La Viena Roja (y 4)

El 14 de Julio de 1927 fue el principio del fin de la Viena Roja. La agonía fue relativamente corta y dio lugar a unos tiempos oscuros.

El primer capítulo de esta historia está aquí

El segundo aquí

El tercero, aquí

11 de Mayo.- El 14 de Julio de 1927 fue el aniversario de la toma de la prisión de La Bastilla, en París. Para un joven escritor búlgaro, descendiente de judíos sefardíes que, en aquel momento, vivía en Viena, fue también un día especial. Absolutamente fascinado, seguramente inconsciente del peligro, contempló lo que después se llamó La Revuelta de Julio. Vio cómo la policía trataba de dispersar a una multitud furiosa que estaba rodeando el Palacio de Justicia de Viena, detrás del Parlamento, y cómo las fuerzas del orden disparaban a los manifestantes como si fueran conejos y cómo los manifestantes, por fin, invadían el vetusto edificio decimonónico (el cual entonces, naturalmente, era menos vetusto que ahora) y le prendían fuego.

El escritor se llamaba Elias Canetti (Cañete, de los Cañete de toda la vida) y su experiencia sería la semilla que haría crecer dentro de él, años después, su Obra Magna: Masa y Poder.

El incendio del Palacio de Justicia fue, además, transcendental para la historia de la Viena Roja. De hecho, todos los expertos coinciden en que aquellos durísimos incidentes marcaron una cesura definitiva en la Historia de la convulsa Austria de aquella época.

Fue un poco como si una olla de vapor hubiera ido acumulando presión hasta terminar explotando y marcando un máximo en la ola de radicalización política que, impulsada por la hondísima crisis económica provocada por el crack de la bolsa de Nueva York, en 1929, terminaría desembocando en el auge del fascismo y en la segunda guerra mundial.

Y es que, como ya decíamos en uno de los capítulos anteriores de esta serie, la llamada „Viena Roja“ y, con ella, el espectacular aumento del nivel de vida y la mejora de las condiciones de trabajo del proletariado vienés solo fue posible (o fue posible en gran parte) debido al constante flujo de dinero que llegó a Europa durante los años veinte.

Los efectos del crack del 29, como más tarde sucedió con la gran recesión del año 2008, no llegaron a Europa inmediatamente, sino que, como un enorme tsunami, tocaron las costas del viejo mundo entre 1930 y 1932.

Es fácil ver la medida en que lo hicieron si uno se pone a examinar las convulsiones que, más de cerca que de lejos, provocaron en los países a donde el terremoto financiero iba llegando. En España, por ejemplo, se aceleró la espiral que condujo a la caida de la monarquía. En Austria, el desequilibrio económico de los presupuestos vieneses le dio al canciller Dollfuss la oportunidad para intentar hundir un proyecto que, por supuesto, no iba para nada con su ideología.

En 1932, Breitner, el que había sido el mago financiero que había puesto los cimientos para el flujo constante de dinero que había hecho posible el programa constructivo de la Viena Roja, con sus guarderías para los niños de la clase trabajadora, sus escuelas, sus „palacios para el pueblo“, etcétera, incapaz de mantener el presupuesto bajo control, se vio obligado a dimitir.

Su sucesor, Robert Danneberg, intentó aún por todos los medios a su alcance mantener la situación bajo control, pero para 1933 las finanzas de la Viena Roja estaban averiadas sin remedio. No tan averiadas quizá como las de otras grandes ciudades europeas, como Berlín o Praga, pero sin duda lo suficientemente averiadas como para que el gran experimento sociológico que había supuesto la Viena Roja quebrase.

Las consecuencias, en un momento en el que el llamado Estado de Bienestar era aún una promesa del futuro, para muchos (sobre todo los más conservadores) la idea descabellada de cuatro locos, no se hicieron esperar. El paro subió salvajemente y la gente, sin medios de vida, empezó a radicalizarse políticamente, a la izquierda y, sobre todo, a la derecha. Apenas un año después, en 1934, el estado filofascista de Dollfuss, tras una corta guerra civil que duró una semana, ilegalizó la socialdemocracia (muchos socialdemócratas y muchos comunistas, reducidos a la clandestinidad, terminaron combatiendo en España del lado de la República).

El austrofascismo implantó un sistema que fue la preparación de lo que vendría después (desgraciadamente).

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Un comentario a La Viena Roja (y 4)

  1. Anselmo dice:

    Me temo que, en la exposición que haces, hay piezas que no encajan, como lo es el hecho de que la quema del Palacio Imperial aconteció en 1927,dos años antes de la crisis del 29.

    Mi pregunta es: ¿ La social democracia fue sustituida por el fascismo, como Co consecuencia de la Crisis del 29, o por su incapacidad para enfrentarse al comunismo?

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