La emperatriz Maria Theresia: una mujer para la Historia

Mariatheresienplatz
Mariatheresienplatz (A.V.D.)

10 de Junio.-  Si durante el siglo XIX y principios del pasado se dijo de la reina Victoria que era „la abuela de Europa“ , por haber colocado estratégicamente a sus nietos y bisnietos en las casas coronadas de toda Europa y se calificó a todo un periodo como “victoriano” (un periodo que, pese al fallecimiento de la soberana, puede decirse que se prolongó hasta el principio de la primera guerra mundial), en el siglo XVIII este papel lo cumplió, sin duda, la emperatriz Maria Theresia de Austria cuya memoria invocan, aún hoy, los austriacos, como ejemplo de buen gobierno, de sensatez política y de virtudes personales.

En los últimos años, sin embargo, lo que podríamos llamar “el mito Maria Theresia” ha sido eclipsado en Austria por otros, como el de la emperatriz Isabel, como parece lógico en una época como la nuestra, que goza con el sentimiento y con una cierta idea del romanticismo; pero, sin duda, la emperatriz que no lo fue nunca (sólo la llamaban así por estar casada con su santo esposo, el emperador Francisco I Esteban de Lorena) es una figura que conviene reivindicar.

Esta serie de artículos, modestamente, va a intentarlo.

La emperatriz Maria Theresia vino al mundo enViena el 13 de Mayo de 1717 (jueves, por cierto) y en la pila de bautismo recibió los nombres de Maria Theresia Walburga Amalia Christina de Austria (y olé). Era la segunda hija del matrimonio formado por el emperador Carlos VI  (pretendiente, por cierto, al trono español por el lado de los Austrias, después de que el pobre de Carlos dospalitos pasara a mejor vida) y Elisabeth Christine von Braunschweig-Wolfenbüttel, una princesa barroca de su época a la que los retratos muestran regordeta y con cierto aspecto gallináceo.

El destino (y la alta mortalidad infantil de la época) quisieron que, tras la muerte de su hija mayor y de un hijo más pequeño que Maria Theresia, Carlos VI se viera solamente con descendientes femeninos.

En aquella época, esto representaba un problema, claro. En el ajedrez de las casas reales europeas, las mujeres, salvo casos excepcionales de señoras de armas tomar, como el que nos ocupa, eran generalmente meras monedas de cambio entre unas cortes y otras, por no hablar de que se esperaba de ellas que se sacrificasen en el lecho matrimonial pariendo tantos vástagos como fuera necesario para la perpetuación de las dinastías regias.

Para que sus reinos no se dividieran entre los maridos futuros de sus hijas, Carlos VI promulgó la llamada Pragmática Sanción (una ley parecida llevaría más tarde al trono a Isabel II en España, después del fallecimiento del cafre de su padre y terminaría provocando las guerras carlistas). La pragmática sanción consistía básicamente en la previsión de que, si a la muerte de Carlos VI, el emperador no contaba con hijos varones, le sucedería su hija mayor. Derogó así la ley sálica, que regía hasta entonces y que impedía el acceso al trono a las mujeres.

En su niñez, Maria Theresia recibió la buena educación que se le suponía a una princesa de buena casa y que, en aquella época, preparaba para hacer un matrimonio ventajoso. La educación de Maria Theresia se concentró sobre todo en el aspecto religioso (resultó luego muy importante para su tarea como gobernante) y también en los idiomas. Maria Theresia hablaba fluidamente italiano, latín y francés (idioma que, por cierto, Maritere hablaba con sus hijos). La encargada de impartir a la joven Maria Theresia todos estos conocimientos fue su aya, la condesa Karoline von Fuchs-Mollard, llamada, Die Fuchsin (la Zorra) suponemos que más por su inteligencia para brujulear por la corte que porque fuera propensa a levantarse con frecuencia los miriñaques. De la importancia de von Fuchs-Mollard da idea que es la única persona que no es de la familia Habsburgo que está enterrada en la cripta de los capuchinos de Viena.

Años más tarde, la propia emperatriz se quejó de que, en su juventud, le enseñaron sobre todo cosas inútiles para su futuro oficio de mujer política afirmando que, la falta de información sobre estos temas la hicieron encontrarse de improviso”desnuda de tropas, dinero y sabiduría” a este respecto.

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