60 razones para amar a Austria (3/4)

 Austria es chulaCon este post alcanzaremos la número 45 de las sesenta razones por las que Austria es uno de los rincones del mundo en donde merece la pena vivir.

25 de Octubre.- Entramos hoy en la segunda mitad de esta serie de posts en los que nos dedicaremos a echarle un vistazo a esas razones por las que Austria es ese rincón del mundo en el que todavía la vida merece la pena ser vivida.

Lo dejábamos ayer en el punto número 30, así que, obviamente hoy empezaremos por el

31. Los fotógrafos del mundo tenemos una meca y esa meca está en Viena. Se trata de la galería Westlicht, en la Westbahnstrasse. La Westlicht es algo más que un sitio en donde se exponen fotos, sino una de las salas de subasta punteras a nivel mundial en relación con el arte de captar imágenes y dejarlas para la posteridad.

32. La prohibición de la energía atómica en todo el país: en Austria hay solamente una central nuclear y está sin estrenar. Se construyó en los setenta y, en la actualidad, se utiliza para entrenamientos y para investigación. Dado el parque de centrales nucleares austriaco, es imposible que un nuevo Fukushima se origine en el territorio de Esta Pequeña (y desnuclearizada) república. Sin embargo, desgraciadamente, Austria está rodeada de dinosaurios atómicos que datan de la época del comunismo. Esperemos que, el día menos pensado, no nos den un susto.

33. El spritzer: o sea, el champán para pobres. El vino blanco, de la variedad Grüner Weltliner, rebajado con agua con gas es bebida refrescante en verano (poco vino y mucha agua con gas) y un pasaporte a la alegría en las tardes largas del invierno. Los americanos lo beben como lo bebemos nosotros en Centroeuropa, y utilizan la misma palabra sin tener demasiado claro el origen.

Gente bebiendo vino

34. Para compensar un poquito el punto anterior, hablaremos ahora de una bebida sanísima y típicamente Centroeuropea, la Sodazitrone o el zumo de limón, sobre todo si es puro, con soda. Una fuente de salud, como puede saber todo el mundo que lea este post que se publicó en Viena Directo hace algún tiempo. Limón

35.El ZIB o Zeit im Bild. Es el telediario (bueno, en realidad, bajo la misma marca se cobijan todos los telediarios de la tele pública austriaca) es el programa que más tiempo se ha emitido en Austria de manera ininterrumpida y todos los días nos mantiene informados a los que vivimos aquí de manera rigurosa, sin alharacas y con un rigor que ya quisieran los telediarios españoles. Uno es muy fan del de las 10 de la noche, que presenta el simpar Armin Wolf.

36. El trigésimo-sexto punto es una buena noticia ¿Sufres con el alemán? ¿Estás hasta los pelenguendengues de los casos, del baile de los géneros, und so weiter? Pues no te preocupes: a los austriacos les gusta aprender español y cada vez hay más que hablan nuestro idioma con notable salero. A lo mejor tardaremos un poquitín hasta que la cajera del Billa nos atienda en el idioma de Cervantes pero la esperanza, hermano, es lo último que se pierde.

37. El punto treinta y siete es un poquito extraño porque no tuvo su origen exactamente en Austria, aunque sí lo tuvo al mismo tiempo ¿A qué me estoy refiriendo? !Naturalmente! A Sonrisas y Lágrimas (esa película, „La novicia rebelde“ en Latinoamérica y „The sound of music“ en el país en que fue concebido el musical que le sirvió de base). Para muchos de nosotros, hasta que vinimos aquí, Austria fueron las aventuras de la familia Von Trapp y los gorgoritos de Julie Andrews lo más parecido al jodeln, y cuando los siete niños Von Trapp se metían entre pecho y espalda sendos „Schitzels con noodles“ pues nosotros pensábamos que era una cosa maravillosa de los Alpes (también pensábamos que se podía huir de Hitler cruzando las montañas por Salzburgo, pero en fin, los americanos no están muy duchos en geografía). Yo, me he declarado muchas veces muy fan de esta película y la última vez que me entregué al delirio fue cuando Lady Gaga cantó un medley de la peli en los ultimos Oscars. Tanto es así, que juré no volver a llamarla mamarracha, como hacía hasta entonces (habrán notado mis lectores que me he abstenido).

38. Los espías. Durante años, Austria en General y Viena en particular fue no solo el sitio desde el cual se espiaba más y mejor a los países de allende el telón de acero. Hoy, los tiempos han cambiado y las antiguas instalaciones de espionaje se han reciclado. Sin embargo, es fama que los espías jubilados siguen eligiendo Viena para pasar sus últimos años, cobrando jugosas pensiones y rumiando secretos. Así que, quién sabe, si usted se encuentra algún viejecito de aspecto sospechoso en la cola de un cine, puede ser que sea un ex de la CIA o del KGB. Cosas más raras se han visto.

La torre negra

39. Otra de las razones por las que Austria mola es por el proverbial amor que los austriacos tienen por los animales y las plantas. De hecho, dicen las malas lenguas que a los austriacos les caen mejor los animales que la mayoria de las personas, pero es un rumor completamente infundado, como es natural. Nuestros primos hermanos del norte, los alemanes, hacen coñas con el amor que los austriacos le tienen al medio ambiente y enternece ver cómo, desde niños, se enseña a la chiquillería a ser cariñoso con los bichos, particularmente durante las largas sesiones dominicales de senderismo (ver punto Wandern).  

 

40. ¿Por qué corres? Para tener sed. Eso decía una campaña de la Coca-cola de cuando yo era chico. No se sabe si es por tener sed por lo que corren los austriacos, pero una de las cosas chulas que hay en este país todos los años y en Viena en particular, son muchas carreras populares, maratones,etc; el más grande es el de la ciudad de Viena, pero también está la Business Run, que es una carrera en la que compiten equipos formados por compañeros de trabajo (y, sin embargo, amigos). La Business Run no es que sea especialmente dura pero la cerveza posterior ayuda a recuperar, y de la manera más agradable, los electrolitos perdidos. Con sabor español-2015947

41. Los dos siguientes posts son de Veranstaltungen, como se dice aquí en lengua vernácula. Todos los años, Viena se viste de gala para celebrar el Lifeball o Baile por la Vida, en donde, quien quiera ver cacha (ajena) ve cacha ajena y quien quiera donar fondos para la lucha contra el SIDA puede hacerlo. Quede claro que el primer objetivo y el segundo no son incompatibles y por eso todos los años se congrega a este lado del Danubio la crema y la nata de la sociedad internacional.

Chicas

42. En un registro más popular (rayano con lo friki) una de las ocasiones más divertidas del año es la Donauinselfest, especie de macroverbena gigante en donde el todo Viena (y cuando digo todo es todo) tiene su acomodo (vaya pareado). Organizada por el Partido Socialista, a uno le da siempre la sensación de que lo que hay de verdad son votantes del FPÖ, pero bueno. Olor a churros (Langos), fritangas y cogorzas.

Bicicletas-101

43. Austria va en bici. En invierno y en verano las calles de las ciudades de EPR están llenas de esos vehículos de tracción animal (humana) que son las bicicletas. Son muchos los austriacos que se desplazan a sus lugares de trabajo en velocípedo, llevando a sus niños en asientos traseros o la compra en la cestilla de por delante. Unos lo hacen por mantener la línea, otros por ahorrar gasolina y muchos también porque piensan que el tráfico rodado es malo para las ciudades y, en especial, para los pulmones de sus habitantes.

44. Los sótanos. Ya sé, ya sé que este puede ser un punto controvertido, pero no me refería al sitio en donde el Monstruo de Amstetten tenía presa a su familia o aquel en el que la llamada Princesa de Hielo (más propiamente del helado) dejó los restos de los dos maridos a los que envió a jugar al mus con San Pedro. Al hablar de los sótanos, me refiero a los sótanos de la mente, y es que Austria es la patria del Don Sigmundo Freud y decir Don Sigmundo Freud es hablar del subconsciente, de las cosas que todos reprimimos en nuestro interior, de filias y de fobias…En fin: de un descubrimiento sin el que la cultura y la literatura hubieran sido bastante diferentes.

45. Y si ayer terminábamos con Mozart, hoy terminamos con otra manifestación musical: el Austropop. Durante los ochenta y primeros de los noventa, floreció en este rincón del planeta un ramillete de artistas legendarios que le quitaron el polvo a la añeja canción austriaca. Reinhardt Fendrich, Georg Danzer, Mariane Mendt, imprescindibles para entenderles y para entendernos con ellos.

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