Este año, por lo menos, no

Drag QueenEllos querían, quién sabe por qué, ir a la manifestación y participar en la fiesta. Sin embargo, los organizadores no confian en ellos y les han dicho que no.

11 de Junio.- En el último festival de Eurovisión, celebrado en Tel Aviv (que te Viv), se acusó al Estado de Israel de intentar tapar sus miserias mediante el uso mediático de la buena imagen que la comunidad gay (bueno, LGTBI+) tene en todo el planeta (o, por lo menos, en las partes más civilizadas). Es lo que, en argot, suele llamarse « Pinkwashing ».

A estas alturas del siglo XXI es innegable que la comunidad gay ha sido (y es) la avanzadilla de muchos valores que conforman de manera fundamental (aunque no irreversible, y por eso hay que estar atentos) la sociedad del siglo veintiuno.

La diversidad, el respeto y la integración de los diferentes, la conciencia exacta de que tomar la vida en serio es una tontería pues de un berrinche puedes morir, etc, son cosas que todos podemos aprender de las reivindicaciones de la gente del pueblo elegido.

Aunque es innegable que también, conforme se ha ido haciendo masivo, las reivindicaciones LGTBI han desarrollado un lado comercial que a mucha gente le parece menos atractivo porque se ha construido sobre unos estereotipos con los que no todo el mundo se identifica, y al que las marcas se han enganchado con fruición. Lo gay es moderno, progresista y mola porque representa el futuro ; los asesores de imagen de cualquier entidad o persona tiemblan ante la perspectiva de que sus clientes puedan ser tachados de homófobos, porque la mera sospecha de homofobia tiene el poder de enviar al homófobo al desván de los trastos viejos de la Historia (a pesar de lo cual los homófobos no cejan, los pobres).

Así las cosas, y más en periodo preelectoral, también los partidos se mueren por salir en una foto en la que, además, haya un par de representantes del movimiento LGTBI.

En España, por ejemplo, el partido Ciudadanos ha sido vetado de la cabecera de la Manifestación del Orgullo (yo prefiero llamarlo Dignidad, como ya he dicho) y aquí le ha tocado –con más razón, en mi opinión- a las Juventudes del Partido Popular, las cuales habían pedido a la organización (el HOSI) poder desfilar en la manifestación de este sábado (en la que, por supuesto, también estará Viena Directo, si Dios quiere).

Para cualquier observador imparcial resulta un misterio el por qué los jóvenes del Partido Popular quieren hacer esto. El partido, desde el Gobierno, no ha cesado de criticar o, directamente, de boicotear, todas las iniciativas en bien de la igualdad y de los derechos civiles del colectivo LGTBI, habiéndose llegado al extremo de que la aprobación del Matrimonio Igualitario ha sido no en el Parlamento, sede de la soberanía popular, y por una amplia mayoría, como hubiera sido deseable, sino a través de una sentencia del Tribunal Constitucional austriaco (del cual, por cierto, formaba parte la canciller Bierlein). A la postre ha sido mejor. En España, el Matrimonio Igualitario depende de una ley derogable, en Austria forma parte de las garantías constitucionales.

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