Las elecciones regionales de Salzburgo en 5 claves

Salzburgo. Famosa fuente de los caballosHan sido las últimas elecciones regionales de este año y, aparte de unos interesantísimos resultados, dan muchas claves del futuro político de este país.

6 de Mayo.- La de Salzburgo de ayer es la última de las elecciones regionales de este año (junto con la de Tirol, Baja Austria y Carintia) y, a pesar de que los resultados han sido bastante espectaculares, también es cierto que los austriacos tienen este curso, como suele decirse “el culo pelao” de recibir emociones fuertes y hace falta algo más que una caida dramática de alguno de los partidos o el haber enviado a un líder político al paro para que les suba la bilirrubina.

De momento, sin embargo, ahí van algunas claves de estas elecciones:

1.-Resultados.- Aquí están por partidos: entre paréntesis pongo el anterior resultado y la diferencia: SPÖ –socialistas- 23,8% (39,4%, -15,6), ÖVP-populares- 29% (36,5%,-7,5), FPÖ –ultraderecha- 17% (13%,+4), Die Grünen –los verdes- 20,2% (8,4%, suben un 12,8), Team Stronach –no necesita presentación, pero por si acaso aquí hay una– entra en la tabla con un 8,3%. Los otros partidos, piratas y demás, 1,6%.

2.-La abrupta caída de los socialistas ha traido como consecuencia inevitable la dimisión de Gabi Burgstaller, hasta ayer la Landeshauptfrau (presidenta) del land de Salzburgo. Tanto la caida de los socialistas como la de Burgstaller como la espectacular subida de los verdes se ha debido a este escándalo, del cual los electores han hecho responsable a la señora Burgstaller (de nada le sirvió el consuetudinario lloro ni las consuetudinarias peticiones de disculpas en rueda de prensa).

Al principio, se intentó vender la historia como que una funcionaria (como si dijéramos una loba solitaria) se había jugado al palé de los mercados hasta el dinero de las pensiones de los viejos salzburgueses. Incluso se informó (de hecho, yo mismo me hice eco) de que era una señora que había hecho todo lo que había hecho sin conocimiento de sus jefes –cosa que, por cierto, su jefe tuvo el morro de admitir por televisión-. Luego se ha demostrado que era mentira y que la funcionaria tenía autorización de sus jefes para hacer lo que hizo (si hubiera salido bien la cosa, como pasa siempre, no se hubiera enterado nadie).

3.Los grandes ganadores de estas elecciones son los verdes, que están que no caben en sí de gozo, pero basta ver este interesantérrimo estudio de opinión de la agencia SORA que publica el diario Der Standard para que se le caigan a uno los palos del sombrajo al darse cuenta de la previsible evolución política de este país. Concretamente, si uno mira la página 8 de la encuesta, la distribución por edades del voto, se dará cuenta de que solo en la franja de los pensionistas se mantiene el orden austriaco de toda la vida, con sus dos grandes bloques formados por una socialdemocracia moderada y una democracia cristiana apegada a los valores católicos. Strache y los verdes puntúan con fuerza entre la juventud y, hasta los treinta años, se puede decir que los cuatro grandes partidos se reparten la tarta casi al veinticinco por ciento (consideramos estos resultados como una foto fija de un determinado momento pero creo que, además, son extrapolables al resto de Austria, al ser Salzburgo una especie de Austria en pequeñito (o sea, en más pequeñito). Como a nivel nacional, por cierto, las grandes ciudades son de izquierdas, en tanto que el campo es conservador.

4.-Resulta también curioso ver la distribución de votos por sexos y por formación. Los verdes son un partido de mujeres jóvenes y con formación, al menos, preuniversitaria (Matura) y empleos no relacionados con el trabajo manual; en tanto que los de Strache puntúan sobre todo entre los hombres jóvenes de baja formación y trabajos poco cualificados. Materia inagotable para los que creen en el eterno enfrentamiento de los sexos.

5. –   Wie geht´s weiter? O sea, ¿Qué van a hacer ahora los políticos para hacer Salzburgo gobernable? Pues de momento puede pasar de todo. Se baraja desde una humilde coalición rojinegra, que tendría una mayoría de algo más de la mitad de los votos hasta una coalición triple (una Kenia, en alusión a los colores de la bandera del país africano: rojo-negro-verde). Parece probable en cualquier caso que los azules y Stronach seguirán calentando banquillo en la oposición.

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