Die Marie muss stimmen

Maria Theresia Habsburg-LothringenUna historia de éxito made in Austria que empieza en el siglo XVIII y termina en 1945. Para leer y no dar crédito.

18 de Diciembre.- Érase una vez una pareja de genios de las finanzas, o sea, la emperatriz Maria Teresa de Habsburgo y su santo, ese que tenía nombre de palmero de cuadro flamenco, Paco de Lorena (Franz Stephan von Lothringen). En el vasto imperio que gobernaban, el cual, por comodidad, conocemos como monarquía austriaca, pero que agrupaba diversos principados y territorios, reinaba un caos monetario considerable. La mayoría de los príncipes tenían entre sus atribuciones el derecho a acuñar sus propias monedas, de manera que un viajero, cada vez que cambiaba de estado tenía que fiarse de los tipos que le cambiaban el dinero para que no le dieran gato por liebre.

Pues bien : en 1741, la emperatriz Maria Teresa decidió que ese frotar se iba a acabar y produjo la primera (o una de las primeras) monedas infalsificables de la Historia. Se trata del Tálero que llevaba por una cara su escudo y por otro el busto matronal de la soberana. Esta moneda de plata era mucho más difícil de falsificar o de mutilar que las otras, porque en el canto llevaba la inscripción « iustitia et clementia » (el lema de Maria Teresa) de manera que nadie podía lijarla para ir acumulando un cómodo remanente de virutas de plata. Pronto, los comerciantes de dentro (y, como luego veremos) de fuera de la monarquía austriaca empezaron a apreciar las indudables ventajas del Tálero. Una moneda de valor previsible, estable y respaldada no solo por el imperio austriaco sino también por dos personas forradísmas como en su momento eran Maritere y su Paco.

(Por cierto, se dice que una de las raíces de la fortuna personal de Paco de Lorena fue el venderle botas a sus enemigos, los prusianos, pero no es exacto. El hecho era que los prusianos compraban los pertrechos militares pidiendo prestado a los bancos de Amsterdam en donde, casualmente, Paco de Lorena tenía puesto su dinero, de manera que, sin saberlo, los enemigos, al pedir prestado para comprar no solo botas, sino también otros achiperres, engordaban las arcas de los Habsburgo).

Volviendo al Tálero y su fascinante viaje. Los comerciantes europeos pronto empezaron a comprar en Asia Menor utilizando las vistosas monedas de plata de Maria Teresa, particularmente café y especias, aunque también otros productos de lujo que venían por la ruta de la seda. Los príncipes árabes pronto quedaron encantados con los táleros teresianos. No solo por su valor sino porque, por primera vez volvía tangible la riqueza. Si, pongamos, un jeque quería presumir de poderío frente a su jequesa para convencerla de que pasase por la mezquita, lo único que tenía que hacer era hacerse traer un cofre lleno de Táleros, hacer que sus sirvientes lo abriesen y decirle. « hola mi amor, yo soy tu lobo ».

Como el dinero no tiene olor ni conciencia, el Tálero de Maria Teresa viajó a Asia y a África central a lomos de un comercio mucho más inmoral : la trata de esclavos. También así llegó a América Central y del Sur y, de hecho, de dos palabras parecidas Tálero y Duro, los americanos inventaron el dólar.

Visto el éxito, a la muerte de Maria Teresa su hijo, el segundo de los Pepes (Jose II) siguió acuñando los táleros y tomó una decisión que sería crucial para la monarquia habsbúrgica y fue la de establecer un fondo de maniobra familiar que financió el lujoso tren de vida de los emperadores austriacos hasta 1918.

Podría pensarse que la historia del Tálero terminó con la caída de la monarquía, pero no. De hecho, aquí es donde viene la parte más abracadabrante de esta historia. A principios del siglo XX los táleros de Maria Teresa eran un medio de pago de perfecto curso legal en muchos países. Por ejemplo, Abisinia, la actual Etiopía. De hecho uno de los medios que la Casa de la Moneda de Viena utilizó para financiarse fue vender los derechos de acuñación de los Táleros a los italianos, los cuales acuñaron moneda a troche y moche para pagar su aventura colonial en tierras africanas (de la cual, por cierto, queda testigo en la famosa canción fascista faschetta nera). Cuando se terminó la guerra mundial, naturalmente, se revocaron estos contratos foráneos, pero esto tampoco significó la muerte del Tálero de Maria Teresa, el cual siguió produciéndose en diversas emisiones conmemorativas.

Otra anécdota curiosa es que la moneda, al ser tan utilizada, dio origen a una expresión que mucha gente usa sin saber de dónde viene. Cuando se hace un negocio, se dice « vale, vale, hacemos el negocio, aber die Marie muss stimmen » (o sea, el precio tiene que ser justo) esa « Marie » es naturalmente Maria Teresa

Por cierto, al ser una moneda tan bonita y sobre todo, por llevar en su reverso la efigie de una mujer (una excepción, porque esto de la numismática ha sido siempre un campo de nabos) muchas mujeres africanas agujerearon las monedas y las unieron formando aderezos o cadenas que se utilizaban para dotes en las bodas y se transmitían de madres a hijas (de hecho, se sigue haciendo hasta la actualidad).

!Si Mari Tere levantara la cabeza !

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