¿Quién es ese hombre sin mascarilla?

En tiempos del coronavirus los actos más inocentes los carga el diablo, que se lo digan si no a Dominik Nepp, el candidato ultraderechista a la alcaldía de Viena.

7 de Septiembre.- Hoy han empezado las clases en Austria, por lo menos en la parte este del país, Viena incluida. Han vuelto a ir los ciruelillos y las ciruelillas a llenar las aulas este año, cómo no, bajo el signo del coronavirus.

Pero no solo los chavales y el profesorado han experimentado hoy la influencia en la vida diaria del virus malandrín. También Dominik Tepp, digoooo Nepp (en qué estaría yo pensando) el candidato de la ultraderecha a la alcaldía de Viena. El pobre Nepp no levanta cabeza. Como luego veremos, en las encuestas le vaticinan uno de esos batacazos cantados que pueden destruir hasta la carrera más sólida de un político tan tróspido como él. Su gabinete de campaña, que más que gabinete de campaña es un gabinete de crisis, dispuesto a intentar mitigar el trompazo, han diseñado una campaña muy agresiva (por decirlo finamente).,

Los carteles, en la mejor tradición del FPÖ están divididos en dos: en la parte izquierda se ve a una serie de señoras tapadas con Burka, obviamente musulmanas, y en el otro a Tepp, digooo a Nepp (qué cabeza, no sé qué me pasa hoy) con una niña rubita recortados ambos contra un cielo azul. El eslogan ni lo pongo, pero ya se pueden imagiar mis lectores el tenor. Aunque solo sea por solidaridad gremial, sí que hay que reconocer una cosa: el fotógrafo ha conseguido que Dominik Nepp esté hasta visible (cosa que tratándose de una persona tan poco simpática como es el político, resulta un mérito indudable).

Pues bien: dispuesto a intentar conseguir el favor del electorado, los relaciones de Dominik Nepp le han organizado un reportaje en uno de los periódicos gratuitos de más circulación en Esta Capital que el Danubio riega con sus cantarinas linfas.

Dicho reportaje en el que Nepp hablaría de cosas que él presume importantes para sus votantes, estaba ilustrado con una imagen del político en una estación de la línea seis de metro. En la mencionada foto, tomada en el andén, delante de un tren, el político tiene cara de concursante sagaz de Saber y Ganar detalle que podemos apreciar, el de su expresión, porque (y aquí viene la madre del cordero) el político no lleva puesta mascarilla, como es preceptivo en toda la red del metro de Viena.

Las Wiener Linien que sí que tienen un equipo de comunicación supercompetente, han publicado un mensaje en sus redes sociales con la foto de Nepp en el que, de broma, pedían la colaboración ciudadana para saber el nombre de este político que se negaba a llevar mascarilla, añadiendo que el asunto podría costarle al infractor el tener que pagar cincuenta euros.

Ya en serio han añadido que la obligación de llevar mascarilla es para todo el mundo.

De manera que lo que, en principio, estaba planeado como una acción destinada a intentar mejorar la imagen del político ha terminado en un ridi espantoso para él.

Naturalmente, Nepp ha acusado a las Wiener Linien de orquestar una campaña contra él (quién me pone la pierna encima) y de haber recibido del ayuntamiento de Viena gobernado, como todo el mundo sabe, por la izquierda, instrucciones para sabotear sus esfuerzos para que su mensaje llegue al pueblo de Viena.

Por lo que parece, y aquí llegamos a lo de las encuestas, a Dominik Nepp le van a hacer falta muchos más esfuerzos que los que lleva hechos hasta ahora. Vamos, le va a hacer falta un milagro de San Judas Tadeo, abogado, como saben todas nuestras abuelas, de los casos imposibles.

Como saben los lectores de Viena Directo, en octubre próximo la fiesta de la democracia será en Viena y, conforme se van acercando los comicios, se publican, naturalmente, las encuestas.

Según todos los indicios, los socialistas renovarán en la alcaldía de Viena e incluso superarán sus últimos resultados. Los pronósticos les dan un cuarenta por ciento de los sufragios; doblaría el resultado de las elecciones anteriores el Partido Popular austriaco, con un veinte por ciento de los votos, los verdes llegarían al quince por ciento y la ultraderecha sin Strache perdería más de treinta puntos y el pobre de Nepp se quedaría con un nueve por ciento de los sufragios ¿Y qué pasaría con Strache? Pues si todo va como la encuesta predice, Strache conseguiría entrar al Parlamento de Viena (como saben los lectores Viena es ciudad, pero también Land confederado). Justito, con un cinco por ciento de los votos, pero entraría. Los Neos se quedarían en un quince por ciento, más o menos a la altura de las últimas elecciones, las de 2015.

 

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