15 canciones para aprender alemán

La letra, con música entra, ya lo dice la sabiduría popular. Y no solo la letra. La cultura y hasta el amor por un país. Hoy, música para aprender alemán.

2 de Julio.- Cuando yo llegué a Austria, hace ya bastante tiempo, no sabía nada de alemán. Pero nada de nada. Como, además, tenía poco dinero, tampoco me daba la cosa para clases, así que tuve que aprender un poco a lo bestia. O sea, concentrándome mucho mucho mucho, apretando los puños, hasta que un día, mágicamente, empecé a entender lo que la gente decía por la tele.

Una de las formas más placenteras de aprender (aparte del amor, porque debido a las necesidades del cortejo se aprende un montón) fue la música. Así que hoy, para romper un poco la racha de rebrotes y coronas, he decidido hablar de música.

Por eso les propongo a mis lectores un viaje por mi memoria musical, que es también un viaje por mi memoria sentimental ¿Me acompañan?

Mis primeros invitados serán los Wanda, que interpretan su „greintes jis“, Bussi Baby (ya llegaremos, no se preocupe el lector, a estribillos más elaborados). La letra, aquí.

Esta canción se escucha en una famosa secuencia de la película „La Vida de los Otros“ y probablemente sea una de las pocas cosas buenas (aparte de Nina Hagen) que dejó la afortunadamente extinta República Democrática Alemana. La canción con la que se aprende que, en alemán, las estrellas son masculinas (en contra de toda evidencia). La letra, aquí.

A un nivel básico es más rentable, en principio, internarse por el Hoch Deutsch y luego, si eso, ya entramos en los dialectos. Por eso, de momento, la lista me está saliendo un poquito Piefke (apelativo con el que, en Esta Pequeña República, se conoce a los alemanes). Reinhardt Mey publicó en los setenta esta oda a la aviación comercial. Über den Wolken (por encima de las nubes). Abróchense los cinturones (la letra, aquí)

Esta canción tiene incontables versiones (en español, la hizo famosa el canario José Vélez) y trae a nuestro recuento al versátil (y, lo que es más importante para nuestros objetivos de dicción perfecta Udo Jürgens. Contaba él mismo que la música le salió casi de un tirón, pero que tardó mucho en encontrar la letra. Entra un poco en la línea de los falsos sirtakis que se pusieron de moda en los setenta, pero la salva precisamente ese texto, tocado con un punto de nostalgia que la redime del kitsch. Yo la escuché por primera vez, por cierto, en mis primeras vacaciones en Croacia. Qué días aquellos, que no volverán.

Caterina Valente, que aún vive, aunque ya retirada, fue sin duda una de las mejores cantantes de su generación. Después de hacer un pop más bien tontaina durante los años cincuenta, se fue a América y grabó con los más grandes del Jazz, entre ellos Chet Baker, los cuales apreciaron su enorme talento y su inmensa capacidad de trabajo. Aquí versiona, en la lengua de Goethe, „I love Paris“ de Cole Porter. La letra, aquí.

Es un hecho incuestionable: a la población aborígen le pone a mil que destrocemos las declinaciones y que hablemos con un acento lo más pedregoso posible. Eso lo sabe Julio Iglesias !Nuestro Julio! Que ha maltratado todos los idiomas en los que se ha puesto la mano en el pecho. Y con notable éxito. Durante los setenta, Julio (Iulio) fue el ídolo del mujerío (y, por consiguiente, también del diez por ciento del hombrerío) que se derretía al escucharle, por ejemplo, esta versión en alemán de Un Canto a Galicia (la letra de la versión germánica, aquí). Si consigues este acento….No lo uses mucho, porque te pueden poner a servir langostinos en cualquier boda. Aquí, la letra.

Y en un blog dedicado a Viena, no podía faltar, es que no podía, la canción más famosa dedicada a la ciudad de los valses, esta capital que el Danubio riega con sus cantarinas aguas. Durante años, Peter Alexander fue el showman por excelencia en Austria (el „showerman“ como le dijo un admirador a Andreu Buenafuente). Con su dicción alemana perfecta, fuera de este mundo, sus ademanes suaves y su amabilidad, Alexander era el anfitrión televisivo perfecto para aquella tele en la que no cabía la malicia. Aquí, interpreta una canción que yo escuché una vez, incongruentemente, como sintonía de un serial radiofónico mientras viajaba hacia Trinidad, en Cuba. La letra de este canto de amor a Viena, aquí.

Falco cantó grandes éxitos (algunos han envejecido mejor y otros peor) y terminó convertido un poco en una caricatura de sí mismo (lado que él explotaba, porque era una persona muy inteligente). Mi canción favorita suya es este Egoist, que le levanta el ánimo a cualquiera en esos días en que no puedes con las declinaciones. La letra, aquí.

A lo mejor esto es para estudiantes avanzados, pero no me resisto a poner este temazo de Seiler und Speer. Uno de sus muchos temazos. Se llama Ham Kummst y recoge un poco la estela del Austropop, de cantar en dialecto. La letra, para los valientes, aquí.

Yo siempre pensé que Fürstenfeld no existía, hasta que un día en que me llevaron de excursión (fue una excursión muy alcohólica, porque la mayoría de mis acompañantes, pertenecientes a cierto club recreativo, ya estaban bastante trompas a las once de la mañana). Di que, mientras me las apañaba para rechazar los botellines de Jägermeister que me ofrecían para desayunar, vi desde las ventanas del bus que pasábamos por la población de Fürstenfeld y me dije „!Ostras! Ich will wieda ham“. El autobús no paró en Fürstenfeld pero mis lectores podrán saber e donde salió mi interés por Fürstenfeld si escuchan esta genial canción de STS. La letra, aquí.

La primera vez que oí a Der Nino aus Wien lo flipé bastante, en un panorama presidido por la caspa de Andreas Gabalier, era un soplo de aire fresco, un embajador de otro mundo. Naturalmente, canta en un dialecto muy cerrado. Quien quiera estudiar la variedad dialectal vienesa en su estado más puro, se divertirá mucho. Los que renuncien a intentar entenderle, también. Por si acaso, dejo la letra.

Mucho más fáciles de entender son los Granada, que con su pop amable se han ido haciendo un hueco en las listas austriacas. Por cierto, cuando Granada suena (la canción) conviene mal no estar cerca. Es una manera de decir que alguien está muy enfadado. La letra, aquí.

Les voy a contar a mis lectores un secreto. Para mí, hay dos canciones que simbolizan mi amor por Austria. Una es I am From Austria, de Reinhard Fehndrich y otra es esta. Simboliza algo muy especial para mí y, en mi corazón, es la canción que más define al país. Quizá porque es una canción sentimental, quizá porque es de una opereta, quizá porque me ha acompañado en muchos momentos. En el coche, siempre que voy de viaje, pongo un cd con „El vendedor de pájaros“ opereta en donde salen esta y otras canciones y siempre, cuando llego a esta, la escucho una vez solamente, para no quemarla. La letra, aquí.

Esta canción fue un escándalo porque fue la primera canción destinada al gran público y fuera del ámbito folklórico, que se cantaba en dialecto. Marianne Medt tiene el corazón como una campana cuando ve a su novio. El antídoto más eficaz contra la depresión. Aquí, la letra.

Hildegard Kneff va a cerrar por hoy nuestra lista. Fue una actriz alemana que, después de la guerra mundial, se puso el mundo por montera. Tuvo que exiliarse de su país porque se le ocurrió salir desnuda en una película (La Pecadora, se llamaba). Se fue a Broadway y cuando volvió el mundo descubrió su talento como cantautora. Esta canción, tan corta, no es la más famosa suya. La descubrí gracias a Hilde, una película que contaba su vida. Es una hermosa canción de amor. O una nana, para irse a dormir. Hasta mañana. Aquí, la letra.

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