El peligro rubio y Schwarzenegger

Rave
Ejemplar típico de rubia procedente de las estepas que ahora podrá campar a sus anchas (ay) por las tierras austriacas. Qué peligro. (Archivo VD)
3 de Enero.- Con el estruendo de la pólvora ya definitivamente disipado, repuestos más o menos de las resacas y con el firme propósito de hacer dieta para quitarnos de encima los kilos que las navidades han traido en la saca, empezamos a caminar por el recién nacido año 2011.

Con el año nuevo, Arnold Schwarzenegger (al que mis alumnos más jachondos conocen como “Arnoldo Negronegro” por la traducción literal de su nombre) dejó de ser gobernador de California. Tras siete años en el cargo, con el Estado que ha dirigido sumido en la quiebra financiera –la crisis- la gestión del Estirio más famoso no pasará precisamente a los anales de la eficacia política . Tampoco será la excepción que confirme lo de que nadie es profeta en su tierra. Recuerdo que, en mi primera (y hasta ahora única) visita a Graz, quedé sumamente impresionado al ver el “Arnold Schwarzenegger Stadium” bautizado así en honor al recluta austriaco de artillería más famoso de todos los tiempos. Lo buscarán mis lectores en vano si es que se pasan por la capital del dialecto ladrado: el consistorio de Graz decidió quitarle el nombre del antiguo Mister Olimpia al recinto deportivo, debido a la poco presentable manía del culturista de estampar su rúbrica sobre las sentencias de muerte de pobres desgraciados.
No se sabe si Chuache volverá al cine, o si se jubilará para disfrutar de la compañía de los Kennedys parientes de su santa esposa, pero más que probablemente esté la mar de contento de hacerle un corte de mangas a su difícil carrera como gestor público, siempre con el cinturón apretado, siempre arañando unas perrillas del presupuesto, siempre acusado de no saber hacer la o con un canuto.
El primero de este mes también caducó otra ley importante para los habitantes de este país, caballo de batalla de la ultraderecha desde, por lo menos, la primavera pasada (qué pesadilla de anuncios a toda página con Strache anunciando el apocalipsis procedente del este). La norma en cuestión decretaba una moratoria para que el mercado de trabajo austriaco pudiera adaptarse a la nueva movilidad de trabajadores procedentes del este de Europa –hasta el 31 de Diciembre necesitaban un permiso de trabajo especial para poder levantar la economía austriaca-; a partir de la medianoche del sábado los polacos y los húngaros (en número de no menos de veinte o veinticincomil, según algunos estudios) podrán “echar currículums” en las empresas austriacas y, si tienen suerte, ser contratados.
La ultraderecha, que aúna los dos –ismos más desastroos (proteccionismo y racismo) lleva meses anunciando la llegada de un futuro de feroces extranjeros rubios en Rolls Royce y depauperados ciudadanos aborígenes pidiendo por las esquinas un mendrugo de pan con el que alimentar a la prole. Siendo realistas, no parece probable que volvamos a los tiempos en los que la gente tenía que ir a la cola de los conventos a por un cucharón de sopa clarucha pero, como ha pasado en España, es ciertamente verosímil que los austriacos que ahora curran en profesiones poco cualificadas tengan que ponerse las pilas para hacer frente a la competencia de la mano de obra extranjera.
El ministro competente de este ramo, del Partido Socialista Austriaco (SPÖ) no piensa sin embargo que vayan a producirse grandes destrozos en el mercado laboral de sus administrados ya que, según él, los convenios colectivos protegen contra el dumping salarial –en Austria rigen unos sueldos mínimos para cada rama de actividad-. Veremos quién tiene razón al final.
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