El affaire Lucona (Segunda parte)

Madera de un barcoLas andanzas de Udo Proksch se parecen a las de Luis Roldán. Pero Proksch cometió un error que le costó caro.

11 de Agosto.- En 1987, los periodistas austriacos Hans Pretterebner y Gerald Freihofner fueron los que hicieron estallar el llamado Affaire Lucona. Lo hicieron de una manera tan novelesca como el mismo affaire, o sea, mediante la publicación de una versión novelada de todos los detalles del caso que ya conocen mis lectores. La investigación corrió a cabo de Freihofner,  jefe de la sección de política interior de la revista austriaca Wochenpresse (1955-1993). El autor de la novela fue Pretterebner (el cual, por cierto, fue diputado del FPÖ durante la legislatura que empezó en 1995).

La publicación de la novela hizo que los acontecimientos se precipitasen, la ola del escándalo llevó a la formación de una comisión de investigación en el parlamento austriaco, al objeto de depurar responsabilidades sobre el caso del Lucona y sobre las implicaciones de políticos austriacos afiliados al Club 45 (ya saben mis lectores, ese chiringuito exclusivo en los altos de la pastelería Demel).  La comisión parlamenataria abarcó los años 1988-1989, y sus conclusiones llevaron a Austria a una batahola procesal desconocida hasta entonces. 16 políticos, Juristas y altos funcionarios fueron apartados de sus puestos, acusados o condenados. Se especula incluso con que el ministro de defensa Karl Lütgendorf se suicidó como consecuencia de la presión a la que estuvo sometido.

El proceso del caso Lucona

El proceso fue, si cabe, más espectacular, debido a la particular situación en la que se encontraba el cuerpo del delito: como saben mis lectores, a más de cuatro kilómetros por debajo del nivel del mar. Por mandato de la justicia austriaca, se encargó a una empresa que buscara el pecio, lo cual sucedió, tras varios intentos, el día 5 de febrero de 1991. Con ayuda de un submarino teledirigido grabaron quince horas de vídeo y obtuvieron numeroso material gráfico que mostraba que el Lucona yacía partido en dos y, entre la proa y la popa del buque, un campo de ruinas que mostraba bien a las claras lo que había sido la carga.

¿Y qué pasó con Proksch? Quizá a mis lectores les suene la película porque, más o menos al mismo tiempo, Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil española, intentó una parecida. Con la presunta ayuda del ministro del interior Karl Blecha, apodado Charly Blecha, miembro del SPö y que todavía sigue en activo y del entonces presidente del aprlamento austriaco y ex alcalde de Viena, Leopold Gratz (muerto en 2006) también miembro del SPÖ, que firmaron su libertad de la prisión preventiva en donde estaba mientras duraba la investigación, Udo Proksch tomó la del humo y escapó a Asia.

Pero no a Bangkok, como Roldán, sino a Manila. Allí se sometió a una operación de cirugía estética. No dejó sin embargo que le buscara la interpol, como a Roldán. Cometió el error de volver a Austria pensando que, con una nueva car ay unos documentos fabricados ad hoc nadie le reconocería y le dejarían en paz. No fue así: el largo brazo de la ley alcanzó a Udo Proksch en Schwechat, el aeropuerto de Viena, el día 2 de Octubre de 1989 (bajo la identidad falsa Alfred Semrad). Después de uno de los procesos más largos de la segunda república austriaca, Proksch fue condenado por seis asesinatos e ingresó en la prisión de Graz. Allí murió en 2001, mientras se le estaba practicando un transplante de corazón.

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2 Responses to El affaire Lucona (Segunda parte)

  1. Nachete dice:

    Paco, creo que tienes un typo en el año que pillaron al Sr. Proksch. 89 -> 99

    Muchas gracias!

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