Tendrás cuervillos

Cuando usted creía que ya lo tenía todo visto, pues entonces se entera usted de algo que ni en sus fantasías más locas se le hubiera pasado por la cabeza.

24 de Septiembre.- Solo me he encontrado con Strache una vez en la vida. Estaba haciendo una sesión de fotos en el Volksgarten cuando él, entonces soltero, pasó por mi lado junto a la que hoy es su santa. Mi instinto, curtido en mil batallas fotográficas, me llevó durante décimas de segundo a sopesar el tirarle una foto para el archivo de este blog (al fin y al cabo, estábamos en un espacio público). Me arrepentí a tiempo, por lo que creo, porque detrás de nuestro político y su « froindin » iban dos bigardos con cara de malas pulgas que les escoltaban. Quién sabe si uno de aquellos dos hombres no era uno de los protagonistas de nuestra noticia de hoy.

Ayer, a las once y media de la noche, la policía detuvo en su domicilio a un hombre, que durante largo tiempo estuvo al servicio de Strache como guardaespaldas (que seguía a su servicio como consejero de seguridad y que seguía desempeñando un puesto político para el FPö). Como decía aquel, cría cuervos (y tendrás cuervillos) porque despues de haber compartido con el político mesa y mantel, kilómetros de carretera de mítin en mítin, de multitud enfervorecida a multitud enfervorecida, de carpa con cervezotas en carpa con cervezotas, parece ser que el guardaespaldas en cuestión decidió vengarse de Strache.

Según parece, el motivo de la venganza fue que el guardaespaldas fue despedido por Strache a pesar de sufrir una grave enfermedad. Esto provocó por lo visto una ruptura en lo personal y en lo profesional entre el detenido y Strache. Fue entonces cuando se empezó a fraguar la venganza que presuntamente se ha descubierto. Por cierto, durante este conflicto laboral con tintes personales, aparece en escena el abogado que, como algunos de mis lectores recuerden, sirvió de mediador en el asunto de la fementida oligarca rusa. Tras la reconciliación, nuestro hombre, siempre presuntamente, quizá también al objeto de asegurarse un puente seguro hacia su jubilación, reunió durante mucho tiempo evidencias incriminatorias no solo a propósito de Strache, sino también de otros políticos de su partido.

Así, cuando creyó llegado el momento de consumir ese plato que dicen que se toma frío, se puso en contacto con las autoridades ofreciendo « el material » , dispuesto a tirar de la manta. Sin embargo, a diferencia de lo que uno esperaría de un político activo del FPÖ, no quiso ofrecer las evidencias que tenía « de gratis » como servicio a la Patria, sino que pidió dinero. La Fiscalía del Estado austriaco, por lo que parece, no accedió a comprarle a este barbián las pruebas de que Strache, por ejemplo, había cargado al partido muchos gastos que eran solo lujerío y putiferio (tercera acepción del DRAE, « situación de desmadre ») así pues, nuestro hombre tuvo que pensar otra cosa.

Al llevar mucho tiempo formando parte del círculo íntimo tanto de Strache como de Gudenus, parece ser que conocía los resortes del carácter de los dos políticos (vale, tampoco había que ser el doctor Freud) y, por lo tanto, también estaba en condiciones de saber lo que había que hacer para tenderles una trampa con las suficientes garantías de éxito. Este fue, por lo visto, el medio que utilizó para sacarle partido a los secretos que sabía.

Y aquí viene también la rectificación : por lo visto, no fue Nepp, el nuevo jefe de la ultraderecha vienesa, el que denunció a Strache por haber vivido como un marajá a cuenta del partido (eso no quiere decir que no lo hubiera hecho de haber tenido oportunidad, aunque hacer cábalas con las motivaciones de la gente sea de bastante mal gusto), sino que fue este fulanito, el detenido, el que fue con el cuento a la fiscalía (se supone que porque ya había conseguido su objetivo de vengarse y/o porque ya había conseguido dinero por lo de Ibiza).

Si todo lo anterior resulta ser verdad, resultaría muy divertido confrontar al candidato a la cancillería Norbert Hofer con todas las acusaciones que hizo a los miembros de otros partidos (especialmente el socialista) de estar detrás del compló que condujo a la elaboración y publicación del video famoso. Aunque claro, en el fragor de la batalla, podría decir él, se dicen cosas de las que uno se arrepiente.

Mi pregunta, en cualquier caso, como caballero común y silvestre es esta : los periodistas del Süddeutsche Zeitung que destaparon el escándalo ¿Pagaron por el vídeo ? Y si pagaron ¿Cometieron un delito de alguna forma ? Me gustaría que alguien me lo dijera.

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