“¿Así estoy natural? Venga, hazme ya la foto que no puedo aguantar en puntas mucho tiempo más…” (la bailarina española Lucía Lacarra demostrándole al mundo desde Schönbrunn que las mujeres del sur también pueden bailar el bals como nadie)
Programa, programa y programa

13 de Noviembre.- Bajo una espesa manta de lluvia gris, la ciudad va calentando para lo que, en Austria, es uno de los deportes nacionales: la celebración de la navidad. Menudean en la radio las entrevistas a los sufridos minoristas que, con el cebo del brillo de los Euros procedentes de la península itálica, o engolosinados por los yenes del lejano oriente, se afanan en preparar sus puestos en los mercadillos del niño Jesús (Chriskindlmärkte, en lengua vernácula).
El más madrugador, el del Museums Quartier, ya ha levantado el cierre, pero los preparativos van a todo trapo para que este fin de semana pueda abrir el más turístico (y el más caro, achtung, turistas): el de la plaza del ayuntamiento.
Se me olvidó decir el otro día, por cierto, que antes de ayer, el día 11 a las once y once, empezó en Austria y en todo el Deutscheraum el carnaval. El carnaval o Fasching se solapa con la navidad (o, más bien, se ve interrumpido por las pascuas). Los aborígenes, aparte de ponerse ciegos de bollos rellenos con sabrosa mermelada de albaricoque (una repostería que, como decía mi abuela q.e.p.d. se pega al riñón) también se dedican a ir de baile. Y así, mientras los vecinos del norte celebran esta época de relajo con máscaras (Colonia, por ejemplo) los austriacos desempolvan los esmókines y los tiros largos para desgastar el parquete de los salones a ritmo de vals y foxtrot.
El carnaval, como todo el mundo sabe, termina el miércoles de ceniza y justo el último miércoles antes de que don Carnal la palme y vuelva la ceñuda cuaresma, se celebra en Viena el baile anual de la ópera que este blog te cuenta desde que existe (el blog, obviamente, no el baile).
En resumen, queridos y queridas, que se nos avecinan unos meses agotadores en los que bailaremos hasta caer rendidos, y sorberemos bebistrajos calientes que nos ayudarán a obrar mejor que el All Bran popularizado por la ínclita Elsa Anka (ese gluhwein con el que tantos ciudadanos de esfínteres remisos se quitan pesos innecesarios). Pasaremos frío en lugares húmedos calentados con hogueras alimentadas con maderos mojados y, en resumen, reeditaremos esas frases que, en el verano, nos parecían condenadas al baul de los recuerdos. Verbigracia:
-¡No fastidies! Tú dirás lo que quieras pero, con el frío este, en España no ponemos el pie en la calle.

3 comentarios en «»

  • el noviembre 14, 2008 a las 1:38 pm
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    Qué envidia! Ya nos mantendrás informados sobre cómo va la fiesta. No sabía que en Austria celebraran tanto el Carnaval. Por cierto, ¿cómo llevas el frío?

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  • el noviembre 15, 2008 a las 12:47 pm
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    Hola a las dos!Gracias por vuestros comentarios y perdón por el retraso.A Mrs Jones: a mí también me apetece, no te creas; se coge uno unas toñas con un par de gluhweins bien dopados…jajaja. En Karlsplatz, en la esquina más cerca del Musikverein, ponían el año pasado uno aliñado con schnaps que, después de la primera taza, te entraba una risilla floja, que no veas. A ver si este año también están.A te de llimona: en Austria se celebran mucho los bailes (vamos, que se va de baile muy gerne, como dicen aquí). El frío, la verdad es que lo llevo bien. Eso sí: hay que ponerse buena ropita. Sus cazadoras forradicas y esas cosas, para no sufrir. Otra cosa importante es el calzado, porque el frío entra por los pies. Yo he aprendido aquí que lo mejor para combatir el frío es mantener calientes a)los pies, b)el culete y c) la cabeza. Saludos,P.

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