Viena en la lista roja de la UNESCO

El casco histórico de Viena podría perder próximamente su categoría de Patrimonio de la Humanidad. Averigua todo lo que se sabe al respecto.

8 de Julio.- En 2001 el centro de Viena, o sea, el distrito 1, fue declarado por la UNESCO, organismo dependiente de la ONU, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esta categoría, que queda tan bonita en los „foshetos“ turísticos tiene unas reglas muy estrictas. O sea, el bien declarado patrimonio de la Humanidad debe de ser mantenido exactamente como está para poder ser pasado a las siguientes generaciones de manera íntegra (de hecho, en alemán, el nombre es mucho más descriptivo, porque se llama „Herencia cultural de la Humanidad“ -Weltkulturerbe-) y cualquier alteración grave que se produzca en él conlleva, a modo de advertencia, el entrar en una „lista roja“ de patrimonio amenazado y, si los organismos de los que dependa el „menumento“ no se enmiendan, la UNESCO puede decir „chau, pescau“ y quitarle la categoría, que es un argumento de marketing, que duda cabe, muy apetecible.

Pues bien: esta semana, la almendra central de esta capital, orgullo y solaz de los que vivimos en ella, ha sido incluida por la UNESCO en la lista roja del patrimonio amenazado. El detonante ha sido la construcción (futura, de momento) de un rascacielos justo al lado del Stadtpark, pero ya antes había habido roces con la UNESCO, a cuenta, precisamente, de otros rascacielos, esta vez la gigantesca ciudad bancaria cerca de la Estación Central (Hautbahnhof) y, por lo tanto, a tiro de piedra del Belvedere.

La UNESCO ha defendido su posición con palabras duras, reprochándole a la ciudad de Viena que se deje más guiar por el „mardito parné“ que por la defensa de su patrimonio.

La ciudad, en cualquier caso, tiene hasta el 1 de febrero de 2018 para responder al organismo que se encarga de declarar patrimonio de la Humanidad los lugares. O sea, para convencer a la comisión que decidirá en el caso de Viena de que no merece la pena poner en la lista roja a los monumentos y a hacer votos de querer conservarlos como a la niña de los ojos del alcalde (de este alcalde, o de los que vengan).

En la oficina competente del ayuntamiento vienés, dirigida por la concejala „verde“ Maria Vasiliakou, se toman el tema con calma.

Se tiene la sensación (eso dicen ellos) que la UNESCO pretende actuar de manera dura a propósito para que la decisión sobre Viena sirva de ejemplo a otra gente que se tome a pitorreo lo del Patrimonio Cultural.

Dicen, además, que la UNESCO trabaja con datos falsos y que, cuando la verdad resplandezca, volverá Viena a ser considerada patrimonio cultural sin ningún tipo de problema.

No dicen qué argumentos van a utilizar para convencer a la UNESCO, porque el rascacielos cerca del Stadtpark no tiene pinta de que vaya a ser encogido para encajar con el actualmente existente -una torre feísima de hormigón en lo que Miguel Fisac hubiera llamado „estilo remordimiento austriaco“-; la ciudad de Viena ya ha dado sus bendiciones a un proyecto reformado sobre el original

El centro histórico de Viena no es el único sitio que está en problemas. En estos días se ha sabido que la ONU también se ha mostrado preocupada por el estado del Palacio de Schönbrunn, también Patrimonio de la Humanidad, y más concretamente por los planes de ampliación y reforma del parque zoológico.

Patrimonio de la Humanidad son el palacio, el jardín botánico y el zoo. Lamentablemente, sobre todo para la empresa que gestiona Schönbrunn, el zoo es pequeñito. En el siglo XVIII, naturalmente, ni Maria Teresa ni su marido, Paco de Lorena, pensaron nunca en que fuera a ser público. Era un zoo para ellos y para su corte.

Claro, ahora, si el zoo quiere crecer solo puede hacerlo a costa del espacio del Jardín Botánico limítrofe. La UNESCO no tiene claro qué pasaría con este espacio si tuviera que soportar todos los días el tráfico de visitantes del zoo.

De momento, Schönbrunn no está en la lista roja, pero la UNESCO, que tiene sede en París, ha pedido información al respecto de los planes de reforma del zoo de Schönbrunn.

¿Quedarán satisfechos? Lo veremos pronto.

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Un comentario a Viena en la lista roja de la UNESCO

  1. Ernesto Pastore dice:

    Los vieneses deberían entender que los circuitos turísticos internacionales para Viena y Austria en general dependen de los “restos” del imperio austro-húngaro, circuitos que no perdonarán cualquier descalabro en este sentido. NADIE que visite Viena llega interesado en rascacielos neoyorkinos , en el dineylandia de Dubai, ni en el encuentro con dirigentes republicanos austríacos que adorarían destruir cualquier vestigio del imperio.

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