Sociedad alcohólica

CervezaLos austriacos son los terceros de Europa en consumo de alcohol. Nadie aquí piensa que eso sea un problema.

12 de Marzo.- Austria tiene una población de unos ocho millones de personas. De ellas, según los últimos estudios, por lo menos 200.000 pueden ser consideradas como enfermos de alcoholismo (para poner las cifras en un contexto medible es como si casi toda la población de la ciudad de Oviedo no pudiera vivir sin la botella). Es mucho. Muchísimo. Los austriacos son los terceros europeos que más alcohol por cabeza y año consumen. Solo les superan los Estonios y los Lituanos los cuales, a juzgar por el consumo de alcohol austriaco, deben de tener el hígado forrado de cemento Portland.

Lo curioso de todo esto es que la sociedad austriaca no tiene ningún tipo de percepción del problema. El consumo de alcohol es una cosa perfectamente tolerada y aquí es normal ver cosas que, en España, son impensables (o por lo menos eran impensables cuando yo me fui de España). A saber: subirte al metro por la mañana, a las siete, y ver a la gente con la lata de cerveza de medio litro (también en España los albañiles desayunaban su sol y sombra, lo sé). El alcohol es visto como una recompensa que uno se da a sí mismo (“he tenido un día de porquería en el trabajo pero, en cuanto llegue a casa, me atizo un güiski y me quedo más ancho que largo”), como un medidor fiable del grado de la masculinidad del indivíduo y, sobre todo, como una cosa inofensiva que es de remilgados no probar.

Toda la cultura austriaca, de una manera transversal está impregnada de alcohol y la gente bebe en unos contextos que uno no vio en su país de origen y no conocía hasta que llegó aquí. Hoy, un amigo mío, hablando del tema, me contaba que, trabajando en una gran empresa, a la hora de firmar el contrato le dijeron que “en el trabajo, nada de alcohol” (naturalmente, a mi amigo, como a la mayoría de mis lectores, no se le hubiera pasado nunca por la cabeza beber en horario de oficina). Solo un diez por ciento de los austriacos, según las encuestas, es completamente abstemio o no bebió nada durante el último año. El cuarenta por ciento de los hombres y el quince por ciento de las mujeres, dijo beber alcohol dos o tres veces por semana e incluso más a menudo y hay momentos del año en Austria, como el adviento y las navidades (asociados, como los momentos en que más azúcar per cápita se consume con los momentos de menos luz solar) que, para muchos aborígenes se convierten en un auténtico maratón alcohólico. Que si un punsch, que si un glühwein…En fin.

Los medios austriacos, quizá con la mejor intención del mundo, hacen mucho hincapié en los casos de jóvenes que beben hasta caer en un coma etílico (si no me falla la memoria, los jóvenes pueden beber vino y cerveza desde los quince años (cuando uno se escandaliza de esto, el argumento de un austriaco medio es que “no pueden beber licores de alta graduación”, como si la cerveza y el vino fueran zumo de naranja) sin embargo, las encuestas dicen, como es lógico, que las maores tasas de alcoholismo se dan en los adultos los cuales, al contrario de los jóvenes, beben en ámbitos privados.

En Austria, es muy difícil, pero muy difícil, ir a algún acto social y no beber alcohol. Eso sí: el alcoholismo es un completo tabú. No se puede hablar del tema sin que se haga un tremendo silencio. El mismo que, en toda la sociedad austriaca, envuelve al tema.

No es la primera vez que trato el tema en el blog y, probablemente, no será la última. Por desgracia.
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Un comentario en «Sociedad alcohólica»

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