Nociones prácticas de manipulación de masas (2)

Hombre leyendo el periódicoLa semana pasada contábamos como, a principios del siglo pasado, la Ochrana, la policía política zarista, había establecido un estándar de manipulación de masas con la puesta en circulación de los Protocolos de los Sabios de Sión. Hoy, profundizaremos en el tema con ejemplos prácticos más recientes y nos detendremos en un caso español.

22 de Enero.- Querida Ainara: en mi anterior carta, hace una semana, examinaba el procedimiento general para crear estados de opinión a propósito de un colectivo, utilizando el caso práctico de Los Protocolos de los Sabios de Sión.

Desgraciadamente para la Humanidad, la Ochrana creó (o mejor dicho, perfeccionó) un procedimiento que se ha convertido en un estándar.

Con pocas variaciones, es usado en todas partes del mundo aún en el presente.

La persecución de los homosexuales en Rusia

Sin ir más lejos, en Rusia. Allí, los judíos de hoy son los homosexuales.

En primer lugar, se les ha privado de humanidad atribuyéndoles todo tipo de prácticas aberrantes, la principal de las cuales sería un ánimo vesánico y rapaz por “corromper a la juventud” como si los homosexuales fueran vampiros que quisieran “hacer más vampiros”.

Hace unos días, por ejemplo, frente a unos periodistas “occidentales” el presidente ruso Vladimir Putin ha hecho unas declaraciones que el tito Adolfo podría haber rubricado perfectamente: “Los homosexuales no tienen nada que temer siempre que dejen en paz a los niños”. Cambia homosexuales por “judíos” y no te será difícil advertir el parecido.

La “tensión dramática” de la que te hablaba en mi carta anterior estaba creada.

Una parte de la sociedad rusa aplaude desde hace tiempo las agresiones contra los homosexuales (publicitadas en internet para extender el reinado del terror). Agresiones azuzadas no solo por el Gobierno, sino por la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuyas opiniones al respecto no son muy diferentes de las de la Iglesia Católica Romana (por suerte, cuando en Europa occidental algún sacerdote católico hace alguna declaración del estilo, la mayoría de la gente piensa que el pobre hombre se ha dado un golpe en la cabeza, pone cero al cociente y pasa al artículo del periódico siguiente, pero en Rusia sí les hacen caso).

Siguiendo el procedimiento habitual, en Rusia se ha amordazado cualquier intento de defensa del colectivo atacado, mediante la famosa “Ley contra la propaganda homosexual” (que no es más, por cierto que la versión nacional de varias leyes que ya funcionaban a nivel local). Por último, se está estudiando que la homosexualidad vuelva a ser delito en Rusia. Yo creo que no será así: el odio desatado es demasiado útil para encubrir males mayores.

Pero no te creas, que los españoles no nos hemos privado tampoco de practicar lo que podríamos llamar “el protocolismo”.

El separatismo catalán

Un caso de libro es el separatismo catalán.

Al margen de lo que a uno le parezca el fondo de la cuestión,  los acontecimientos desde, pongamos, Septiembre de 2013, podrían figurar dentro de cualquier índice de obras maestras de la manipulación de masas.

La aplicación del procedimiento, en este caso, ha sido brillantísima y promete reservarnos no pocas sorpresas a los que observamos estas cosas con interés digamos “científico”.

Están presentes todos los elementos que propiciaron el aquelarre en otras ocasiones (por ejemplo, en el proceso de anexión de Austria a la alemania nazi en 1938). Políticos en horas bajas, una crisis económica sin salida vislumbrable y una víctima propiciatoria  que poco puede hacer ya para defenderse, porque está presa en una trampa dialéctica perversa y, haga lo que haga,no conseguirá más que echar gasolina a un fuego que es demasiado tarde para apagar.

Recapitulemos:

Durante una primera fase, se creó el clima propicio. Se logró deshumanizando al adversario, atribuyéndole prácticas si no aberrantes, sí muy dudosas (por ejemplo, mediante declaraciones frecuentes de personas prominentes y líderes de opinión adjudicándole a los “andaluces”/”españoles” el vivir a costa de los subsidios que pagan los sufridos “catalanes”, una selección de estos prejuicios en un medio tan poco sospechoso como este).

Inevitablemente, en etapas posteriores se añadieron al cóctel medias verdades destinadas a crear la “tensión dramática” necesaria para que surgiese “espontáneamente” la actuación justiciera –la apelación al “derecho a decidir” o a la “liberación”- de un pueblo presuntamente puro y libre de cualquier adulteración.

Entre estas medias verdades están, por ejemplo, las cifras de lo que Cataluña aporta al PIB del conjunto de la nación española –sin decir, claro está, lo que Cataluña recibe de España o sin explicar con claridad las consecuencias que una eventual secesión tendría para la economía catalana, para un tratamiento del tema algo más serio y nada sospechoso de “españolismo” pinchar aquí-.

Una vez que el clima prebélico está creado, no hay más que dar el golpe de gracia filtrando “los Protocolos”.

Como en el caso de la Ochrana con los judíos, es necesario que el material inculpatorio proceda de una instancia con credibilidad, a ser posible “científica” (en estos casos, cualquiera que haya estudiado algo de semiótica lo sabe, la fuente (instancia, en lenguaje técnico) de la que procede el mensaje lo es todo).

En este caso, el combustible lo suministró el congreso de historiadores (afectos, naturalmente) organizado al objeto de confeccionar una “lista de agravios” que “Cataluña” había sufrido por parte de “España”.

Ainara, pensaba haber liquidado el tema con esta carta, pero hay tanto que decir sobre este tema que a mí me parece tan fascinante, que creo que voy a prolongar la serie una carta más.

La semana que viene te hablaré de los “textos sin padre”. Espero que te interese.

Besos de tu tío

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