De la crisis financiera a mí lo que más me preocupa es las consecuencias que tendrá a otros niveles, verbigracia políticos. Por ejemplo, la segunda guerra mundial fue hija directa de la crisis del 29. Siempre que hay un apretón de pasta, suben al poder los indeseables que llevan al mundo al desastre. Ni pensar quiero lo que puede suponer esta crisis de las subprime, esta vaguada profunda en el latido del dinero. Cómo será el tema de chungo, que hasta los propios bancos se han aliado para acudir en socorro de los mastodontes financieros que se ahogan. En Austria y en los Estados Unidos ( Próximamente, ¿Estados Hundidos?) hay elecciones. En España ya las tuvimos, con los resultados que todos sabemos, y que no me pararé a juzgar porque, como todos sabemos, no es objeto de este blog hablar de política internacional. En el pequeño país alpino ha hecho su aparición una nueva candidata, que aspira a concitar las simpatías de aquellos que no pueden con la vida con los partidos tradicionales. Se trata de la señora Heide Schmidt, que se presenta por el partido liberal, y que pide más “Fairness” para el gobierno. El porqué pide Fairness en inglés, es un misterio que no intentaremos resolver.
(Se abre paréntesis: es curioso pero los austriacos que van de culturetas, trufan su parla de anglicismos, como nuestros intelectuales de la ilustración trufaban su charla de términos en francés, o nuestros poetas culteranistas, de términos en latín. Se cierra paréntesis).
De la señora Schmidt, aparte de esto de la Fairness, se sabe poco. Que es una señora culta y simpática y que es liberal, con un pasado político un tanto salvaje (empezó al lado de Haider). Lo de simpática se sabe, principalmente, porque en el año 2007 acudió al programa Wir Sind Kaiser, el espacio revelación de la ORF, y se portó muy bien con el actor que lo presenta.
Otro corto inciso: Wir Sind Kaiser es un talk show que sólo podría existir en Austria. Un cabaretista juega a que él es el Káiser, utilizando para ello todas las referencias culturales que quedan en Austria de los tiempos de la monarquía. El humor se produce porque un káiser puede preguntar cosas que sólo puede preguntar un káiser, y decir cosas muy antiguo régimen que resultan hoy tan bestias que te hacen reir.
Ejemplo de gag:
El káiser va a visitar una escuela, una niña le entrega un ramo de flores, él la besa en las mejillas y luego le dice:

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