Bajo las estatuas de la Heldenplatz estaban montados estos simpáticos tenderetes de venta de salchichas, hamburguesas, y dulces para los más pequeños de la casa.
Más abajo, y ya a los pies de la orgullosa torre de la catedral, su eminencia el cardenal Richelieu…Digoooo, el cardenal primado de Austria se dedicaba a departir con los feligreses (antes de entrar al concierto de Gospel que había en la catedral). Con gesto afable departía con las señoras mayores y bendecía a las embarazadas que pasaban (esto no es broma: la gente de todas las edades se paraba a charlar con él y él les hacía la señal de la cruz en la frente o, en el caso de las encintas, en la barriguilla).
Dice el refrán que “Ein Mittel und ein Achtel trinkt jeder alte Schachtel» (o sea, y con perdón: algo así como „cualquier vieja se bebe un chato y un cuartillo de vino“*). Estas dos damas de edad madura, parecían empeñadas en demostrar lo verdadero del dicho y, mientras conversaban animadamente en el Graben, se tomaban su chatito de prosekko o Champán.*En Viena el vino se vende por medios litros (Mittel), por cuartos (Viertel) y por octavos (Achtel). La cerveza se vende por Grosses (Medio litro), Kleines (cuarto de litro) y Pfiff, si no recuerdo mal, que equivaldría a la caña hispánica.
En la plaza Am Hoff, primer mercado de Viena y lugar de celebración de torneos y justas, esta Blassmusik Kapelle (u orquesta de instrumentos de viento) amenizaba la ingesta alcohólica de los que estabamos en la carpa dedicada a los productos de Estiria (qué bella eres). Pipas de girasol sólidas o en forma de aceite, ricos embutidos, y un vinillo de Johannesbeer que hacía que hasta la música de los pitufos te hiciera gracia. Una muestra de 22 segundos para que mis lectores se hagan una ideita.
Al ritmo de la música los austriacos bailaban en corro, como este par de matrimonios mayores que, recordando sus días escolares, danzaban «tous en rond» como dice la copla que bailaba la gente sous le pont d´Avignon.
Esta chica de la foto de abajo también se lo estaba pasando chupi lerendi, vamos, no había más que verla (aunque uno duda de que pudiera pasar un control de alcoholemia).
Y para cerrar la noche, vuelta a Heldenplatz en donde un grupo modelno estuvo tocando hasta las diez, en la que se mandó al respetable a su casa a dormir(la).

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