Austria habla en chino

¿Qué hacer cuando la base electoral se te muere o se pasa al enemigo? Pues ampliarla, claro. El quid sin embargo está en el cómo.

10 de Octubre.- Austria es un país de dimensiones recogidas. Más o menos ocho millones de habitantes en la extensión de Andalucía.

Esos ocho millones de personas viven, trabajan y pagan sus impuestos aquí. Naturalmente, las decisiones que los políticos toman les afectan (nos afectan). Pues bien: de esos ocho millones de personas, casi un 12,5% (se dice pronto) no pueden votar.

En Viena, la proporción es todavía mayor, hasta el punto de que hay politólogos que hablan, y yo creo que con razón, de una quiebra en Austria del concepto de sufragio universal.

De esos extranjeros que no podemos votar, hay un alto porcentaje, por cierto, que somos ciudadanos comunitarios. Sobre todo, alemanes. Personalmente, yo pienso que el derecho al sufragio debería de estar ligado al deber de pagar impuestos al país en donde „se sufragia“ . O sea, que si un ciudadano tiene su residencia fiscal en Austria (como yo) debería poder votar a los políticos a los que les sufraga los gintonics (sufragar, verbo tan socorrido).

Hasta entonces, creo yo, nuestra Unión no será lo que debe ser, sino un club dirigido por esa clase de señores mayores que a internet le llaman „las nuevas tecnologías de la información“.

No es este, sin embargo, el tema principal del artículo de hoy.

Como ya sabrán los lectores de VD, el Partido Socialista austriaco ha tenido una campaña electoral, no solo muy accidentada sino que, por diversas razones, no pasa por su mejor momento. Ni aquí, ni en Europa en general.

Las razones son muchas, y no todas imputables a una presunta torpeza de los políticos socialistas. Está que lo que Marx llamaba el proletariado, que ve que la globalización se está merendando los trabajos menos cualificados, se ha pasado con armas y bagajes a una ultraderecha que promete al taxista de Favoriten que, cuando llegue al gobierno, le mirará el genoma a todos los taxistas para asegurarse de que todos sean de pura raza aria y no haya ningún turquito que tenga oportunidad de saber en dónde queda Matleindorferplatz.

Está también que la progresía ilustrada, urbana, que la socialdemocracia de los setenta ayudó a crear a base de destinar ingentes cantidades de recursos al estado del bienestar a la educación para todos a precios asequibles -el mismo Kern es hijo de este boom de la era Kreisky- se ha pasado, por ejemplo, a los verdes y a los Neos, que les parecen opciones progresistas y, sobre todo, son percibidas como modernas, sin la vieja ferralla del puño en alto y los llamamientos a unas barricadas que la Historia ha cambiado de sitio.

En medio quedan una serie de personas, generalmente de mediana edad, que aprendieron a ser socialdemócratas de niños, cuando iban a las manifestaciones del primero de mayo de la mano de unos abuelos que aún habían conocido al emperador viejo y la clandestinidad.

Muy poco para hacer una base electoral fuerte.

Así pues, cuando la base electoral se te agota, porque se te muere o porque se pasa al enemigo ¿Qué hacer? Ampliarla, claro ¿Y en dónde se pescan votos?

Si Strache, pionero en esto como en tantas otras cosas -la necesidad tiene un pincho- empezó a buscar en las filas de los exyugoslavos antimusulmantes, la socialdemocracia se ha decidido, deprisa y corriendo, por los nuevos austriacos que han nacido aquí pero que siguen sintiéndose en casa en la lengua de sus padres.

En la web del SPÖ hay, a partir de ahora, mensajes en árabe, turco, francés y chino.

El cambio de rumbo se justifica por las numerosas peticiones de „las respectivas communities“ utilizando un anglicismo horroroso pero que le da al viejo concepto de grupo étnico o nacional un aura de producto sanitario inodoro, incoloro e insípido.

Por cierto, que también los diferenes videos de Kern han sido traducidos a diversos idiomas y colgados en internet, pero no están accesibles a todo el mundo. La plataforma de videos que todos tenemos en mente los enchufa dependiendo del idioma en el que esté configurado el PC.

Modernidad total.

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