A tiros

El argumento fundamental para poner coto a la posesión de armas es para qué puede querer nadie normal tener una pistola en casa.

12 de Julio.- El argumento fundamental para poner coto a la posesión de armas es, naturalmente, hacer el simple ejercicio de pensar para qué puede querer una persona normal tener un arma de fuego en casa.

Está claro que aquel ciudadano particular que quiera tener una pistolita en casa no está bien del tiesto.

La historia que contaremos hoy viene a probar esto.

Resulta que esta mañana, en la bonita localidad de Bergheim (marco incomparable de belleza sin igual) las fuerzas especiales de la policía, los Cobra, han tenido trabajo.

Resulta que a eso de las nueve y media de la mañana, se han recibido en la central de la policía varias llamadas que alertaban de disparos en la bonita localidad de Bergheim (Salzburgo, algo más de cincomil habitantes).

Los ciudadanos de esta, de ordinario, tranquila localidad, no salían de su asombro al escuchar los disparos que salían de la casa de uno de sus convecinos. Más concretamente del balcón.

Llegados que fueron los agentes del orden, se desplegaron y entraron en la casa, en donde detuvieron a un ciudadano, de cuarenta y siete años el cual, por lo que parece, no debía de estar muy en sus cabales o, por lo menos, haber consumido sustancias de esas que te hacen ver dragones por los pasillos.

El caballero, de cincuenta y siete años, parece ser que había llegado a su casa de madrugada, despues de beber sin ton ni son, como Paco Olivares, el marido de la Ruiseñora de la copla.

En semejante estado, sintió hervir dentro de sí la cólera, y dicha cólera se había dirigido contra unos objetivos bien peculiares.

Parece ser que al caballero en cuestión empezó a hervirle la hemoglobina cuando se enteró de que el párroco de Bergheim había sido apartado de su puesto y, por si esto fuera poco, también sintió cómo los glóbulos rojos le hacían glub glub al acordarse de que Sebastian Kurz y el Presidente de EPR, Alexander van der Bellen, habían sido los máximos impulsores de la destitución del ex ministro del interior, Sr. Herbert Kickl.

El solo recuerdo de estos dos caballeros le hizo salirse de sus casillas, así que fue al ordenador y buscó en el ordenador dos fotos, una de Kurz y otra de Van der Bellen, imprimiólas y, luchando a duras penas contra los efectos de la intoxicación etílica, pensó en colocarlas en unos arbustos de su jardín. Sin embargo, como por una cosa o por otra, no se dio maña a hacerlo, las colocó en el balcón y se dedicó a pegarles tiros hasta que las dejó como un colador (o hasta que le detuvo la policía, que esto no ha quedado demasiado claro).

Según informa el Kronen Zeitung (medio experto en dar cuenta de desafueros parecidos) el caballero de Bergheim hizo casi treinta disparos los cuales, naturalmente, causaron en sus vecinos la lógica intranquilidad.

El asunto es que el señor embargado de cólera era el representante local del FPÖ en Bergheim el cual, por las trazas, debe de ser de esa gente que se toma muy a pecho según qué cosas.

Ni que decir tiene que, ipsofactamente, ha sido expulsado del partido y la responsable del Fpö en Salzburgo se ha apresurado a declarar que el majar…Digo el señor este de Bergheim era un hombre que no había dicho nunca una palabra más alta que otra y que había pasado desapercibido dentro del grupo de personas que simpatizan con el Fpö.

Asimismo, el alcalde de Bergheim piensa de este caballero lo mismo que proverbialmente cuentan aquellos que, por hache o por be, han tenido contacto con un asesino antes de que dicho asesino despachase a algún cristiano al otro barrio. O sea, que el caballero era del todo normal y que nunca había dado que hablar.

Por si acaso, la policía ha puesto las pistolitas del hombre este a buen recaudo, para que no haya ningún disgusto.

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Un comentario a A tiros

  1. Anselmo dice:

    Para tener licencia de armas hay que tener un certificado de aptitud psicofísica, al menos en España. Es evidente que el protagonista de nuestra historia tiene problemas de madurez. Problemas que también deberían ser motivo de que tampoco pueda conducir un vehículo.

    Por otra parte,el que la población esté armada tiene inconvenientes pero es evidencia de que un pueblo no está oprimido.

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