A mi casa no entra Santa Claus

SchonbrunnCoincidiendo con estas fechas navideñas, un grupo de famosos austriacos se ha embarcado en una cruzada de signo claramente nacionalista.

30 de Noviembre.- el deporte nacional austriaco, más que el esquí, son las navidades. Lo tengo escrito aquí muchas veces. Tienen todo lo que a los austriacos les gusta: en primer lugar, son una vez al año, en una época fija. Previsibles, totalmente. Punto dos, hay mucho dorado (los austriacos, a este respecto, comparten criterios decorativos con los jeques marbellíes y con la Unión Abuelística Internacional). Por último, las dos drogas nacionales de este país, el azúcar y el alcohol (hic hic hic) desempeñan un papel prominente, ya que no se puede vivir una navidad austriaca como Dios manda sin estar medio borracho, por lo menos, entre el veinte de noviembre y el 25 de diciembre y, de la ingesta de galletitas caseras, mejor no hablamos.

Frenesí prenavideño

Los austriacos tienen durante este mes enormes problemas para cuadrar su agenda. Parece como si, de pronto, todo el mundo quisiera tomarse contigo un punsch (ponche) o un glühwein (un vino caliente, generalmente, el equivalente transalpino del Don Simón, del Castillo de Gredos o del Tío de la Bota con mucho azúcar); uno va de mercadillo navideño en mercadillo navideño, con la sensación de que, si se diera un golpe en la cabeza y perdiera de pronto la noción del tiempo, no podría saber si está en 2014, en 2013 o…En 1986. La navidad en Austria, y esto es otra cosa que a los aborígenes les apasiona, es como la película esta de Atrapado en El Tiempo. Solo que en vez del día de la marmota, aquí es el año de la marmota.

Los extranjeros tenemos, en esto de la navidad, dos opciones: o bien te aprovisionas de antiácidos y tratas de seguir el ritmo de los nativos o bien te exilias hasta que pasa el ciclón de estas fiestas y vuelven a sonar en las radios canciones normales que no traten de renos que tienen la nariz roja y otras tonterías semejantes. Yo, todos los años, cuando pasan las navidades, me propongo hacer lo segundo cuando llegue el momento. Pero claro, como soy más bien pobre, termino siempre haciendo lo primero.

Las navidades en Austria empiezan con el primer domingo de adviento (que es hoy), luego, el día 5, viene el Krampus (un diablillo), al día siguiente, el bueno de San Nicolás. Ambos vienen con su ración de chocolate, sus cacahuetes y sus mandarinas. Y claro, el día 24 por la tarde, viene el Christkind y le trae a los niños los regalos.

Santa Claus: ese invasor

Sin embargo, de unos años a esta parte, por influencia de la globalización y otras garambainas comerciales, la tradición del Christkind se va volviendo cada vez más nebulosa y la presencia de esta criatura, representada generalmente por una chica joven de ondulada melena rubia, es cada vez más marginal. Santa Claus o Papá Noel le está comiendo el terreno a esta tradición austriaca, la cual corre el riesgo de desaparecer o fosilizarse en las canciones navideñas. El proceso no es nuevo, ya sucedió en mi infancia, en España, cuando los tradicionales Reyes Magos fueron sustituidos en muchas casas por Papá Noel, que tenía la ventaja de que, al traer los juguetes antes, dejaba más tiempo para que los niños disfrutáramos más.

Por eso, un grupo de famosos austriacos, encabezados por el viejoven más rancio de toda Austria (Andreas Gabalier) se ha embarcado en una cruzada para salvar al Christkind al grito de Kill Der Scheemann (Papá Noel en lengua vernácula) y abogando por una celebración de navidad que se acerque más a la sobriedad tradicional austriaca (sobriedad, por supuesto, en el aspecto decorativo, de la etílica no hablamos) y se aleje del kitsch importado de América, con sus luces de colorines, su santa claus y sus canciones interpretadas, en un estado de embriaguez muy propio, por el Rat Pack. Siempre hay nuevos caminos y nuevos sectores para que el nacionalismo se exprese. La navidad no iba a ser una excepción.

NOTA: Ayer, ilustré el artículo sobre la redada con una foto que, como muchos de los sagaces lectores de Viena Directo vieron, era de la Mezquita de Córdoba. Alguno, incluso me escribió diciéndome que, precisamente Córdoba, había sido un ejemplo de convivencia entre las religiones “del libro”, y que resultaba irónico que ilustrase un artículo sobre extremistas utilizando esta imagen. Lo hice, porque no tenía nada árabe más a mano en el archivo y porque no quería poner tampoco fotos de personas, en un artículo que trataba de este tipo de cafres. En ningún momento quise ofender a los cordobeses ni a su ciudad, que visité en mayo y de la que volví a Austria completamente enamorado.

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2 Responses to A mi casa no entra Santa Claus

  1. NoImporta dice:

    Se nota que no tiene ni punietera idea de los Austriacos ni de la forma de vivir o como celebramos las navidades! El generalizar a coste de algunos pocos que talvez no puedan vivir las navidades sin estar borachos es un golpe bajo que no muestra ningun nivel intelectual. E interpretar que un tal AG (Andreas Gabalier) sea nazi, como lo hizo en otros posts, termina de convencerme que de austria tiene poca idea. Es mas, en su blog describe usted todo lo que austria no es, poniendonos al mismo nivel que los barbaros, o incluso los espanioles que tanto habeis presumido de ser los mejores y ahora os librasteis por la EU, sino hubierais podido empezar a vender tereno. Y que yo sepa ni Vorarlberg, ni Oberösterreich o el Burgenland quieren separarse, no como vuestra tal catalunia!

    Recomiendo fuertemente que le dedique mas tiempo a buscar factos correctos, ademas de que los tiempos de nacionalismo en austria han pasado (recuerdo eso fue sobre los anios 40).

    Para que mi comentario no sea del todo negeativo quiero decir que la pagina en si es una muy buena idea, ya que muchos espanioles estan viniendo o bien a visitarnos o a trabajar/vivir aqui. Creo que les puede ser muy util una pagina como esta para encontrar informacion en su lengua materna.

    Por ultimo quisiera disculparme por mis errores ortograficos, pero el espaniol lamentablemente me lo he tenido que esnseniar yo mismo.

    Un saludo

    • Paco Bernal dice:

      Estimado NoImporta:
      El que demuestra que tiene muy poco sentido del humor es usted. Quiero mucho a Austria y llevo viviendo aquí una década por lo que, exageraciones aparte, sé bastante bien de lo que hablo. Le agradezco en cualquier caso que haya leido mi blog y le recomiendo que lo siga haciendo. A veces, un extranjero ve cosas del propio país que a uno se le escapan por haberlas tenido siempre delante de los ojos.
      Por cierto, Google Translator no es un buen consejero muchas veces. He estado releyendo el artículo y no he encontrado nada que presente a los austriacos como bárbaros, de lo cual deduzco que ha debido usted de introducir el texto en esta herramienta, tratando de entender lo que no entendía y claro, se ha enfadado con el resultado. Cosas de ser un autodidacta.
      Un saludo y cuídese

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