Corre, corre caballito

El Ministerio del interior tiene un proyecto estrella cuya realización está resultando más difícil de lo esperado. ¿Cuál será?

22 de Junio.- Uno de los proyectos más queridos por el ministro del Interior austriaco, el ultraderechista Herbert Kickl, es la creación de una unidad de policía montada (a caballo).

Sí.

Los lectores de Viena Directo pueden estar tranquilos si no se les ocurre el por qué, en una ciudad a todas luces tan segura como Viena, una unidad de policía montada (a caballo) puede representar una ventaja, aparte de las indudablemente estéticas (los caballos son bonitos). Se conoce que esto les pasa (nos pasa) porque no somos expertos en seguridad ciudadana. Si lo fuéramos o fuésemos, pues seríamos ministros, como Herr Kickl.

Aceptada nuestra ignorancia en materia tan importante, cabría objetar que, por las cifras que se manejan tampoco parece que el proyecto estrella del ministro vaya a representar un elemento disuasorio para los cacos. Con lo que podrían afirmar las malas lenguas que más que proyecto estrella es un poco proyecto chispa.

El Ministerio del Interior austriaco ha previsto que la división de policía montada va a estar compuesta por doce unidades de jinete y animal, y doce animales (naturalmente, me refiero a los caballos) unidos a doce jinetes tampoco parece que puedan ser una fuerza decisiva en caso de crisis.

Sea por las razones que fueren, parece que el proceso de reunir los doce caballos no está resultando nada fácil, y eso que el Ministerio cuya cabeza ocupa Kickl está poniendo, como dijo aquella, todo el corazón en el asador.

De momento, solo ha habido cuatro equinos que hayan sido ofrecidos al ministerio para su compra (aclaramos: los caballos con los que el ministro sueña deben cumplir una serie de requisitos, particularmente parece que es muy importante el color, que sean negros o marrones).

Policía a caballo
Impagable documento gráfico en el que se demuestra que la ciudad de Madrid es mucho más tolerante que la de Viena, como podrá apreciar el lector si sigue leyendo (foto: Archivo Viena Directo)

Pues bien: de los cuatro ofrecidos, uno le ha parecido al ministerio demasiado menudito (la policía es montada a caballo y no montada en poni, que sería un poco ridi que los policías fueran arrastrando los pies). Debido a esta escasez de material equino disponible, el Ministerio se ha visto obligado a ir en contra de algunas de las creencias más acendradas de Kickl y se ha puesto a buscar caballos extranjeros.

(Se especula con que el colapso que sufrió estos días atrás el Sr. Ministro de Obras Públicas, Sr. Norbert Hofer, no fue debido a un golpe de calor, como se ha publicado, sino a la fuerte impresión que sufrió al conocer esta noticia porque ya se sabe que él es muy partidario del „Austria first“).

Para que el trauma de emplear inmigrantes en un oficio que podrían hacer facilmente caballos aborígenes sea menor, Herbert Kickl y sus buscadores de caballos han acudido a un país amigo, Hungría (perteneciente al grupo de Visegrado, en donde tan y tan cómodo se siente el canciller cortico en compañía de otros caballeros de ideología afín a la suya).

Así nos aseguramos, habrá dicho Kickl, de que los caballos que escojamos tengan claro que pertenecen a la parte de Europa que tiene sólidas raíces cristianas, también nos aseguraremos de que sean caballos que solo se apareen con yeguas, porque en nuestra policía no queremos caballos gays, sino que queremos caballos que crean en la familia tradicional de caballo, yegua y potrillos; tampoco nos sirven yeguas que tengan dudas y quieran vestirse de caballos, ni mulos, porque esto de mezclar las razas está feo, que así empieza la decadencia de las civilizaciones. A nosotros nos gusta el caballo, caballo (el animal, se entiende, no la drogaína).

Debe de ser por esto que el Gobierno austriaco no se ha dirigido a España (y mira si será por caballos en España). De hecho, el ejecutivo de Sánchez hubiera podido ofrecerle al de Viena caballos a porrillo. Negros, marrones, azafranados, con manchas. De todo. Pero claro, los caballos españoles ya se sabe que, en su mayoría tienen sangre árabe (preciosos que son, los animalitos) y es vox pópuli que el Ministro del Interior austriaco ve cualquier ser sospechoso de haber nacido de Frankfurt para abajo y le viene a la cabeza „concentrarlo“ en algún sitio y si es con una vaya alrededor, mejor.

De momento, muy serio, el portavoz del Ministerio del Interior austriaco ha asegurado que, a pesar de estar pasando por algún apuro a la hora de encontrar caballos negros o marrones, ni se plantean abrir el espectro a otros colores (ya se sabe que, actualmente, el Gobierno austriaco es un poquitín alérgico a la diversidad) „En bien de la uniformidad“, ha dicho, muy serio y textualmente, el portavoz.

En cualquier caso, para lo que no ha tenido ningún problema el Ministerio ha sido para encontrar jinetes. Noventa aspirantes se han presentado para cubrir las plazas ofertadas.

Aunque, como la cosa siga así, van a tener que entrenar en el Prater. Con caballos de tiovivo.

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