Cuando habla tu “cerdoperro” interior

Normandy FranceMuchas veces, sin darnos cuenta, es nuestro “cerdoperro” interior el que habla. Y claro, él no entiende de corrección política.

20 de Febrero.- Una de las cosas que más nos divierten de las series de televisión que suceden en el pasado reciente es que suponen un espacio de libertad para lo políticamente incorrecto.

Los guionistas lo saben y, naturalmente, se complacen en jugar con ello.

Gili y lo que sigue

Un ejemplo perfecto es Mad Men, culebrón de lujo americano ambientado en los años sesenta del siglo pasado.

Los protagonistas de este serial, como si fueran lo más normal del mundo, hacen cosas que a los ciudadanos de este siglo XXI nos parecen escandalosas porque han dejado de ser de recibo, pero que, también por haberlas conocido como uso corriente, nos hacen hasta su poquito de gracia.

No sé si me explico.

Así, en Mad Men las embarazadas en avanzado fuman como camioneros o dependientas de una barra americana, los ejecutivos trasiegan güiscazos como si no hubiera mañana, que no se sabe cómo consiguen trabajar con estos grados de alcoholemia; las mujeres viven felices en unos roles que harían que Cristina Almeida, un poner, se echase al monte con el lanzallamas en la mano y dejase a Don Draper hecho un pincho moruno, los niños les preparan copazos a sus padres…Y así.

Yo creo que todas estas cosas agradan al “cerdoperro” que hay en todos nosotros (schweinehund) o sea, a esa parte de nosotros resistente a la civilización y que se niega a lavarse los dientes y a frotarse detrás de las orejas, que se tira pedos debajo de las mantas y a la que le gustaría cantarle las verdades del barquero a ese tanto por ciento de gilipollas que todos tenemos en la lista de nuestros amigos de Facebook.

Sucede sin embargo que la mayoría de las personas, una vez se termina el capítulo semanal de la serie,  guardamos de nuevo en el sótano de nosotros mismos al “cerdoperro” y volvemos a encontrar imposible que las gestantes fumen y se den a los gintonics.

Sin embargo, hay gente a la que el “cerdoperro” se le escapa sin sentir y aún de la manera más tonta.

Así ha sucedido en un instituto de Viena.

Un polémico test de comprensión lectora

Para combatir el lamentable descenso de la sana costumbre de leer entre los alumnos del centro (bueno, de este centro y de todos los centros), se organizan clases de refuerzo. En uno de los tests de comprensión lectora, una profesora deslizó una prueba que consistía en lo siguiente: los examinandos tenían que marcar la palabra “neger” (un terminó políticamente incorrectísimo para referirse a las personas cuya piel adopta las tonalidades que van entre el color café con leche y el café cortado) y distinguirla de la palabra “enger” (comparativo del adjetivo “eng” que significa estrecho).

Imaginemos que, en España, un profesor de un colegio les pasara a unos alumnos un test hipotético en donde tuvieran que entresacar las veces que, en el texto, se mencionan las palabras “sudaca” y “casaca”. Pues lo mismo.

Los padres de los alumnos del centro, la dirección y otras instancias oficiales han puesto, como es lógico, el grito en el cielo y casi les ha faltado pedir la cabeza de la maestra, pincharla en una pica y clavar dicha pica en mitad de la plaza de San Esteban. Lugar céntrico que, por su pasado medieval, podría prestarse a este tipo de escarmientos públicos. Se da la circunstancia también de que, entre los examinandos, había una chiquilla de color la cual, ha tenido que sobrellevar el trauma de que la vilipendien por tener la piel canela.

El centro ha hecho una sesuda investigación y ha preguntado a la maestra la cual, para más inri, tiene dos hijos adoptivos que también son de color. Ha resultado que la buena mujer no había tenido mejor idea que sacar el test de comprensión lectora de un libro de 1972 (o sea, de hace, nada más y nada menos, que 42 años).

Hay que aclarar que, en aquel momento, había varias palabras de uso corriente –si bien no muy elegante- que contenían el vocablo “neger”. Por ejemplo (un,dos, tres, responda otra vez) “negermusik”, palabra que aún utiliza la gente de edad para refererirse a cualquier música “chundachunda” de tipo moderno. O, incluso, las famosas Schwedenbomben, se llamaban entonces “Negerkuss” (o sea, beso de negro). La palabra “neger” se utilizaba hace varias décadas como sustantivo que designaba a los nativos del África central y era meramente descriptiva, lo mismo que nuestro “moro” que solo de unas décadas a esta parte ha adquirido tinte racista. De hecho, en alemán se sigue llamando “maurer” a los habitantes del norte de Africa, que era el sentido que tenía en latín el sustantivo maurus, que a su vez venía del griego y que significaba, simplemente, “oscuro”.

Sin perdernos sin embargo en disquisiciones filológicas, lo curioso es que a la maestra no le pareciese mal ¿Habría visto demasiados capítulos de Mad Men?

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3 Responses to Cuando habla tu “cerdoperro” interior

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