Voces de ultratumba


 

17 de Noviembre.- Los dos partidos que comparten el Gobierno de esta nación discuten en estos momentos a propósito de la futura ley de matrimonio gay. Los conservadores austriacos no pueden negarse a llevar a la legislación una directiva del Parlamento Europeo pero, por otra parte, no quiere aprobar una ley como la española y pretenden que, si tiene que haber algo parecido al matrimonio gay, que lo haya, pero que no se note mucho. Los socialistas no ven alta rentabilidad electoral en el asunto, más allá de convencer a esa parte de su parroquia que ya está convencida; así que, entre eso y que la aprobación de una igualación de derechos supondría una carga para el erario (pensiones de viudedad o los beneficios fiscales reservados a los matrimonios, por ejemplo) la verdad es que no andan muy por la labor.
El malo de esta película, o sea, el partido conservador, defiende como posición irrenunciable el que, bajo ningún concepto, los gays tengan derecho a adoptar niños; y no quiere que las uniones gays tengan el mismo tratamiento civil que los matrimonios. O sea, que no haya una ceremonia para unir a aquellos hombres o a aquellas mujeres que así lo deseen. Se eliminarían así todas las manifestaciones exteriores de una realidad que a los conservadores les resulta incómoda. Queda la pregunta de ver el texto que llegará al Parlamento. Veremos.
Lo que más que ver hemos oído es el testamento artístico de Falco. Para aquellos de mis lectores que no estén familiarizados con el personaje, Falco (nombre artístico de Johann Hölzel) vino al mundo en el distrito quinto de Viena en 1957 –la casa en la que vivió es hoy un coqueto restaurante-. Según Wikipedia, por cierto, fue el único superviviente de un parto triple (!). Saltó a la fama internacional a causa de su canción Rock Me Amadeus y llegó a vender 60 millones de ejemplares del single. Tras este éxito mundial, continuó produciendo canciones en su lengua materna que, en Austria, son universalmente conocidas (Viena Calling, Jeannie –prohibida en Alemania- , Der Kommisar y muchas otras). Diez años después de haber triunfado en todo el mundo, tuvo el accidente que le costó la vida mientras pasaba unas vacaciones en República Dominicana. Cuando le hicieron la autopsia descubrieron que tenía el índice de alcoholemia bailando el aserejé, así como que había consumido cocaina y marihuana para noquear a un plantígrado.

Pues bien: como la familia de Falco también tiene la mala costumbre de comer y los niños de los ejecutivos de la compañía discográfica también piden pan, ayer se estrenó en las radios austriacas un descarte de Falco.
La cosa se llama “Spirit never dies” y es una canción que se iba a publicar en el album de Jeannie pero que, comprensiblemente, no coló. Una cosa dulzona que Withney Houston hubiera cantado entre raya y raya; o Maria Carey entre gorgorito y gorgorito.  Pero, si Mecano, teniendo a todos sus miembros vivitos y coleando, graban una canción nueva (previa recepción de un pastizal), o Michael Jackson se vuelve a colocar el tabique de platino para entonar gorgoritos de niña desde allende la tumba ¿Por qué no lo iba a hacer Falco también?
En esto, quienes mejor lo han sabido hacer han sido los de ABBA. Esos sí que dijeron This is it  y sanseacabó ( bueno, Agneta publicó hace años un disco de baladas en inglés, pero eso casi que no cuenta).
Hablando de gente regresada de los dominios de Cerbero (o casi): ayer Natascha Krampus concedió una entrevista exclusiva a la ORF para decir que los rumores de que fue secuestrada por varias personas son totalmente inciertos. Ella sostiene que sólo vio a Prikopil.

Aunque todavía habrá muchas vecinas malas que piensen, como el articulista de que hablábamos el otro día, que la niña secuestrada “no es ningún conejito”.
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