Conversación (y guayas) en la catedral

La mundialmente conocida Mezquita Catedral cordobesa

3 de Abril.- Tú fíate de la naturaleza pacífica de los austriacos y no corras, que ya verás.

Di que un grupo de ciento y pico turistas procedentes de este país centroeuropeo con forma de pipa (lo sé, hay que echarle imaginación, pero es lo que dicen las enciclopedias).Sigo: di que ciento y pico turistas entraron el jueves en la mezquita catedral de Córdoba y , como eran musulmanes, se pusieron a rezar como Alá les manda en aquel maravilloso bosque de columnas.

Ocurre, sin embargo, que orar en dirección a La Meca está prohibido en este augusto espacio, y los vigilantes de seguridad se aproximaron a los visitantes a indicarles que cesaran en su actitud. Cosa que, por las trazas, los visitantes se tomaron fatal. Tres de ellos, dos hombres y una mujer, opusieron gran resistencia a ser desalojados (por cierto, los visitantes que había en el templo a aquellas horas pusieron pies en polvorosa rápidamente) y uno de los resistentes, incluso, sacó un cuchillo de grandes dimensiones con el que, según fuentes del cabildo de la catedral, hirió a uno de los seguratas de manera leve.

Ipsofactamente, acudieron al lugar varios números de la policía local cordobesa, que redujeron a los protestones y los llevaron, no de su grado, es verdad, a la comisaría más próxima.

Después de tomarles declaración, a uno de ellos se le retiró el pasaporte de Sri Lanka (!) aunque luego se les puso en libertad con cargos.

Las versiones sobre lo sucedido, como suele suceder en estos casos, difieren. El cabildo de la catedral habla de una acción organizada. Así parece indicarlo que los austriacos entraron por diferentes accesos de la mezquita y que portaban walkie talkies (aunque, quién sabe, igual al ser tantos, quienes les guiasen preferían estar comunicados); uno de los detenidos denuncia violencia policial –esperemos que no sea el que sacó la faca- e incluso mostró a los informadores un ojo a la funerala que, presuntamente, se debió a un meneo que le propinó uno de los agentes del orden. En declaraciones al Österreich (gran periódico) el jefe de las Juventudes Musulmanes Austriacas, por cierto parte también del grupo de viajeros, habla de que, ignorando que era imposible orar a la mahometana en este lugar que es sagrado para los cristianos desde el siglo XIII, sus compañeros se pusieron a la tarea de adorar a su Dios. Que lamenta profundamente haber herido los sentimientos de los fieles que anduvieran por la catedral cordobesa y que fue sin querer. Que lo del jamonero fue producto de una reacción emocional. Un golpe de sangre de esos que a veces se te vienen a los ojos cuando alguien te toca los pelenguendengues.

Sin embargo la cosa tiene más pinta que otra cosa de tratarse de una acción organizada, destinada a forzar que exista un espacio para el culto musulmán en la antigua mezquita. Esta posibilidad se discute desde 2006.
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