Herr Spindelegger visita al dentista

CámarasDe cómo una visita de Herr Spindelegger, ministro de Finanzas y vicepresidente del Gobierno de EPR ha desatado una tormenta político-mediática.

17 de Junio.- el pasado miércoles, en el relativamente modesto estudio de los informativos de la ORF –nada que ver con la especie de naves espaciales con las que en España se encubre la trivialidad de los contenidos-se produjo una escena tensa.

Un marronazo se mire por donde se mire

Comparecía el Ministro de Economía y vicepresidente del Gobierno austriaco, Sr. Spindelegger, para hablar de lo que solo puede describirse como un marronazo del copón: la llamada “ley especial” con la que el Gobierno austriaco ha formalizado la quita a los acreedores del banco Hypo Alpe Adria (esto quiere decir que, en vez de pagarles todo lo que el banco les debía como responsable solidario, el Estado de EPR, o sea, nosotros, solo va a responder con una parte; el resto de la deuda los acreedores pueden darla por perdida). Los millonarios, por supuesto, están que trinan.

El señor que entrevistaba a Spindelegger era el simpar Armin Wolf, del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Spindelegger iba al plató de la ORF, como es normal, para hablar de su libro. O sea, él tenía una historieta que le habían preparado sus esbirros de la oficina de prensa y, como los malos estudiantes, iba a ver si el profe no ponía demasiadas pegas, la cosa colaba y recibía un aprobado, aunque fuera raspadillo.

Lo que todos los políticos, o sea.

Sin embargo, con Wolf no valen estas cosas, porque Wolf, un tipo de una inteligencia endiablada, siempre se prepara las entrevistas a conciencia y, antes de sentarse en el plató, “hace los deberes”.  O sea, que no es tan fácil metérsela.

El tipo de la libreta

Ver trabajar a Wolf es un espectáculo y te reconcilia con el periodismo. Sus entrevistas duran muy poco, escasamente diez minutos, pero son precisas, incisivas, van al meollo del asunto sin perderse en florituras y, aunque no siempre son estrictamente imparciales (se sospecha que Wolf es un hombre que tira a las izquierdas), se puede decir que están a EONES luz de cualquier entrevista que se haga en España –bueno, quizá Jordi Évole, aunque son estilos distintos, se le pueda parecer un poco-.

En un momento de la entrevista que nos ocupa, Spindelegger –ese hombre que, solo de mirarle, te da bajón- dijo una cosa sobre el marrón del banco y Armin Wolf le cortó en seco y le leyó un trozo de la página web de su ministerio (de Spindelegger)  y, tras las protestas del ministro, sin cortarse, acusó el presentador al vicepresidente de que, lo que estaba diciendo, era una trola marinera –faktisch falsch, fueron sus palabras- (o sea, le puso colorada la faz delante de la audiencia).

Cogido en falta y sin posibilidad de negar la mentira ni, por razones obvias, hacer como Chabeli en Tómbola y marcharse del plató, Spindelegger intentó zafarse tomándola con el presentador. Le dijo que era un maleducado, que lo único que le gustaba era oirse a sí mismo y que no le había dejado hablar. Wolf no perdió la calma y, como suele hacer, repreguntó sin inmutarse.

La entrevista en cuestión ha formado un pequeño revuelo en ese pequeño mundo que es la política austriaca. En los partidos desearían, como es lógico, un entrevistador complaciente, que les dijera “sí,bwana”  a esos muñequitos que son la cumbre de sus estructuras (Spindelegger, Faymann, Strache y la otra) y que diera por buenas todas las películas que quisieran contar. Armin Wolf es, sin embargo, lo que debería ser un periodista: un tipo listo y testarudo, con una libreta en la mano, que busca la verdad.

Hace dos semanas, un amigo mío me mandó por “guasap” (qué gran invento) un texto de Arturo Pérez Reverte. En él, el académico contaba cómo fueron sus primeras experiencias como periodista. Su mentor le mandó a entrevistar a un alcalde y él le dijo que le daba cosa, que tenía miedo.

El mentor se rió y poco más o menos que le dijo:

-Cuando un político ve a un tío con una libreta y un boli en la mano, si es listo, el que tiene que tener miedo es él.

Un periodista es eso y lo demás, son cuentos.

Por cierto, para aquellos que quieran ver a Wolf en acción, dejo aquí la entrevista de la que habla este post.

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