Mayerling


10 de Abril.- Aprovechando que tengo visita, he vuelto a pasar por Heiligenkreuz y por Mayerling. La última vez no conseguí entrar en la iglesia (estaba cerrada a cal y canto) pero hoy sí que lo he conseguido. Después de llamar un par de veces a un timbre eléctrico empotrado en la pared y de esperar bajo una llovizna helada (aquello, si hubiera sido de noche, se hubiera parecido a una peli de Drácula) una mujer de edad nos ha abierto la puerta y nos ha conducido al oscuro (y frío) interior.
Mayerling, en la actualidad, es un monasterio carmelita pero, a finales del sigloXIX era un pabellón de caza privado en donde el príncipe heredero del imperio austrohúngaro, Rudolf, se pegó un tiro junto a su amante, la joven Mary Vetsera.
Eso dice la versión oficial, pero la versión oficiosa apunta a que desacuerdos políticos con su padre, una sífilis galopante, un matrimonio fracasado, fueron los auténticos desencadenantes de la tragedia.
Cuando encontraron el cadáver de Rudolf (arriba, con su mujer, la archiduquesa Sofía), la conmoción en Austria y en el resto del mundo fue brutal. El emperador donó Mayerling a la orden de las carmelitas descalzas y la emperatriz hizo derribar parte del edificio y ordenó la construcción de la iglesia que existe en la actualidad. El altar mayor lo ocupa el lugar de la alcoba en donde fue encontrado el cadáver del joven príncipe.
Algún día tengo que contar las vicisitudes por las que pasó el cadáver de la pobre Mary Vetsera que incluyeron la profanación de la tumba por los soldados soviéticos que tomaron el Zentralfriedhof durante la segunda guerra mundial, y que abrieron el lujoso ataud (en la foto) en busca de joyas u objetos de valor; sin tener ni idea de quién era la muerta.
Más tarde, un colgao robó los huesos que quedaron para intentar arrojar un poco de luz sobre las causas de la muerte del príncipe heredero. Hoy, recuperados los pocos despojos que quedan de la pobre joven, están enterrados en una tumba del Cementerio Central vienés.
El interior de la iglesia es neogótico y de bastante peor gusto (creo yo) que el castillo de Artstetten que mis lectores pudieron ver algunas entradas atrás. Junto al altar mayor hay dos fotos de un metro por un metro que muestran a Teresa de Lisieux. Por cierto, que, ahora que lo pienso, se parece a la capilla del Palacio de Linares, en la Plaza de la Cibeles, de Madrid.
El interior del monasterio no se puede visitar porque las monjas carmelitas viven en régimen de clausura.

Sobre estas líneas un altar que perteneció también a la emperatriz Isabel y que estuvo en su palacio de la isla de Corfú.

Articulo publicado en Experiencias culturales, Imagenes. Guarda el enlace permanente.

3 Responses to Mayerling

  1. Pingback: La archiduquesa roja (1) | Viena Directo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.