Navidad en Viena ca. 1955

Navidad 1955 PortadaHoy, Viena Directo le desea feliz navidad a sus lectores compartiendo con ellos un pequeño tesoro.

24 de Diciembre.- Hoy ha amanecido un día de sol radiante en Viena. Mientras escribo esto (a saltos, porque los gatos han descubierto las bolas del árbol y no hay manera de que intenten por todos los medios derribarlo) en la radio no dejan de sonar villancicos. Los niños sueñan con sus juguetes, que recibirán esta tarde en la Bescherung, sonando Noche De Paz, ese villancico que es tabú todos los días del año menos hoy. Los adultos sueñan con sus juguetes de adultos, con los viajes que recibirán, con los vales para comprar otras cosas. Un amigo mío va a celebrar esta tarde en su casa una fiesta White Elephant, como venganza al consumismo de estas fiestas: consiste el tema en que todos lleven trastos de los que quieran librarse, regalos horteras que alguna vez recibieron y luego, pimplados de champán, echarse unas risas a cuenta de la cara que pone la gente cuando abren el paquete que les toque en suerte.

Yo, por mi parte, les presento a mis lectores un pequeño tesoro.

Hace unos meses, este verano, salí a correr un sábado por la mañana, aprovechando que estaba la ciudad todavía dormida y que hacía un fresco suficiente para no morir deshidratado. Al volver, ya andando, pasé por los contenedores para reciclaje que hay al lado de mi casa. Alguien, saltaba a la vista, había estado tirando trastos viejos. El montón, antes ordenado, ya había sido objeto de la exploración de algunos indigentes así que, entre los chismes desparramados por la acera, pude ver una caja de diapositivas de cristal, relucientes, y varias cajas que contenían fotos. Miré a un lado, miré a otro, me cercioré de que no pasaba nadie que pudiera tomarme por un enfermo de síndrome de Diógenes y miré algunas diapositivas al trasluz. Eran de 1960 más o menos, y mostraban a una familia esquiando. Las fotos resultaron ser un tesoro. Abarcaban desde 1925 más o menos hasta los años sesenta y mostraban lo que parecían algunos momentos de una familia.

Por lo que pude deducir, la madre había sido judía (había retratos de estudio y algunas fotos de grupo en las que había símbolos de esa religión). Tras la guerra, se había casado con un hombre católico y habían tenido un hijo que había ido a los piaristas. Una parte del exíguo archivo eran las fotos que hoy dejo a mis lectores y que nos permiten asomarnos a lo que era una navidad de la posguerra mundial. El chavalín con sus pantalones de cuero, recibiendo indios y vaqueros y tabletas de chocolate Milka (tres) el padre recibiendo camisas para ir a trabajar y la madre pañuelos o medias de seda.

Había fotos del árbol (los austriacos siempre se hacen fotos con sus árboles), fotos del belén, los amigos tomando café…También hay un reportaje completo de la visita de San Nicolás al colegio de los piaristas. Unas fotos bellísimas que, a su poseedor (o a sus herederos) no debieron parecérselo tanto, quizá porque las había visto cientos de veces o porque conservaba algún rencor contra alguna de las personas fotografiadas.

A nosotros nos da igual ¿Verdad? Que la ternura de estas fotos sirva para conmemorar las navidades presentes (felices fiestas), las pasadas y para desearnos mutuamente unas navidades futuras preciosas ¡Felices fiestas!

Un comentario en «Navidad en Viena ca. 1955»

  • el diciembre 29, 2014 a las 10:53 pm
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    Querido Paco,
    estas fotos tenían mucho impacto, porque tengo los mismísimos con otro niño, que era yo.
    Lo que no tenía de regalo eran tebeos, como se ve en la 5°, porque entonces Austria era un
    país tebeofobo al extremo. ¡ Que feliz debía ser aquel chaval ! Además, lleva el mismo traje
    que yo lo llevaba en mis fotos de navidad del año 1960. Según el dicho popular, los “Doppel-
    gänger” anuncian la muerte, espero que todo esto sera un mito nada más, poque en verano casí
    me partía la cabeza en un incidente estilo Charlot. Si te interesa tomar una cervecita con uno
    que tiene cicatrices de torero en la misma frente, escríbame. Sería un placer.
    Saludos
    Pedro

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