En el ecuador del hombre

El pene, la minga, el pirulí, la churra, el pajarito. Ese, y no otro, es nuestro tema de hoy. Inauguramos una nueva sección.

18 de Enero.-

(este artículo se publicó, en su forma original, con el título Gallina Joven a la Austriaca, el día 3 de Enero de 2015)

Uno de los problemas que tiene vivir en un idioma que no es el tuyo es que, de alguna manera (bueno, de muchas maneras) la seguridad que tienes con tu idioma materno la pierdes. Porque comunicarse es una cosa y las virguerías son otras. En las academias de idiomas te enseñan, con buena suerte, a comunicarte. Las virguerías las tienes que aprender tú solo.

Los problemas llegan, naturalmente, cuando te encuentras en lo que yo llamo “situaciones íntimas”. Esto es, situaciones en que estás tú solo con alguna persona germanoparlante y en las que solo cuentas con tus fuerzas idiomáticas. Estas situaciones, que pueden llegar a ser de alta tensión ambiental, son principalmente dos: el médico y la cama.

En España, ningún chico iría al urólogo y le diría:

-Doctor, tengo un dolor de picha que no me tengo.

Ni ninguno le diría a su amante:

Amor mío, hazme lo que tú sabes en el pene.

(la regla también vale para ellas: póntelo, pónselo).

Ambas situaciones son ridículas. Por lo mismo, hoy, voy a contarte lo que nunca te van a contar en la Akademie de Deutsch a la que hayas ido.

Un apéndice, mil y un sinónimos

A ver: la pichulina, en alemán, se llama “Glied” término neutro que se puede mencionar (con más o menos cuidado) incluso delante de tu tía Henriette cuando te invita a Kaffe y Kuchen. Cuando uno quiere ser más coloquial, en todo el ámbito de habla alemana se habla de “Schwanz” (cola, polla, soy consciente de que en Central y Sudamérica la cola es nuestro trasero, pero vamos, creo que se entiende). “Schwanz” se ve a veces como basto o demasiado sexual y, para ello, a lo largo del tiempo, han surgido una serie de eufemismos para dulcificar el asunto. Tales son en el ámbito austriaco (y bávaro), Zipfel, Zipferl, Zipfale, Zumpf, Zumpferl, Stpatz (o Spatzi, pajarito) o Spatzl.

Los tres últimos, por cierto, pertenecen al lenguaje de los niños y serían el equivalente a nuestro pito o colita o cosas semejantes.

Para el testiculario se empezó a utilizar la palabra Beutel (bolsa, muy gráfico ¿Verdad?) aunque hace ya años que Beutel también se utiliza para el pene.

Según mis investigaciones, el origen de Schwanz –cosa que le diremos a nuestro/a amante pero que no utilizaremos con el Herr Doktor Bauer– viene del alto alemán y se utilizaba como “cola” en el sentido de la prolongación de la columna vertebral de los animales. En esta forma, quedó registrado como Swanz. Este término remite a su vez al alemán medieval Szwanzen, el cual a su vez era una forma más intensa de Swanzenken (moverse hacia un lado y hacia otro realizando un movimiento pendular).En aquellos tiempos Schwanz no tenía ningún tipo de connotación grosera. El cambio a “Penis” (de raíz latina y, por lo tanto, percibido por los hablantes como más prestigioso) se dio en algún punto indeterminado del siglo XVIII.

Por cierto, Schwanz por metonimia, también puede servir para significar “hombre” de manera peyorativa. En frases como “Hau ab, du blöder Schwanz!” (vete ya, gilipollas! –aproximadamente-) o „Kein Schwanz ist da!“ (no hay ni un alma!, o cosa así).

Articulo publicado en así que pasen 5 años. Guarda el enlace permanente.

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