Contra los calcetines de rombos

Los protagonistas de Life on Mars (mientras colgaba la foto me he fijado en que hay que ver qué careto de ingleses tienen los ingleses). En fin.

14 de Marzo.- Hace unas semanas me compré el pack de la serie inglesa Life on Mars –creo que se hizo una versión celtíbera con Ernesto Alterio que se llamó La Chica de Ayer– y, la verdad, la estoy disfrutando mucho a pesar de la barrera del idioma. La versión original es inglesa pero claro, como los ingleses, cuando están en su casa, no hablan como en el Follow Me, sino que largan en su dialecto, el cockney, pues la verdad es que, a ratos, no hay un dios que les entienda.

La serie, en la mejor tradición de la ciencia ficción inglesa, empieza cuando un inspector que está investigando en la actualidad el caso de un asesino en serie, sufre un accidente y queda preso en 1973. Ante este comienzo, uno no tiene más que quitarse el sombrero y admirar el poderío testicular de los que toman las decisiones en la BBC. No he visto La Chica de Ayer pero en Celtiberia las productoras tienen la superstición de elaborar productos “para toda la familia” como en los tiempos del Un,dos,tres de mi Mayra Gómez Kemp; sin darse cuenta de que esa familia no existe. Resultado: con buena suerte, les salen series para chiquillos, con mala, para primates.

Sigo: el problema de una cosa de estas, claro está, es que el espectador compre la idea. O sea, que se convierta en creíble una premisa tan poco realista como la que contaba más arriba. El camino que toma Life On Mars es ir al lío sin andarse demasiado por las ramas. O sea, sin tratar de que la cosa parezca algo que no es a base de contarla ágilmente. Después, para aflojar la tensión, hay varios chistes que se basan en el salto espacio temporal –el protagonista que aterriza en una realidad totalmente analógica desde la era digital- y cuando uno empieza a pensar que Life on Mars es como si un guionista de Cuéntame se hubiera metido un viaje de tripis, la serie da un quiebro sorprendente y se transforma en una serie policiaca bronca a ratos, a ratos gansa y por lo general entretenidísima, de esas que puede uno ver sin complejos tomándose una cerveza al tiempo que se pone la cinturilla del pantalón por encima del ombligo. O sea, que Life On Mars sería a los chicos lo que Sexo en Nueva York al tendido femenino.

Los personajes están tratados con mucho respeto y el viejo esquema del poli duro pero con corazón y el civilizado que intenta mostrarle que otro mundo es posible está tratado de una manera que, lo que son las cosas, hasta parece nuevo. Incluso hay un personaje femenino que está fenomenalmente hecho. Complejo, agradable, inteligente.

En resumen: si existe en las tiendas de su zona doblada a un idioma inteligible, un regalo my recomendable para padres reacios a recibir perfumes, corbatas, gayumbos o calcetines a rombos

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