Por mis egos

(de izda. a dcha) Rudi Roubinek, Ursula Strauss y Robert Palfrader en la gala de los Romy

19 de Abril.- Nikki Lauda está más cabreado que un indio con los gestores del espacio aéreo europeo. Le parece insufrible que, por una nube volcánica de nada, le hayan dejado los aviones en tierra. Ayer, con el valor que le caracterizó durante toda su vida deportiva, se subió a uno de los aviones de su compañía y voló hasta Salzburgo (y vuelta) para demostrarle al Gobierno austriaco que es, como se dice aquí, un huevo pasado por agua (o sea: una pandilla de cobardes, gallinas, capitanes de las sardinas).

Este gesto se lo han aplaudido “ostentoriamente” los periódicos afectos a la causa de que Austria salga de la Unión Europea. Unos papeles que pintan siempre a la Unión como una pandilla de burócratas panzones e inútiles.

Si hubiera que juzgar por cómo se ha gestionado esta crisis, la verdad es que no les faltaría razón. Informan los periódicos españoles de que, después de tres o cuatro días con el pasaje en tierra, a alguien se le ha ocurrido preguntar de dónde había venido el pánico más grande desde los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Tras escuchar la pregunta, un funcionario ha mirado a otro, y otro a otro, y otro a otro, desde lo más alto hasta los niveles más profundos de la burocracia y, a una, se han encogido de hombros sin saber qué contestar.

Los periódicos españoles lo han llamado “una crisis por contagio”, que ellos sabrán lo que es. De todas manera, lo miraremos por el lado bueno: ¿A que nadie está hablando de las toneladas de CO2 que los aviones han dejado de emitir a la atmósfera? Pues eso.

Otro que debió pensar aquello del contagio fue el actor Christoph Waltz. Este finde le han dado un premio. Un Romy. Y él se ha encogido de hombros y, para agradecerlo, ha dicho con cierta amargura que el Romy era “el premio por los premios”. O sea que, después de años sin acordarse de él ni decirle ahí te pudras, el choubisnes austriaco va, se pone y le condecora por haber ganado un Oscar .

Lo cierto es que, sin dejar de reconocerle que tiene razón, también le diríamos a Herr Waltz que “el fútbol es asín” y que, en esta vida, un día eres la monda en patinete y, al siguiente, a la gente le da asco tirarte una piedra. Resignación.

Los Romy son, como todos estos premios a) una mala copia de los Oscar y b) un artefacto publicitario del Kurier. Se entregan anualmente en el salón de baile del nuevo Hofburg y consisten en que las cincuenta personas que salen por televisión en Austria se premian las unas a las otras.

Al día siguiente, en su edición dominical, el Kurier se hace lenguas y columnas del glamour que derrocharon los cuatro que se presentaron en smoking; se comenta que la ZIB lady de turno (presentadora del telediario de máxima audiencia) se llevó un Romy por su probada profesionalidad y, como momento emotivo, se consigna que tal o cual famoso amojamado se emocionó con el galardón a toda una vida entreteniendo al respetable. Y ahí se acaba la cosa.

Los famosos juegan a este juego porque, después del KZ, el Kurier es el medio más poderoso de Austria y, si uno acude a la fiesta y le dan algún premiete, todos ganan. La empresa, en notoriedad, y el famoso, quizá, en caché.

Todos le bailan el agua al deus ex machina de los premios, que es el director del periódico. O mejor, debería decir “le bailaban” porque este año, Alfons Haider, quizá alentado por su triunfo sobre Dominic megaperraca humillada Heinzl, ha dicho que está hasta el corrector de ojeras de que le nominen todos los años sin que luego pase nada. Y que hasta aquí hemos llegado, que él no se volvía a poner el smoking para nada.

Como no puede negarse a respirar (se quiere demasiado), Alfons anunció públicamente la semana pasada que no asistiría a los Romy y le pidió al director del Kurier que no se tomase la molestia de nominarle.

Le hicieron caso, el mundo no siguió andando como en el tango y el premio al mejor presentador lo ganó un tal Norbert Oberhausen. Muy conocido en su casa a las horas de comer.

2 comentarios en «Por mis egos»

  • el abril 19, 2010 a las 7:29 pm
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    Jajaja. Megaperraca humillada. xD Ay, Paco, cada vez que nombras a Alfons Haider mi mente hace una asociación de ideas equivocada y se me viene a la mente el otro Haider. En fin. El Romy me imagino que será como la mayoría de premios, o sea: deben consistir en la industria dándose premios a ella misma. Como dijo Sergi Pàmies (un crítico de tele muy salao): una autofelación de la industria. Muy endogámico todo. Pero bueno, tengo que reconocer que you-know-who estaba requeteguapo con su Romy en la mano posando para la foto en plan “primera comunión”. Ñam. En cuando al señor Lauda y su proeza… como dice mi abuelo: “No pasa nunca nada… hasta que pasa”.

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  • el abril 21, 2010 a las 8:08 am
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    Pues no estoy de acuerdo con Don Nikki: deberíamos estar hasta contentos. Para una vez que sufrimos en el Continente la fuerza de la Naturaleza (¿desastre natural?)en vez de tener millares de muertos y heridos y ciudades arrasadas como en otras latitudes, nos parece que un poco de colapso aéreo es una gran tragedia (que se fastidien los motores por el polvo volcánico y se nos caigan los aviones pasado mañana sería más tragedia, digo yo).
    Además, le veo hasta un lado bonito ¿cuántos romances intereuropeos habrán surgido estos días durante las largas esperas en esos aeropuertos colapsados? Por lo menos en las novelas y en las películas, estas situaciones dan mucho juego. L.

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