COBERTURA ESPECIAL: La República Austriaca pasa por una situación inédita

Son días de infarto en la política austriaca. Te contamos la ULTIMÍSIMA HORA. La República Austriaca pasa por una situación inédita en su historia.

20 de Mayo.- La explosión principal del llamado « Ibizagate », sucedida el viernes a las 18 :08 de la tarde, ya ha pasado. Sin embargo, la onda expansiva sigue moviéndose, provocando consecuencias a veces esperables, a veces caprichosas. Voy a intentar resumir para los lectores de Viena Directo lo que ha sucedido desde que ayer publiqué la última actualización.

Ideas para deshacerse de un cadáver (que no lo es tanto)

Lo más destacable es que, en estos momentos, todo el mundo en los pasillos del poder se está preguntando qué hacer con el FPÖ.

Y es que, desde que el excanciller Kern decidió que quizá la manera de neutralizar a medio plazo al FPÖ era darle oportunidad para que se desgastase realizando labores de Gobierno, la ultraderecha se ha ido convirtiendo poco a poco, en una pieza bastante importante de la gobernabilidad de las instituciones austriacas.

A lo largo y a lo ancho de Austria, el FPÖ gobierna en estos momentos en coalición con otras fuerzas políticas. Los más avispados, entre ellos el presidente del Land de Burgenland, Hans Peter Doskozil, proclamaron ya ayer su intención de volver a los tiempos del « cordón sanitario » e interrumpir su colaboración con el FPÖ. Así que ayer se anunciaron elecciones anticipadas en Burgenland las cuales, se celebrarán en enero de 2020.

Estas nuevas citas electorales surgidas del escándalo, así como la nueva cita general prevista, probablemente, para septiembre, abren multitud de interrogantes.

Y el Gobierno, cómo va a gobernar durante estos próximos meses ?

El principal es, sobre todo, cómo se las va a arreglar el Gobierno durante los próximos tres meses para funcionar. No hay que olvidar que, hasta el sábado, el Partido Popular y el FPÖ eran oficialmente marineros del mismo barco y oficialmente reinaba entre ellos una sintonía meticulosamente escenificada en cada rueda de prensa. A partir del momento en el que Sebastian Kurz, citando sin saberlo a Donna Summer y a Barbra Streisand, dijo « enough is enough » sonó la hora del « sálvesé quien pueda » y empezó la lucha a vida o muerte.

Seguirá gobernando Kurz con un equipo de ministros del ÖVP e independientes ? Gobernará en minoría ? Dejará en suspenso todas las « iniciativas reformistas » que forman la columna vertebral de su programa político ? No lo sabe nadie y yo calculo que, por lo menos hasta que se celebre la sesión extraordinaria del Parlamento Austriaco que dará lugar al inicio del proceso electoral, se van a hacer los mínimos comentarios imprescindibles al respecto. Por cierto, según parece, este silencio parece ser una consigna que se han impuesto los dos hombres más importantes del país : el propio canciller y el presidente Van der Bellen.

Y mientras tanto, en el FPÖ…Entre la ira y la desesperación (o viceversa)

Hay que tener presente también que en el FPÖ, en este momento, como sucede en un reactor nuclear, el combustible de la vergüenza y de la humillación sufridas (no es fácil ser el hazmerreir de un país entero) se está transformando en una gigantesca reacción de ira a la que indudablemente hay razones para temer. Ayer, tras la reunión, realizada en un lugar secreto, del aparato del FPÖ, se emitió un comunicado que hubiera podido firmar el mismo Darth Vader en un día de esos en los que la tostada del desayuno se le hubiera caido del lado de la mantequilla.

Hoy por la maöana, los dos « supervivientes » del FPÖ, Kickl y el nuevo « hombre fuerte » Hofer, han comparecido ante los medios al objeto de dar una explicación que, a estas alturas, no es probable que mucha gente se haya creido.

Por supuesto, han inmolado el cadáver político de Strache en el altar de la opinión pública (en estas cosas, es práctico tener un muerto al que echarle la culpa) y han insistido en que, si bien el comportamiento de Strache era absolutamente « inexcusable » los austriacos podían creer a pies juntillas que el FPÖ era un partido sin traza de suciedad.

De hecho, han anunciado que las listas de donantes al partido van a ser examinadas por un grupo de « expertos independientes » (probablemente unos expertos que habrán estudiado en la misma universidad en la que se sacaron el título los « historiadores independientes » a los que el FPÖ autorizó a examinar los vínculos del partido con el nazismo en la posguerra mundial y a los que, hasta ahora, nadie les ha visto el peluquín).

Por lo visto, se trata de una lista , esta de las donaciones,« con muy pocas páginas » cuyo lugar más prominente estaría ocupado por una « agricultora » que ayudó al partido en momentos de necesidad y que, al morir, le dejó 10.000 Euros. Se desprendía de esto que el resto de los donativos provenían de sencillas viudas y de huerfanitos que habían donado sus óbolos a la causa del control de la islamización de Europa. Perrillas que, por supuesto, no hubieran bastado en ningún caso para tomar el control del Kronen Zeitung, sustituir al par de periodistas incómodos ( !Del Kronen Zeitung, que hasta el viernes era el boletín oficial de la ultraderecha en Austria !) y poner a cinco o seis que « propulsaran » los nombres adecuados.

Tras todo lo anterior, una gama de sentimientos que van desde el cálculo a la ira, pasando por el despecho.

Que si a ellos (al FPÖ) les gustaría haber continuado (con la coalición), que si a ellos les parecía un proyecto extraordinario que no merecía un fin como este, etcetera. Todo muy Nuria Espert. Intenso y tal.

Sin embargo, la intensidad le ha durado a Kickl lo justo para pasar al ataque, dando pistas más que evidentes de que, en el FPÖ el sentimiento es que los colegas de coalición, los Populares, les han dejado en la estacada (un poco como cuando Dorothy Sbornak, en Las Chicas de Oro, le decía a su marido aquello de « Stan, te he dado los mejores aöos de mis muslos »).

Por lo demás, Kickl ha mantenido que en su gestión como Ministro del Interior no ha habido nada reprochable, ha achacado a un ánimo cainita las voces que pedían su dimisión y se ha lanzado con el cuchillo entre los dientes a atacar a los hasta ahora socios, a los que ha acusado de haber reaccionado de la manera en que lo han hecho « borrachos de poder »

El « borracho » hace una declaración de lo más sobria

La respuesta no ha tardado en llegar, si bien en un tono institucional (no podía ser de otra manera) muy alejado de lo que podríamos llamar « modo lucha en el barro » que han exhibido Hofer y Kickl (sobre todo Kickl).

En una declaración de seis minutos y medio, tras la cual no se han permitido preguntas, el canciller Kurz (como siempre, muy maquillado, porque no hay que dejar nada a la improvisación) ha dado por terminada su relación de trabajo con el FPÖ. Ha dicho también que va a hacer a partir de ahora todo lo posible para que EPR no pierda la estabilidad y que, en lo de poner a gente en Ministerios, que ya se vería la semana que viene, porque ahora la prioridad es evitar «un retorno de la izquierda »( !!!) a las instituciones europeas.

Reacción en cadena

Poco después, salta a los medios, sin duda impulsada por los « spin doctors » que están intentando ordenar la gigantesca turbulencia en la que se ha convertido el Gobierno de Esta República, que la única manera que tendría el Gobierno, el ÖVP de apartar a Herbert Kickl de su cargo de Ministro del Interior -algo que, aunque a la ultraderecha le pese, está pidiendo a gritos la mayoría del país, aunque solo sea para darle un poco de credibilidad a las labores de « recuperación de la confianza » – sería utilizar un mecanismo inédito en la Historia de Austria y es la facultad que la Constitución Austriaca da al canciller de recomendar al Presidente de la República el « relevo » (Entlasung) de cualquier ministro -el canciller no lo puede hacer directamente- ; en la rueda de prensa de la que hablábamos antes Kickl y Hofer habían ya anunciado que, si se producía esa « recomendación » todos los ministros del FPÖ dimitirían en bloque.

La « recomendación » se ha producido y Sebastian Kurz la ha anunciado ante los medios, dando principio a una reacción en cadena que pone a Austria en una situación desconocida hasta el momento. A partir de ese momento, con el Gobierno Kurz sumamente debilitado, en minoría, podría suceder que la oposición, para evitar que Kurz concurriese a las próximas elecciones de septiembre como canciller, le sometiera a una cuestión de confianza que, de prosperar, podría incluso obligar al Presidente de la República a relevarle y a poner en su lugar a un « independiente » o un « experto » que conduzca la República hasta las elecciones.

Todo está abierto y los días son de infarto. Las noticias, como demuestra la extensión de este post, hacen que la situación cambie y que surjan nuevas ramificaciones que, por espacio (y por no acabar con la paciencia de mis lectores) no puedo contar más pormenorizadamente.

Por poner un ejemplo : parece ser que el encuentro en la villa ibicenca (esa decoración de peli porno, por Dios) no fue el único. Johann Gudenus se reunió con uno de los supuestos colaboradores de la supuesta oligarca y le pidió « una prueba de buena voluntad » en forma de comunicado de prensa. Gudenus obedeció. Pero eso (quizá) lo contaremos en otro momento.

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