Morirás menos tonto

Hay un refrán francés que a mí me gusta mucho y hoy lo vamos a poner un poquito en práctica, para aprender un poco más sobre Viena.

2 de Noviembre.- Hay un refrán francés que a mí me gusta mucho, el cual dice que „el que no pregunta, se muere tonto“. Con vistas a evitarlo, yo pregunto mucho. Di que ayer fui al cine a ver una película coreana (uno, que es así de exquisito). Dicha peli, Parasite, se llama, ha ganado la Palma de Oro en el festival de Cannes y bien merecidamente. La primera media hora empieza como una comedia ligera, una cosa como un episodio de Chicho Terremoto y luego…Bueno, volvamos a lo que estábamos. Antes de entrar al cine, hice tiempo en una tienda de chucherías y cosas. Y en la tienda estaba colgado este cartel de publicidad.

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!Cáspita! Me dije ¿Y ahí qué pone? Pensé incluso que podía ser árabe peeeero, al bajar la vista me di cuenta de que el producto estaba escrito en alemán, en nuestra letra.

Por suerte, iba acompañado por un efectivo de la población aborígen, a quien pregunté, como Sara Montiel, qué invento era aquello.

-Pues está escrito en Corent -dicho efectivo pronunció „Curent“ o „Corint“ y a dicho efectivo le parecía que la caligrafía debía de ser griega.

Por suerte, tenemos todos una enciclopedia en el bolsillo, de manera que acudí a mi telefonino y me puse a cacharrear.

-¿Qué haces que no compras gominolas? -me preguntó el efectivo.

Y yo:

-Pues ya lo ves, que me ha picado la curiosidad. Cacharreando.

Mi amigo me dejó por imposible y se dedicó al Haribo (que ya se sabe que macht Kinder froh y a los adultos también). Pronto comprobé que estaba un poquito equivocado. La caligrafía que utilizaba su abuela no se llamaba Corint sino Kurrent (del latín Currere, de donde viene nuestro correr también) y hasta 1941 fue muy popular en todo el ámbito de habla alemana porque, curiosamente, solo se utilizaba para escribir cosas en alemán.

Me enfrasqué en la lectura del artículo de la Güikipedia y, como la historia que encontré me pareció tan curiosa, se la resumo aquí a mis lectores.

El tipo de letra Kurrent se desarrolló en la zona de Nuremberg a principios del siglo XVI, a partir de otro tipo de letra que se llamaba Bastarda (la bastarda, por cierto, la conocerán mis lectores porque es lo que todos nosotros llamamos letra gótica) y un factor decisivo para su éxito fue que en 1714, un maestro de Berlín llamado Hilmar Curas, decidió adoptarla para enseñarle a sus alumnos caligrafía. La medida de Curas tuvo éxito y pronto la letra Kurrent, en aquel momento hecha con pluma (de ave) se extendió por toda Prusia y se convirtió en estándar.

Cuando, en el siglo XIX, las plumas de ave se sustituyeron por los plumines de metal (plumines que utilizó aún mi padre para aprender a escribir, a mediados de los cincuenta del siglo pasado) también cambió la letra Kurrent. El plumín, a diferencia de la pluma de ave, obligaba a una cierta posición de la mano y esto favorecía que la letra saliera inclinada, unos cuarenta y cinco grados, inclinación que era imposible antes.

Desde Prusia, la letra Kurrent se convirtió en el tipo de letra estándar en todo el ámbito de habla alemana, la que usaban los funcionarios para escribir y, por lo tanto, la que le convenía aprender a todo el mundo. Austria-Hungría, por mor de su conservadurismo y de su amplia clase funcionarial, se convirtió pronto en un bastión del tipo de letra Kurrent que se utilizaba, manuscrita, lo mismo para levantar actas de las reuniones de un consejo de ministros que para las cartas de amor que para las listas de la compra. Siempre, eso sí, que lo que se escribiera fuera en alemán. Para lo demás, se usaba la cursiva. Los escribientes educados dominaban y utilizaban los dos tipos de escritura.

El ocaso del tipo de letra Kurrent empezó en 1911 cuando un diseñador gráfico, llamado Sütterlin desarrolló un tipo de letra (básicamente aquella en la que todos hemos aprendido la caligrafía de niños) que era mucho más fácil de hacer y más legible la Kurrent. Poco a poco, el tipo de letra Sütterlin se fue imponiendo en las escuelas de Prusia y desterrando a la Kurrent. En Austria, sin embargo, la letra Kurrent se siguió enseñando en las escuelas y fue así hasta 1941. El jerarca nazi Martin Bormann le dio el golpe de gracia a la Kurrent el día 1 de Septiembre, cuando promulgó una ley que la prohibía y la sustituía por la „escritura normal alemana“ (normal, de norma, en este caso) que era básicamente la de Sütterling. Prohibía no solo que se enseñase, sino que se imprimiesen libros y periódicos con ella. Lo que no sabía Bormann es que le hacía la pascua a todos los investigadores, porque bastó un poco de tiempo para que la gente normal no supiera leer en Kurrent, aunque en el ámbito de la escuela siguió utilizándose en las matemáticas (para nombrar vectores y segmentos, por ejemplo).

Y colorín colorado, la historia del tipo de letra Kurrent se ha acabado.

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