Spanish Revolution 2012 (4): los españoles y la frente de Miguel Bosé

Puerta del Sol
España quiere saber (A.V.D.)

17 de Abril.- Desde que estoy aquí, una cosa me ha quedado clara (sólo una): los españoles piensan que el país está hecho un cisco.

Que esté o no esté, yo no soy quién para afirmarlo (o, como diría Belén Esteban, para decir “que sea incierto”) pero lo que sí que está claro es que, desde Finisterre al Cabo de Gata, el gentío está convencido de que España, “nuestropaís” ,se va a la porra y que, mañana, puede ser que la realidad le dé el golpe de gracia a la ficción.

De momento, en la televisión hay solamente dos cosas: chorros de anuncios que convierten la contemplación de cualquier programa en una excursión a un mercado persa (¡Compra! ¡Llévatelo! ¡Corred, mujeres, que se acaba!) y programas que desmenuzan la otrora intocable figura de Juan Carlos de Borbón.

Ese hombre que ayer por la tarde era un santo patrón de yate con nariz clásica y pelo de suaves reflejos platino, y hoy es un señor mayor, bastante ceñudo, de andares torpes, cuya imagen fija o en movimiento acompaña las tertulias en donde, según barrios, le echan reprimendas por haber sido malo o, directamente, le llaman “robagallinas” (sic, en La Sexta). Así, a calzón quitao, que diría el castizo.

Sucede siempre en momentos de crisis: lo que parecía que estaba claro, de repente, sin que nadie sepa por qué, se vuelve turbio y quebradizo. Al perro flaco, todo son pulgas.

Y así, por ejemplo, todos nos habíamos hecho a la idea de que Miguel Bosé (otro mascarón de proa dela Transición) era ya un señor mayor con arrugas y canas, y sólo algunas vecinas de edad madura se acordaban ya de que Bosé tuvo una época Superpop en donde cantaba de todo (¡Ay, Don Diablo!) dispuesto a morir con las mallas puestas.

Ahora, Miguel se ha puesto en manos de un doctor que ha convertido su cara en la viva imagen del asombro (minuto 1:10,los planos frontales impiden apreciar el gurruño de piel que le ha debido  de quedar a Miguel en la nuca tras la intervención) y parece querer convencernos de que detener el tiempo en 1992, no sólo es posible, sino que también resulta deseable. Porque el camino del envejecimiento es siempre un viaje de imprevisibles consecuencias.

El turista, que ha llegado a considerar la calma que reina en Austria como el único estado posible de las cosas, no gana para sobresaltos y piensa que la tribu celtibérica, que se había acostumbrado al alipori cotidiano de la prima de riesgo y de la bolsa que cae más que ayer pero menos que mañana, está inmersa de repente en una crisis que nos ha convertido a todos en adolescentes que, de pronto, descubren que los Reyes son los padres y que todas las perfecciones son como la lisura actual de la frente de Miguel Bosé: una cosa fabricada bajo la luz fría de un quirófano.

De todo lo anterior, parece ser que su Majestad el Rey, nuestro señor, “es consciente”.

Quienes esto dicen y le piden calma a los medios de comunicación, también parecen estar pidiéndole al Rey lo que las muchedumbres le pedían a Zapatero cuando se apareció a sus apóstoles después de ganar las primeras elecciones: No nos falles (o sea: di algo)

España, hoy, es un país que mira fijamente y que busca algo (o a alguien) en quién creer.

Esperemos que encuentre a la persona correcta.

Un comentario en «Spanish Revolution 2012 (4): los españoles y la frente de Miguel Bosé»

  • el abril 17, 2012 a las 11:57 pm
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    En esta vida es muy necesario creer en algo aunque sea mentira. El problema surge cuando nos damos de bruces con la realidad, y últimamente nos damos todos los días y a todas las horas con ella. La función de la Monarquía era estar por encima de todos y servir de ejemplo, dar ejemplo, aunque esto fuera mentira. Ahora no tenemos en qué creer. ¿Nos haremos agnósticos entonces? Qué sabe nadie en qué daremos.

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