Los judíos del siglo XXI

hombre de color¿Qué haría usted si hoy en día se repitiesen las circunstancias de los años 30 y hubiera miles de personas en peligro de muerte? En Diakonie Austria tienen la respuesta.

4 de Mayo.- Uno de los efectos que tiene vivir en Viena es que, quizá más que en otros sitios, la Historia está en la calle. Grandes zonas de Viena, sobre todo en el centro, han pasado sin mayores transformaciones la aduana de los siglos y cuando uno ve las películas antiguas, dejando aparte que la gente camina con un movimiento sincopado y va vestida a la moda de hace más de cien años, uno no puede dejar de tener la sensacion de que todo está hoy aquí como entonces (en cualquier entonces que a uno se le ocurra) y que el abismo de tiempo que nos separa en realidad no existe.

Muchas veces, cuando voy de aquí para allá entre estos venerables edificios, me pregunto qué hubiera hecho yo en tales o cuales épocas de la Historia. Porque claro, desde la barrera del tiempo, es muy fácil pensar según qué temeridades pero, poniéndose en la piel de aquella gente que nos precedió, hacerse el gallito es más difícil.

Por ejemplo, si yo hubiera vivido en la España de los años 30 y no tuviera idea del desenlace de la guerra civil, al estallar la sublevación contra el Gobierno de la República ¿Qué habría opinado? Sin duda, me hubiera puesto del lado de la democracia pero ¿Hubiera tenido las narices de hacer como, por ejemplo, el humorista Gila, e irme a Somosierra con la intención de cepillarme a personas que, dejando aparte la circunstancia de estar al otro lado de la trinchera, no me habían hecho nada? I don´t think so, man ¿Y qué consecuencias hubiera tenido que arrostrar por no hacerlo? Son una incógnita (afortunadamente).

O, si hubiera vivido aquí, no mucho más tarde, y hubiera sabido –esas cosas se saben- que lo de Hitler iba a ser la dictadura del terror ¿Hubiera , de todas maneras, arriesgado la vida mía y la de mi familia luchando contra un sistema que, como una sombra densa y negra, se extendió por la vida diaria de la gente, haciendo creible lo inaudito y lo siniestro cosa de todos los días? Desde la distancia de hoy, desde la comodidad que gozamos hoy, todas estas situaciones nos parecen límite y, sin embargo, cada época responde a sus retos y, ante nosotros, delante de nuestras narices, también muere gente todos los días sin que hagamos nada. Y mueren a miles. Delante de nuestra puerta.

Los judíos del siglo XXI

Estas navidades, un amigo mío estuvo a visitarme en Viena. Vivía, hasta hace poco, en Africa. Es, sin duda, una de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida y, sin duda también, una de las mejor informadas y con más capacidad de análisis. Con el respeto del que se acerca a una verdad definitiva de la vida, le pregunté cómo veía el mundo, cómo veía esta Europa nuestra y me dijo algo que no olvidaré nunca:

-Si Europa no se une de verdad y se deja de tonterías, está condenada a desaparecer. Lo que viene de “ahí abajo”, es imparable.

Este fin de semana, la marina italiana ha rescatado del mar a casi 6000 personas. Seismil. Hay muchos pueblos en Austria (¡Qué digo! La mayoría) que no tienen esos habitantes. Esas personas son los judíos de hoy, los presos de los campos de concentración de hoy. Y no hacemos nada. Pero nada, por que esa sangría, ese drama contínuo, se detenga.

Diakonie (que es la Caritas de los protestantes austriacos) ha anunciado la puesta en marcha de un proyecto piloto para intentar que Europa tenga una relación más humana (en el sentido más vasto de la palabra humana) con África y con esos hermanos nuestros que cada día se echan a la mar, en muchos casos para morir en ella. Se trata de que las embajadas de Austria en los países “emisores” puedan emitir visados para personas en situación de necesidad extrema, por ejemplo, aquellos que padezcan enfermedades que solo son curables en Europa o que necesiten una operación urgente. Estas criaturas podrán luego solicitar asilo en Austria. El objetivo es controlar el flujo de personas y reducir las muertes (nos hemos hecho tan inmunes a la muerte…) que se producen cuando el verano se acerca y la travesía del Mediterráneo cobra la ilusión de no ser mortal.

De momento, es un proyecto con 250 plazas. Muy pocas. Esperemos que se amplíe. Entre esas personas, podría estar el próximo Leonardo Davinci, o el que, con los medios adecuados, descubra la vacuna contra el SIDA. Y aunque no fuera así, aunque solo fueran personas normales, es nuestra misión de personas decentes ayudarles y, si nosotros no podemos, presionar a nuestros gobiernos para que lo hagan.

Naturalmente, los de siempre ya han dicho que Austria no debe ser “la oficina de asuntos sociales del tercer mundo”. Sus abuelos sentaron en la Historia un peligroso precedente. Que no se repita.

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