Siete austriacas altas

Mujer austriacaEste domingo es el día internacional de la mujer. Hoy, repasamos a algunas desconocidas hijas de esta tierra de las que Austria puede sentirse orgullosísima.

– Alexandra Föderl-Schmid (44): es la primera redactora jefe de un diario austriaco (Der Standard). Con una distinguidísima carrera tanto académica como periodística, fue nombrada redactora jefe del Standard y se puede decir sin temor a equivocarse que es una de las mujeres más influyentes de esta pequeña república.

Olga Hahn-Neurath (1882-1937): la matemática y filósofa vienesa ocupa otro de los lugares de honor en la lista de las mujeres de las que puede enorgullecerse Austria. Fue la tercera graduada en filosofía por la Universidad de Viena (institución que, entonces, contaba ya con casi seiscientos años de antigüedad). Sobre todo se la conoce como miembro activo del llamado Círculo de Viena, el cual agrupó a lo más granado de la intelectualidad austriaca en los últimos años de la Monarquía de los Habsburgo. A los 22 años, perdió la vista debido a una infección del nervio óptico. Esto no le impidió seguir con su febril actividad intelectual. La miniguerra civil austriaca de 1934 le pilló en Moscú. Con el advenimiento del austrofascismo, emigró con su marido a los Países Bajos, en donde murió en 1937.

Helene von Druskowitz (1856-1918): Fue la segunda graduada en filosofía del mundo. Pionera en el campo de la igualdad entre hombres y mujeres, la pobre Helene fue una persona muy desgraciada, como suele sucederle a las personas mucho más inteligente que la media. En su tiempo fue vilipendiada y caricaturizada (probablemente fue una persona bastante extravagante). No contribuyó nada a mejorar la situación que, desde siempre, von Druskowitz vivió su vida de lesbiana abiertamente. Cuando su pareja de toda la vida, la cantante Therese Malten, la dejó, von Druskowitz se refugió en las drogas y en el alcohol y pasó sus últimas tres décadas de vida en un sanatorio. Debido a lo avanzado de sus ideas, en vida solo pudo publicar bajo pseudónimos masculinos.

Rosa Kerschaumer-Putjate (1851-1923): nacida en Rusia, hija de una familia de la nobleza campesina, Rosa Kerschauner-Putjate (o Putjata, como la citan algunas fuentes) fue la primera médico austriaca. Concretamente, la primera oftalmóloga. No estudió aquí, porque entonces no se podía, sino en Berna, en Suiza. Luego se estableció en Salzburgo, en donde, para poder ejercer, tuvo que obtener un permiso especial del emperador (en aquel momento, a las austriacas no les estaba permitido estudiar medicina y, por lo tanto, no podían pasar consulta). Kerschaumer-Putjate fue una pionera en su campo, una persona remarcable en todos los ámbitos y estableció un sistema de atención médica, con clínicas portátiles transportadas por el ferrocarril transiberiano, que la convirtieron en una celebridad en su época. En 1911, emigró a América y falleció en Los Ángeles, en 1923.

Hildegunde Piza-Katzer (69): esta cirujana austriaca, concretamente de Estiria, pasa por ser la doctora más influyente del mundo en su campo y una pionera en la cirugía plástica y de transplantes. En el año 2000 dirigió el equipo que llevó a cabo el primer transplante de mano.

Hertha Firnberg (1909-1994): Nuestra siguiente protagonista fue una de las personalidades políticas más importantes de la Austria del siglo XX. Tanto, que se convirtió en la primera mujer ministro y en una de las vacas sagradas del socialismo transalpino. Combinaba una indudable distinción con una inteligencia fría y rápida (sus críticos admiraban incluso su capacidad táctica). Fue inseparable de Bruno Kreisky y, cuando este, después de 12 años, dejó de ser primer ministro Firnberg, que contaba setenta años en aquel momento, también abandonó la política y la vida pública. Está enterrada en una tumba de honor en la avenida más distinguida del Cementerio Central de Viena.

Rosa Jochmann (1901-1994): Bajo mi punto de vista, una de las más admirables de esta lista de mujeres admirables. Rosa Jochman fue siempre una luchadora por los derechos de los más débiles. De familia muy humilde, trabajadora ella misma en una fábrica, su gran inteligencia y su inquietud social la llevaron a integrarse en la socialdemocracia.Durante los convulsos tiempos del austrofascismo y del nazismo Rosa Jochman fue una guerrera de la resistencia contra la dictadura, cosa que le costó ser detenida y enviada a Auschwitz. Tuvo suerte de sobrevivir pero, cuando las tropas aliadas liberaron el campo en 1945, Rosa Jochman decidió quedarse cuidando a los enfermos y a los débiles. Fue durante toda su vida un ejemplo vivo contra el antisemitismo y el extremismo de la ultraderecha. Su última gran aparición pública fue en 1993 durante las grandes manifestaciones que sucedieron a la coalición del FPÖ de Haider con el ÖVP. En Enero de 1994, Rosa Jochmann falleció en el hospital Hanosch de Viena.

 

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