Historias del Kronen (Zeitung)

Leyendo el periódicoY es que, señora, cuando uno quiere a un país, también tiene que amarle por sus defectos.

21 de Marzo.- A mí me gusta decir que a las personas se las quiere, más que por sus virtudes, por sus defectos. No se puede estar seguro de que uno quiere a alguien hasta que dejan de importarle sus “zonas erróneas”. Lo mismo sucede con los paises. Creo que, después de casi una década escribiendo día por día sobre sus quisicosas, mi amor por Austria está, faltaría más, fuera de toda duda. A pesar de que hay cosas de este hermoso país que, la verdad, me hacen mover la cabeza y suspirar con resignación.

Una de esas cosas es el éxito del Kronen Zeitung.

Uno de los peores periódicos que conozco y, sin embargo, uno de los más leidos

Conocido normalmente simplemente como “el Krone” es lo que, en los países anglosajones se conoce como “prensa amarilla” –aquí se la llama Boulevard Presse– a pesar de lo cual (o quizá por ello) es, en términos relativos, el periódico con más difusión de Europa. Los austriacos, sobre todo las chicas y los chicos “de oro”, lo leen con fruición y, por el enorme poder de creación de opinión que el Krone tiene entre cierta clase media, los gobernantes se las tienen tiesas con su dirección y tienen muchísimo cuidado de no darle disgustos.

Cada número del Krone es un resumen de todo lo que un buen periodista no debería hacer. Los artículos del Kronen Zeitung son una mezcla descarada y, la mayoría de las veces totalmente desvergonzada, de información y opinión. O sea, generalmente, la opinión distorsiona la poca información que hay de manera que cualquier retrato imparcial de la situación queda completamente irreconocible. Es groseramente populista, socarronamente sensacionalista –no dejes que la verdad te estropee un buen titular- y la imagen gráfica del periódico  está hecha para calar en el lector con menos luces (ya decía Goebbels que, para que cualquier forma de propaganda tenga éxito, tiene que ser comprensible por el menos inteligente de sus receptores).

Cartas al director

Como el ABC de cuando entonces –y creo que, también de “cuando ahora”- el Kronen Zeitung viene grapado en un cuadernillo que inauguran cinco o seis páginas de “cartas al director” (un alto porcentaje de las cuales uno diría que son o bien falsas o están “retocadas” para corresponder con la línea editorial que al periódico le interese en cada momento; línea que no es otra que la que la dirección intuye que es la línea de pensamiento que adopte aquel de sus lectores que tenga una visión más grosera de la realidad).

Niños que son lo bastante mayores como para morir

Así, el Kronen Zeitung, como el “Juan Austríaco” medio, es antieuropeista –naturalmente, sin decir todas las cosas buenas que la pertenencia a la Unión Europea ha traido a este país-, se pirra por la crónica de sucesos más truculenta –por supuesto, en el Kronen Zeitung todos los crímenes los cometen personas extranjeras, o sea “no austriacas”- es muy machista, conservador y, obviamente, hay una batería de columnistas aleccionados para darle leña al mono (a cualquier mono, cuanto más indefenso mejor) el cual, como todos sabemos, es de goma y no se entera de nada.

Uno de estos columnistas es un tal Jeanée, el cual tiene una columna diaria que se llama –cómo no- Post von Jeanée. Para que se vea la clase de personaje con el que nos estamos enfrentando, solo pondremos un ejemplo: en 2009, un niño de 14 años fue muerto por un tiro por la espalda durante una turbia intervención policial. Parece ser que, por gamberrismo o por cualquier otra causa, el chico se había colado en un supermercado de noche. En plena ola de indignación popular, Jeanée, en su columna diaria, comentando el hecho, escribió lo siguiente: “El que es suficientemente mayor para robar, también es suficientemente mayor para morir”.    Un prodigio de tacto.

Como suele suceder con otras personas en posición semejante (en España conocemos un par de casos), Jeanée es un experto en generar polémicas y, cuando la cosa se pone fea, en ampararse en un concepto de “la libertad de expresión” demasiado flexible en opinión del que esto escribe. Su último encontronazo ha sido con el llamado Presserat –o consejo de prensa- un organismo de autocontrol (al cual, por cierto, no pertenece el Kronen Zeitung) el cual ha dictaminado que Jeanée, en una de sus últimas columnas ha vulnerado gravemente el “Código de Honor” preoconizado por el organismo para los periodistas, al referir una agresión en la Línea 4 del metro vienesa y pasarse por la parte interior de los gayumbos, no solo la presunción de inocencia, sino también la dignidad de las personas –cuatro – a los que acusaba y cuya participación en los hechos está subjudice, ya que Jeanée se refirió en unos términos nada compatibles con la imparcialidad que debería presidir la referencia a una situación así.

La propiedad del Kronen –encantada, por supuesto, por la publicidad gratuita- no ha hecho ninguna referencia a su opinión sobre los hechos.

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Un comentario a Historias del Kronen (Zeitung)

  1. luis dice:

    Yo recuerdo al KZ porque fue el único medio que pudo hacer un reportaje a la emperatriz Zita en los años 80 cuando visitó Austria y, con gran disgusto para el Gobierno, ella fue recibida con extraño afecto por el pueblo austríaco. Quizás recordaron que su marido, Karl I fue el único gobernante a comienzos de siglo, capaz de crear un Ministerio de Bienestar Social en Europa. Ella dijo al periodista Dieter Kindermann ante su precisa pregunta -«Se han escrito muchas leyendas. Lo que se ha contado se limita a sospechas y a hipótesis. La verdad es que el archiduque Rodolfo fue asesinado y que este asesinato fue político. En nuestra familia siempre hemos sabido la verdad. Francisco José hizo jurar silencio a todos los que estuvieron al corriente de los detalles del drama».Esta publicación se hizo los días 11 al 15 de marzo de 1983.

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