Así se desmontan las mentiras de los antivacunas

Hoy analizamos (y desmontamos punto por punto) un texto antivacunas que circula por internet y que está lleno de falsedades y medias verdades.

24 de Febrero.- Viena Directo no sería nada sin sus lectores. Lo digo siempre. Y hoy lo voy a demostrar. Un lector me ha dejado en un comentario a un post un texto de los antivacunas

Hoy, voy a pedir a mis lectores que vuelvan a sus tiempos de estudiantes, porque vamos a hacer lo que a mí más me gustaba cuando estudiaba: un comentario de texto.

Generalmente, se enseña mal a hacer los comentarios ¿Y por qué se enseñan mal? Porque la gente se aburre haciéndolos, cuando los comentarios de texto son una cosa sencillamente apasionante. Es un trabajo detectivesco que consiste en tratar de conocer las intenciones profundas del autor del texto, asumiendo que, quizá, no nos está diciendo toda la verdad. Y es que, lo mismo que un cuchillo se fabrica para cortar un pan a rebanadas o sea, con un propósito, un texto se fabrica para convencer a alguien, para moverle a la acción o, como sucede en este caso, para moverle a la inacción.

El texto que copio a continuación es una pieza negacionista, de la variedad antivacunas, en este caso.

Antes de empezar a comentarlo, les pido a mis lectores que lo lean. Al final del texto les espero.

DISCLAIMER: La redacción de Viena Directo (o sea, yo) está en absoluto desacuerdo con lo que viene a continuación.

PIEZA APÓCRIFA ANTIVACUNAS ATRIBUIDA A AL DOCTOR ANTHONY FAUCI

Si me vacunan, ¿puedo dejar de usar máscaras? «

Gobierno: «NO»

«Si me vacunan, ¿reabrirán los restaurantes, bares, escuelas, gimnasios, peluquerías, etc. y la gente podrá volver al trabajo como de costumbre?

Gobierno: «NO»

«Si me vacuno, ¿seré inmune a Covid?»

Gobierno: «Quizás. No lo sabemos exactamente, pero probablemente no».

«Si me vacunan, al menos no seré contagioso para los demás, ¿verdad?»

Gobierno: «NO, la vacuna no detiene la transmisión».

«Si me vacunan, ¿cuánto durará la vacuna?»

Gobierno: «Nadie lo sabe. Todas las» vacunas «de Covid están todavía en la etapa experimental».

«Si me vacunan, ¿puedo detener el distanciamiento social?»

Gobierno: «NO»

«Si mis padres, abuelos y yo nos vacunamos, ¿podemos abrazarnos de nuevo?»

Gobierno: «NO»

«Entonces, ¿cuál es el beneficio de vacunarse?»

Gobierno: «Esperar que el virus no te mate».

«¿Estás seguro de que la vacuna no me lastimará ni matará?»

Gobierno: «NO»

«Si estadísticamente el virus no me mata (tasa de supervivencia del 99,7%), ¿por qué debería vacunarme?»

Gobierno: «Para proteger a los demás».

«Entonces, si me vacuno, ¿puedo proteger al 100% de las personas con las que entro en contacto?»

Gobierno: «NO»

«Si sufro una reacción adversa grave, efectos secundarios a largo plazo (aún desconocidos) o muero por la vacuna, ¿me compensarán yo (o mi familia) el fabricante de la vacuna o el gobierno?»

Gobierno: «NO, el gobierno y los fabricantes de vacunas tienen un 100% de responsabilidad CERO con respecto a este medicamento experimental»

Entonces, para resumir, la «vacuna» Covid19 …

No proporciona inmunidad

No elimina el virus

No previene la muerte

No garantiza que no lo obtendrá

No te impide transmitirlo a los demás.

No elimina la necesidad de prohibiciones de viaje.

No elimina la necesidad de cerrar negocios

No elimina la necesidad de cierres

No elimina la necesidad de enmascaramiento

Si después de leer esto aún decides ponerte la vacuna,

BUENA SUERTE!

No crees lo que digo?

Pues escucha al GRAN DOCTOR FAUCI, él te lo dice.

FIN DE LA PIEZA APÓCRIFA

Antes de empezar a rebatir los puntos uno a uno, fijémonos un poquito en la estructura del texto.

Está escrito en un formato muy familiar para cualquier persona, porque es el de los cuentos infantiles y el de las canciones para niños. Pregunta-respuesta-coda final con todas las respuestas para remachar.

Observe el lector la semejanza. En nuestro ejemplo:

«Si me vacunan, ¿reabrirán los restaurantes, bares, escuelas, gimnasios, peluquerías, etc. y la gente podrá volver al trabajo como de costumbre? (pregunta)

(respuesta) Gobierno: «NO»

Y ahora:

Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no podía jugar (la pregunta queda implícita ¿Por qué?) Porque tenía que planchar“.

A un elemento positivo: el ir a jugar, se le contrapone un elemento negativo, el NO, de nuestro ejemplo, que es la obligación -siempre fastidiosa- de planchar.

La eficacia del texto se consigue, además, por la repetición.

Todas las preguntas tienen la misma respuesta.

Respuesta que, como luego veremos, es totalmente falsa en la mayoría de los casos (o peor: medio verdadera). El lector-niño sabe que a cualquier pregunta la respuesta será la misma: NO. Un no que, para ser dotado de más contundencia, se escribe en mayúsculas.

Es presumible que el texto, además, sea una traducción de un original inglés (no en vano se atribuye al Dr. Fauci, asesor de la administración Trump en lo referente al coronavirus, bestia negra de los negacionistas y de los antivacunas). Por eso el malo, el que siempre dice que NO, el que no deja que la niña vaya a jugar, es el Gobierno.

En la cultura anglosajona, ferozmente liberal, al contrario de lo que supone en los países europeos una desconfianza hacia el Gobierno atraviesa transversalmente la sociedad. El Gobierno es el que limita la libertad, el que me dice qué puedo y qué no puedo hacer. El Gobierno me manda cosas. El Gobierno tiene capaciad de castigo.Todo eso, está en este texto.

¿Y quién es la personificación de ese Gobierno? !Bingo! Supuestamente el doctor Fauci. El que ha recomendado el uso de mascarillas, el que ha despreciado las idioteces anticientíficas que decía Donald Trump a propósito de supuestas curas naturales o ingesta de lejía.

La elección de Fauci no es, naturalmente, casual. Primero, porque atribuir un texto anónimo a alguien conocido para darle importancia es algo tan viejo como el mundo. Por ejemplo, nadie sabe quién escribió los cuatro Evangelios de la Biblia, pero los Pepito Pérez que los escribieron utilizaron los nombres prominentes de Lucas, Juan, Mateo y Marcos para prestigiar su texto.

Los negacionistas suelen ser gente de clase media baja, de estudios tirando a justos (si no fuera así, no serían negacionistas, naturalmente). Fauci es un personaje de clase alta, un científico, un hombre respetado. Utilizando a Fauci como diana, el autor del texto busca también remover el resentimiento de clase.

Nosotros, el pueblo, contra ellos, la casta dirigente.

De todo esto, se podrían escribir libros enteros, pero vamos a ir desmontando pieza por pieza todas las idioteces que se dicen en este texto.

Veamos:

DESMONTANDO LAS TONTERÍAS NEGACIONISTAS

Si me vacunan, ¿puedo dejar de usar máscaras? «

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: En estas dos frases, la clave está en el ME. Pronombre reflexivo de primera persona. „Si ME vacunan“. Cuando se escribió el texto, no se sabía si las personas vacunadas podían seguir siendo transmisoras de la enfermedad, o sea, infecciosas. Ahora, aunque no lo podemos decir con certeza, todo apunta a que no (eso piensa gente como el neuroinmunólogo austriaco Florian Deisenhammer, de la Universidad de Innsbruck). Si se vacuna el suficiente número de personas, en cualquier caso, NATURALMENTE, podríamos dejar de usar mascarillas.

«Si me vacunan, ¿reabrirán los restaurantes, bares, escuelas, gimnasios, peluquerías, etc. y la gente podrá volver al trabajo como de costumbre?

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: Si se vacuna a una persona, naturalmente, no se pueden abrir los restaurantes, pero si se vacuna a muchas personas, para alcanzar la inmunidad de grupo (también conocida, por mal nombre, como „inmunidad de rebaño“) no hay inconveniente para abrir todo lo abrible.

La prueba la estamos viendo ya, si bien, desgraciadamente, no en Austria: en Israel se ha vacunado a una parte muy grande de la población y los vacunados ya pueden empezar a hacer cosas que antes no podían. Es más: se está descubriendo que el porcentaje de vacunados para alcanzar la llamada inmunidad de rebaño podría ser más bajo que el que se suponía hasta ahora (entre un 70 y un 80 por ciento).

«Si me vacuno, ¿seré inmune a Covid?»

Gobierno: «Quizás. No lo sabemos exactamente, pero probablemente no».

RESPUESTA AUTÉNTICA: la pregunta está hecha de una manera que puede llamar a engaño, ya que el objetivo principal de la vacuna es, sobre todo, evitar cursos graves de la enfermedad y eso se hace, como con todas las vacunas, provocando una respuesta inmune del cuerpo del paciente. A partir de ahí, es probable que, una vez vacunados, la mayoría pasemos la CoVid sin darnos cuenta.

«Si me vacunan, al menos no seré contagioso para los demás, ¿verdad?»

Gobierno: «NO, la vacuna no detiene la transmisión».

RESPUESTA AUTÉNTICA: ya la hemos dicho antes: en este momento no se puede decir con certeza, pero todas las evidencias apuntan a que los vacunados no son ya infecciosos.

«Si me vacunan, ¿cuánto durará la vacuna?»

Gobierno: «Nadie lo sabe. Todas las» vacunas «de Covid están todavía en la etapa experimental».

RESPUESTA AUTÉNTICA: De nuevo, una respuesta torticera (nótese el adjetivo „experimental“ y nótense las comillas en vacunas). Es cierto que nadie lo sabe con certeza, pero probablemente, según los estudios que se están llevando a cabo, más de un año, seguro. Lo esperable es que, una vez puesta la primera vacuna y, salvo mutaciones, se ponga un plazo convencional de un año para recibir dosis de refresco.Las personas que se contagiaron en Ischgl el año pasado siguen siendo inmunes a la CoVid, por ejemplo.

«Si me vacunan, ¿puedo detener el distanciamiento social?»

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: De nuevo, en el caso improbable de que se vacunase a una persona sola, naturalmente, no se podrá dejar de mantener una distancia de seguridad, pero en el momento en el que esté vacunado un grupo suficiente de personas, como es lógico, sí que se podrá.

«Si mis padres, abuelos y yo nos vacunamos, ¿podemos abrazarnos de nuevo?»

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: de nuevo, otra gilipollez, como ya sabemos si hemos leido hasta aquí.

«Entonces, ¿cuál es el beneficio de vacunarse?»

Gobierno: «Esperar que el virus no te mate».

RESPUESTA AUTÉNTICA: Efectivamente, el beneficio principal, que no el único, de vacunarse es evitar cursos severos de la enfermedad. Nótese que aquí se utiliza, muy arteramente, el verbo „esperar“ ¿Por qué? Porque aporta un elemento de inseguridad, de incertidumbre. El que ha escrito el texto quiere que pensemos que las vacunas son poco menos que agua con azúcar y se aplica a ello con todas sus fuerzas (naturalmente, nosotros, que hemos leído más, somos más listos y no nos dejamos engañar).

«¿Estás seguro de que la vacuna no me lastimará ni matará?»

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: Este punto en particular es la „piéce de résistance“ de los antivacunas. Y es una idiotez total, como ya sabemos.

Desde el momento en el que la Agencia Europea del Medicamento recomienda el uso de un ídem, se puede asumir que el medicamento de que se trate es perfectamente seguro. Esto es: que no me va a «lastimar» ni, por supuestísimo, me va a matar.

Hasta ahora, las reacciones intensas a las vacunas administradas se mueven dentro de lo marginal no, de lo marginalísimo. O sea, que vacunarse es tan peligroso como que te corten el pelo. Naturalmente, puedes dar con un barbero loco, como Sweeney Tod (el brutal barbero de Flintstreet) pero es igual de probable que el que te caiga un meteorito encima.

«Si estadísticamente el virus no me mata (tasa de supervivencia del 99,7%), ¿por qué debería vacunarme?»

Gobierno: «Para proteger a los demás»

RESPUESTA AUTÉNTICA: en el fondo del negacionismo late un fuerte componente nazi, no me canso de decirlo. O sea, la supervivencia del más fuerte. Según el negacionismo, la gente que muere de CoVid es porque es prescindible. O sea: porque es viejo, porque está enfermo y es una carga o porque está gordo. Pongamos en números estas cantidades y supongamos que este porcentaje es verdad. Austria tiene 9.000.000 de habitantes. Si todos los que vivimos en Austria contrajéramos la CoVid, según esto, estarían destinadas a la muerte 27000 personas. Sería como si se estrellasen cincuenta y ocho Boeings 747 (de momento, vamos ya casi por la tercera parte de de esa cantidad, por cierto).

De cualquier manera, por lo que respecta a Austria, este porcentaje de fallecidos parece ser falso. Según datos del Gobierno, en Austria muere un 1,88% de los enfermos de CoVid. Esto es, en una población de nueve millones de personas, si no me equivoco, unas 169.000 personas.

«Entonces, si me vacuno, ¿puedo proteger al 100% de las personas con las que entro en contacto?»

Gobierno: «NO»

RESPUESTA AUTÉNTICA: si es verdad, y parece que es verdad, que los vacunados dejan de ser infecciosos, rotundamente sí.

«Si sufro una reacción adversa grave, efectos secundarios a largo plazo (aún desconocidos) o muero por la vacuna, ¿me compensarán yo (o mi familia) el fabricante de la vacuna o el gobierno?»

Gobierno: «NO, el gobierno y los fabricantes de vacunas tienen un 100% de responsabilidad CERO con respecto a este medicamento experimental»

RESPUESTA AUTÉNTICA: note el lector la astuta inclusión de la frase „efectos segundarios a largo plazo (aún desconocidos)“. Esta es una apelación al miedo a que, por ejemplo, las vacunas „produzcan cambios en el material genético“ (una idiotez).

En cualquier caso y por lo que respecta a la legislación austriaca este punto también es falso.

Según una ley que rige en Austria desde 1973 si una vacuna aprobada por el Gobierno austriaco causa daños duraderos (no se incluye el malestar o la febrícula de un par de días) el Estado austriaco puede ser declarado responsable subsidiario y tendrá que hacer frente a los gastos de tratamiento que de los daños pudieran derivarse. Además, desde que la Agencia Europea del Medicamento aprobó las vacunas, estas dejaron de ser medicamentos experimentales. Decirlo, es la misma gilipollez que decir que la Cola Zero, cuando salió al mercado después de pasar todos los controles de salubridad, era una bebida experimental.

PARA TERMINAR

Viena Directo no sería nada sin sus lectores y, como redactor del blog, una de las cosas que más me llenan de orgullo es que sus lectores no son unos lectores cualquiera, sino que son gente (no sois gente) que os conformáis con cualquier cosa. Sois gente que, como yo, quiere saber.

Por eso os doy las gracias por estar ahí.

Articulo publicado en Austria, coronavirus. Guarda el enlace permanente.

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