Desde la cumbre del Sorgschrofen

La localidad fronteriza de Jungholz
(foto: Wikipedia)25 de Enero.- El idílico paisaje que mis lectores están viendo en estos momentos corresponde a la localidad de Jungholz. Si no fuera por su peculiar situación geográfica, Jungholz no se diferenciaría demasiado de otros pueblecitos tiroleses con su iglesita, sus casitas, sus vaquitas y su ristra de diminutivos. Pero es que Jungholz, que es un pequeño enclave de 7 kilómetros cuadrados, tiene la particularidad de que, a pesar de ser Austria, está rodeado de Alemania por todos sus puntos menos por uno.

El punto en el que se cruzan las fronteras de Alemania y Austria es la cumbre del Sorgschrofen, de 1636 metros de altitud, dando origen a una de las escasas cruces fronterizas que existen en el mundo. En la cumbre de la montaña se encuentran cuatro términos municipales, dos austriacos (Jungholz y Schattwald) y dos alemanes (Pfronten y Badhindelang).
La historia de este minúsculo trozo de territorio austriaco ha sido tan movida como los avances y retrocesos de la línea fronteriza de la zona. A pesar de tenerse constancia de su existencia desde 1342, la pertenencia de Jungholz al Tirol fue establecida por sendos tratados de 1844 y 1850, que se ratificaron por un tratado sobre aduanas de 1868 en el que, sin embargo, se ligaba Jungholz economicamente al principado de Baviera. En 1948, dentro del proceso de reordenación territorial que sucedió a la segunda guerra mundial, se establecieron los límites territoriales vigentes en la actualidad.
Hasta la implantación en Austria y Alemania de la divisa Euro (año 2002), la moneda de uso corriente en Jungholz era el Marco Alemán. La especial situación de la localidad, así como su especial estatuto aduanero (Jungholz formaba parte del sistema de aduanas alemán y tenía, además de prefijo y código postal austriaco, sus equivalentes teutones), la hizo predilecta de aquellos que no querían que los diligentes inspectores tributarios de Frau Merkel se enterasen de la pasta que tenían en el banco.
Aquellos que se lo podían permitir, se acercaban a Jungholz y depositaban sus ahorros en alguna sucursal de la localidad momento en el que quedaban a salvo de la labor fiscalizadora de los inspectores de hacienda al estar las cuentas cubiertas por la generosa ley de secreto bancario austriaca –que, por cierto, ha sido modificada y derogada en alguna de sus partes recientemente, al objeto de que Austria deje de ser lo que se conoce como “un paraíso fiscal”-.
Sin embargo, cuando entró en vigor el tratado de Schengen, que consagra la libre circulación de personas, mercancías y capitales dentro del Espacio de la Unión que lleva su mismo nombre, la privilegiada situación de Jungholz dejó de tener importancia y la floreciente industria   bancaria apoyada en los evasores de impuestos fue languideciendo poco a poco.
Hoy en día, todas mis fuentes dicen que Jungholz es más alemán que austriaco. La mitad de la población es de origen piefke, y los niños van a colegios del otro lado de la frontera. Hoy en día, los honrados habitantes de Jungholz viven sobre todo del turismo de invierno gracias a sus hermosas pistas de esquí.
Fuentes: Para escribir este post me he basado en los datos que, sobre Jungholz, suministra la Wikipedia y en el interesante artículo del blog Fronteras (www.fronterasblog.wordpress.com) que menciona esta localidad.

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