No habrá paz para los malvados

Poco a poco se van sabiendo más cosas de los planes del Ejecutivo para reformar la prestación por desempleo. Tranquilos: los honrados no tienen nada que temer (o así)

10 de Enero.- Los periodistas, como decía mi sobrina cuando era pequeña, son „más malos que la canne“ (del pescuezo). Visto está que entre las dos patas del banco del Gobierno austriaco reina la armonía más intensa. Strakurz es como ese monstruo de dos cabezas que salía en Barrio Sésamo: una criatura de felpa azul (muy azul) con un solo cuerpo y dos cerebros. Un primor. Pues a pesar de esta armonía, que salta a la vista, los „masa media“ (qué malos son) están esparciendo estos días la especie de que en el Gobierno, a puerta cerrada, reina una alta tensión ambiental.

¿Será posible? ¿No hemos empezado aún con la árdua tarea de reformar Austria, levantándola así del horrible estado de postración en que se encuentra, y ya nos estamos peleando? ¿Es serio esto?

Yo, perdónenme mis lectores, pero no lo creo. Me imagino a Strakurz como a Epi y a Blas (!Barrio Sésamo, gran mina de metáforas!) durmiendo los dos en su cuartito. Cada uno en una cama, naturalmente, que luego decimos que andamos minando los fundamentos de la vida cristiana occidental. Sobre la cama de Strache una H y una C, y sobre la cama de Kurz una S. Todo armonía doméstica. Por eso, se me parte el corazón cuando leo por ahí que los pobres han tenido que leerle la cartilla a la „Menistra“ de lo social (la pobre Beate, partido derécher, por cierto).

La cosa ha sido „asín“. Dos puntos. Resulta que, como recordarán los lectores de Viena Directo, el Gobierno de Esta Pequeña (pero salada) República se ha propuesto hacer todo lo posible para acabar con „la fraude“ en el subsidio de desempleo y para hacer que el sistema sea mucho más justo que el que ahora existe, el cual, según „Strakurz“ es un colador que solo sirve para que mucha gente morenita viva a cuerpo de rey a cuenta del erario público y luego, encima, manden lo que les sobra a sus países, para que puedan vivir aldeas y tribus enteras sin dar un palo al agua.

La oposición, como ya decíamos en otro momento, al saber de esos planes, se ha temido lo peor (!Me váis a soñar! Que decía Bernarda Alba) y lleva días dando la murga con una supuesta demolición del sistema social austriaco. Ganas de asustar, sin duda.

-Ya veréis -dicen los muy agoreros- cuando os quedéis en paro mucho tiempo, os van a dejar de pagar y, como pasa en Alemania, os van a mirar con lupa vuestros bienes y os van a obligar a vender hasta la camisa para poder comer.

Salió al paso de estos rumores la „Menistra“ que se encarga de esto, Sra. Hartinger, para decir que quien quisiera imponer esta medida tendría que pasar sobre su cadáver y que en Austria jamás se aprobaría cosa semejante. Lo repitió por diversos foros, sin atender a los susurros que, entre bambalinas, la conminaban a que no lo dijera muy alto:

-Shhh, shhh, Beate, que nos vas a dejar mal.

Y ella:

-Que mientras yo viva en Austria no se va a tocar ni un Euro de ningún parado ni parada.

Y entre bambalinas:

-Beate, nena, que te estás poniendo en evidencia.

Y ella:

-Que mientras yo sea miembra de este Gobierno….Bueno, que a lo mejor habrá a algunos parados, los malos, que se les obligará a vender hasta la camisa, pero los buenos, no tendrán nada que temer.

Y entre bambalinas:

-Beate, leche ya, que te calles. Ven aquí, que te la vas a ganar.

Y, efectivamente, se la ha ganado por lo que parece. Strakurz ha decidido que el nuevo modelo de „inseguro“ por desempleo lo van a concebir los dos segundos de los respectivos cabezas del partido. Por el derécher, Hofer, viejo conocido de mis lectores y a la sazón Ministro de Infraestructura y Blümel, Gernot, Ministro para la Cancillería. Con lo cual, a pesar de que no hay ley ni parece que la vaya a haber hasta finales de este año, parece ser que lo que pasará al final es que habrá un sistema como el alemán y los parados que consuman las ayudas y no se las apañen para encontrar trabajo verán como el Estado vendrá y les obligará a vender lo que posean (en Austria, según informan los medios, la nada despreciable cifra de 167.000 personas podrían estar en esta situación antes de darse cuenta).

La oposición a los planes del Gobierno ha venido no ya de las aceras de enfrente (cosa lógica) sino de las propias filas del partido derécher y del partido cortico. Pronto habrá elecciones regionales (las de Baja Austria están calentando motores) y en las respectivas parroquias regionales este hervidero de rumores no ha sentado nada, pero que nada bien. De todas maneras, nos tranquilizan mucho las palabras de Strakurz. Canciller y vicecanciller han recalcado ante los medios que los ciudadanos honrados, los probos, no tendrán nada que temer pero !Ay de los que hacen trampas! (Durchschummler, ha dicho el vicecanciller dando pruebas de su inteligencia preclara al crear un neologismo). Estos sí. Para estos habrá llanto y crujir de piños. Menos mal. Como honrado, qué tranquilo se queda uno.

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