Escándalo en Burgenland: en busca de varios cientos de millones

Hoy en Mattersburg no se hablaba de otra cosa. Ochocientos millones de euros han desaparecido ¿Dónde estarán? Mucha gente ha perdido sus ahorros.

15 de Junio.- Uno de los libros sobre economía más bonitos (y más didácticos) que se han escrito (que yo sepa) es El Dinero de Sir John Kenneth Galbraith. No solo se puede seguir perfectamente aunque no se tenga demasiada idea de economía, sino que también es un libro que está escrito con una jocosa elegancia. Sir John viene a decir en el libro que el dinero viene a ser como los bíceps en los culturistas, si se me permite la comparación. O sea, que el que tiene mucho, quiere más y el que quiere todavía más no piensa que sea demasiado.

Lo que viene a ser también decir que la historia del dinero es también la historia de sus estafas.

Leyendo el libro de Galbraith uno aprende que los grandes tortazos financieros (como este del que hablaremos hoy) empiezan con una idea buena pero que, como pasa en el cuento del aprendiz de brujo, el que la tiene no sabe parar a tiempo.

En el símil del culturista: quiere tener cada vez más bíceps y no sabe cuándo hay que parar.

Vayamos al asunto:

Hoy, en Mattersburg, provincia de Burgenland, no se hablaba de otra cosa.

La autoridad había intervenido el Comerzialbank de Mattersburg y lo había cerrado entre gallos y medianoche.

(Aclaro que esto se hace así, rápidamente, para que los ahorradores no acudan en masa a retirar el dinero de sus cuentas y así garantizar que todos los afectados tengan un trato igualitario, como luego veremos, y no solo los que estén con la mosca detrás de la oreja).

Según se ha ido sabiendo hoy, durante bastantes de los últimos años, los gestores, con el director a la cabeza, Sr. Pucher, habrían estado maquillando los balances para disimular un agujero de nada más y nada menos que ochocientos millonazos de eurazos.

El Sr. Pucher y sus boys no han podido explicarle a la autoridad competente (o sea, al Ministerio de Finanzas austriaco) a dónde han ido a parar los billetes de quinientos (¿Quizá concurriría también en este caso la presencia de „amigas especiales“ con la lengua muy larga, la falda muy corta y más colágeno en los labios que el que la naturaleza proporciona? Se irá sabiendo).

El caso es que la quiebra del banco va a hacer un roto bastante importante a empresas de mediano tamaño, como por ejemplo la floreciente empresa tecnológica Frequentis, que tenía depositado en el Commerzialbank de Mattersburg 31 millones de euros (que es probable que no recupere o tarde muchos años en recuperar).

Los pobres dueños de Frequentis no son los únicos damnificados, sino también numerosos ayuntamientos y el consorcio Energie Burgenland, que

En estos casos (lo pongo por si algún lector tenía dinero en el banco) la ley austriaca protege los primeros cienmil euros por cuenta y ahorrador. Si usted ha ingresado menos, puede estar tranquilos, si más, ya puede empezar a acordarse de los difuntos más frescos del Sr. Pucher, porque es poco probable que los recupere.

Como ha dicho hoy el presidente del land de Burgenland, Hans Peter „Juampe“ Doskozil, aquí va a perder dinero mucha gente.

Dirá usted que Pucher es un Mario Conde de half hair, como si dijéramos, pero en Burgenland es un pequeño potentado.

Él es el principal accionista (y aquí viene el morbo) de la Unión Deportiva de Mattersburg (SV Mattersburg), equipo con un palmarés deportivo bastante resultón y que tiene, en estos momentos un presupuesto de 6,5 millones de Euros.

(Comprendo que ese dinero se lo gasta Cristiano Ronaldo en calzoncillos, pero para Austria es bastante).

Naturalmente, el Commerzialbank es uno de los patrocinadores de la SV Mattersburg.

Alrededor de la SV Mattersburg, Pucher construyó también un pequeño emporio. Por ejemplo, una academia de fútbol -la cual, justo es decirlo, no ha conseguido que Austria se coloque entre las potencias del balón redondo-. Pucher también es el principal accionista de SVM Profisport GmbH, que se dedica al mantenimiento de instalaciones deportivas.

El director del banco, y principal accionista fue también presidente de la Liga Austriaca de Fúrgol.

La historia del banco quebrado empezó hace veinticinco años. El Commerzialbank era entonces un esqueje regional del Reiffeisenbank, el cual en aquel momento se estaba lanzando en plancha a conquistar los mercados vírgenes y recientemente entregados al capitalismo salvaje que eran entonces los antiguos países comunistas.

Pucher convenció a los accionistas locales que el canon que le pagaban al Reiffesen era demasiado alto y que traía más a cuenta fundar un banco regional propio.

-Mejor cabeza de ratón que cola de león ¿Es así o no es?

-Es así.

Como decía Oscar Wilde, la mayoría de las historias de amor (y las de dinero) son como la Biblia, que empiezan en el jardín del Edén y terminan en el Apocalipsis.

Gepostet von Viena Directo am Sonntag, 12. Juli 2020
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