La hora del hasta luego

Hoy para el autor de VD es un día melancólico, porque toca decirle hasta luego a un par de escenarios de su vida.

2 de Febrero.- Una de las cosas que el extranjero nota cuando lleva muchos años viviendo en Austria es que, poco a poco, se le pega la manera de ser local. Y esa manera de ser parece inclinarse inevitablemente a la nostalgia, la cual se traduce, en los casos agudos (y en Austria, hay casos muy agudos) en una entrañable alergia a los cambios.

Mañana, dejarán de poder utilizarse por una buena temporada dos lugares en los que he pasado no solo momentos felices, sino que también son, de alguna manera, escenarios en los que mi vida en esta ciudad ha ido transcurriendo desde hace quince años.

El primero, lo cuento en este vídeo:

Como ya sabrán algunos de mis lectores, los transportes públicos vieneses se encuentran embarcados en un proceso de mejora (bueno, si es que los transportes públicos vieneses pueden mejorarse, que es dudosor, porque funcionan fenomenal).

Los alrededores de la estación de Pilgramgasse van a experimentar un cambio que va a afectar a todo el centro. En Pilgramgasse se va a construir una estación enorme que será el cruce, o intercambiador, entre lo que hoy es la U-4, que se va a modernizar, y la nueva línea cinco.

A poca distancia del cruce entre la Wienzeile y Pilgramgasse se va a demoler un edificio del siglo XIX -que la ciudad de Viena no considera que merezca la pena conservarse- para construir un centro que alojará las oficinas y las instalaciones técnicas necesarias para la gestión de la ampliación del metro de Viena.

Al mismo tiempo, además, los trabajos de modernización de la U-4 también han llegado a Pilgramgasse, trabajos que no se podían abordar sin interrumpir el servicio, de manera que, hasta 2020 los trenes no pararán en la estación en donde tantos buenos momentos he pasado (primaveras soleadas, inviernos laborales, tardes de domingo cortejadas por la sombra de los árboles y el murmullo del follaje). En fin. Nostalgias.

El otro sitio que cierra mañana por reforma es uno de mis museos preferidos, el Museo de la Ciudad de Viena.

Este relicario de cosas hermosas y curiosas está alojado en un edificio de los años sesenta que está junto a la Karlskirche, en una plaza con la que uno tiene la sensación de que la ciudad de Viena no sabe muy bien lo que hacer, pero bueno.

El caso es que el museo, las cosas como son, se había quedado un poco vetusto (como edificio y como concepto museístico) y va a ser sometido a una profunda reestructuración y lavado de cara para que los fondos luzcan como deben lucir, o sea, a la altura de una capital europea con la tradición que tiene Viena.

Yo estuve el otro día haciéndole la visita de despedida, caminando por unas salas que conozco tan bien y que, de todas maneras, cuando vuelvan a abrir no volverán a ser como yo las conocía.

Como si Viena quisiera intentar endulzarnos a los amigos del museo la despedida, el museo ha puesto a la venta libros y catálogos de arte de sus fondos a precios imbatibles, con un noventa por ciento de descuento.

Mañana, día 3, será la última oportunidad de ver esto:

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Un comentario a La hora del hasta luego

  1. Gustavo Rene Moreno Schribertschnik dice:

    Hola paco, todo cambio es bueno, aunque otros dicen que no todo cambio es bueno, aunque por otro lado nada es eterno, lo importante es tener presente los recuerdos que nos deja un lugar
    Saludos.un abrazo.

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