Los gitanos en Austria

Hoy damos unas breves pinceladas de un tema sobre el que nunca había hablado en el blog.

15 de Septiembre.- Una de las cosas más indecentes de la España de mi niñez era que todavía pervivía el racismo contra los gitanos.

En mi opinión se trataba, como casi siempre, del rencor que los pobres tienen contra los que son todavía más pobres que ellos. Si uno mira las cosas de las que se acusaba a los gitanos entonces, no dejará de comprobar (de manera nada sorprendente, por otro lado) que son las mismas cosas que un sector de cafres dice de los refugiados o, simplemente, de los inmigrantes.

Es curioso comprobar como los mismos bulos infames que antaño corrían contra los gitanos corren hoy contra los refugiados. Que si rechazan la ayuda que se les da, que si son vagos y maleantes, que si son ladrones, que si se niegan a integrarse, que si hablan en su propio idioma. ..En España, el cambio social que supuso la llegada de la inmigración a principios de este siglo ha desdibujado un tanto el odio racista hacia los gitanos (también porque, por suerte, las condiciones de vida de este pueblo han mejorado mucho con respecto a lo que eran en mi infancia, hace treinta y tantos años).

En Austria, la población gitana se concentra sobre todo en el área de Burgenland, en ese „continuum“ que durante muchos siglos fue la llanura que hoy en día está dividida entre Austria y Hungría.

La palabra moderna, respetuosa y neutra para designar a los gitanos es, en alemán, Roma o Sinti. Estas dos palabras han sustituido a la que, por el nazismo, se convirtió en un tabú: Zigeuner.

Curiosamente, sin embargo, la palabra Zigeuner ha pervivido para designar cosas muy folklóricas, como la música gitana „Zigeunermusik“ o algunas comidas (Zigeunerschnitzel, Zigeunerspiess…). También, durante el resurgimiento de la economía, a partir de los años cincuenta del siglo pasado y, con él, el aumento del turismo, fueron muy comunes en esta parte de Austria los grupos de música gitana (en donde, generalmente, todos eran payos) que amenizaban las veladas en las tabernas y restaurantes típicos.

Durante esa época, los pobres gitanos austriacos no eran mucho más afortunados que sus compañeros españoles de etnia y lo mismo que nosotros, en nuestra burrez, maltratábamos a la mayoría de estas pobres gentes y admirábamos solo a aquellas que nos parecían inofensivas por su talento artístico ( por ejemplo Lola Flores, que solo era gitana al 25% pero que probablemente encontró en su „gitanismo“ un fuerte atractivo con vistas a la autopromoción) los austriacos, particularmente los más pobres y Burgenland fue, durante mucho tiempo, la parte más pobre de Austria, le hacían la vida imposible a los de la raza calé, independientemente de que, durante el nazismo, el noventa por ciento de los gitanos austriacos (!El noventa!) fueron masacrados por los hijos de puta de la cruz gamada.

En 1939 los nazis ya apresaron a todos los que estaban en condiciones de trabajar y dejaron a las mujeres, los viejos y los niños que se muriesen de hambre. En 1940, los nazis construyeron el campo de concentración de Lackenbach, cerca de Deutschkreuz. Para el otoño de 1941 las condiciones en el campo eran tan catastróficas que estalló una epidemia de tifus y aunque muchos de los internos fueron sacados del campo, ninguno, pero ninguno de los cincomil prisioneros consiguió contarlo.

Después de la guerra, como decía más arriba, las condiciones de vida de los gitanos austriacos no mejoraron demasiado, lo cual acarreó también que su estatuto de víctimas del nazismo y las correspondientes compensaciones económicas, no les llegaran o les llegaran muy tarde, en los ochenta del siglo pasado.

Actualmente, el pueblo gitano vive en Austria un cierto (lento) despertar. Las leyes lo protegen como a otras minorías austriacas y parece que esta vez la protección no es solo sobre el papel, como sucedía antiguamente, sino que los miembros de la raza calé viven mejor que antiguamente.

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Un comentario a Los gitanos en Austria

  1. Anselmo dice:

    En España más que de racismo contra los gitanos se debería hablar de etnicismo, ya que la base de este sentimiento de repulsión no era biológica sino social. No se trataba de un problema que estuviese en los genes de los gitanos, sino que se trataba de él sistema de valores y los códigos morales de ese grupo. Grupo del que su capacidad creativa, su acerrima defensa de su personalidad y sus arraigados valores familiares merece no poco aprecio y consideración por no pocos españoles.

    Con respecto al genocidio gitano, este junto con el judío han puesto al alma germanica en muy mal lugar.

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