Tú a Viena y yo…pues también

FamiliaAngelita y Rigoberto forman un matrimonio al que la vida puso a prueba. Hoy, en Viena Directo, una historia basada en hechos reales.

12 de Mayo.- Rigoberto Triquiñuélez conoció a su mujer, Angelita Paciéntez en la localidad madrileña de Loeches, escenario inolvidable de la no menos inolvidable película de Fernando Fernán Gómez “El viaje a ninguna parte”.

Rigoberto y Angelita pronto comprobaron que estaban hechos el uno para el otro, a pesar de que, como suele suceder en muchas parejas, a primera vista parecían seres completamente diferentes. A él le gustaban (le gustan) las motocicletas de mucha cilindrada –conducirlas y verlas dar vuelta estúpidamente a monótonos circuitos durante horas-, ella no tiene carnet de conducir. Él es un hombre que calcula hasta el último céntimo los gastos antes de irse de vcaciones. Ella, en cambio, se deja llevar por lo que el camino le va proponiendo. Él lo único con letras que ha leido en su vida han sido los tebeos de Zipi y Zape o el Mundo Deportivo, ella se extasía con Antonio Gala –antiguamente- hoy con las tonterías pseudofilosóficas que escriben Paulo Coelho y otros de su cuerda.

Tras la convivencia normal (y prudente) típica de estos casos, Rigoberto y Angelita se casaron sin que a la boda le faltase un pere(z)gil, incluyendo una despedida de soltero que el novio soportó estoicamente la canícula salmantina vestido tan solo con un tanga verde fosforito y el consuetudinario viaje a la República Dominicana en donde la feliz pareja, a pesar de sus diferencias, se las apañó para encargar al primogénito, Torcuatito, al que luego siguió la pequeña Leocadia (en ambas familias abundaba el gusto por la audacia onomástica).

Y en esto, señora, llegó la crisis. En 2010, Angelita, que era secretaria de dirección en Construcciones Trinco S.A. se quedó sin trabajo, cuando su jefe se marchó a Filipinas en compañía de una masajista oriental que era experta en finales felices. A partir de ahí, se vio pronto que le aguardaba una larga temporada en la empresa más grande de España. La empresa de Rigoberto pronto empezó a hacer aguas (mayores y menores) y, cuando dejaron de pagarle, Rigoberto decidió hacerle caso a su amigo, Romualdo Vuelaprontez y echó un currículum en Arbeitgeber GmbH, empresa que le convenía por su formación y buena fama pero que solo tenía un defectillo: estaba en Viena.

Torcuatito y Leocadia iban ya al colegio y Angelita, cuando su marido le anunció que tenía intención de que toda la familia se marchase a Viena, no las tenía todas consigo. La realidad vino a justificar sus temores porque, a pesar de que Angelita quería a su marido y a pesar de que varias amigas suyas la animaron a “emprender la aventura de la emigración” y a “marcharse con las maletas llenas de sueños” a buscar “un futuro mejor lejos de España” (las amigas de Angelita eran unas cabezas de chorlito faltas de imaginación, como puede verse) a nuestra heroina la vida en Austria se le hizo muy cuesta arriba. El alemán no era su fuerte y, qué caray, algo en su interior le hacía rebelarse contra aquel destino que le había tocado. Recordaba con nostalgia sus tiempos de secretaria de dirección, cuando los comerciales le tiraban los tejos entre bromas y veras o su trabajo, sin ser apasionante, le ofrecía unos retos intelectuales que la vida de ama de casa y madre de familia, prácticamente sin otras amistades que las de otras madres con las que se entendía dificilmente, le ofrecía.

Rigoberto, saciado como estaba de vida social (la oficina, los amigos, el club de Los Ángeles del Infierno al que se había apuntado para poder sacar a pasear su moto) no entendía las quejas de Angelita y le recriminaba quejarse por “un chollo” de vida por el que muchas de sus amigas de España, cargadas de hipotecas, de niños y de trampas, hubieran dado (según él) y no entendía que, partiéndose él el pecho a trabajar, Angelita le pidiera a su vida algo más.

¿Creen mis lectores que el matrimonio de Angelita y Rigoberto sobrevivió? Me interesa mucho conocer qué desenlace creen ellos que tuvo esta interesante historia.

 

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