Los hijos de los rumanos que trabajan en Austria

EscudoEl Ministro de Exteriores austriaco, Sr. Sebastian Kurz, ha hecho unas declaraciones que han sido aplaudidas por lo más conservador de su electorado. Las ponemos en su contexto.

15 de Junio.- Uno de los misterios más escalofriantes de la historiografía moderna, es el cómo,una nación desarrollada y culta como era la alemana, se hundió en la sima del nazismo.

En mi opinión fue una combinación de diversos factores. En primer lugar, el desprestigio de la democracia como forma de Gobierno, en tanto en cuanto uno de los ingredientes fundamentales de la democracia es necesariamente el conflicto de opiniones contrapuestas. Por supuesto, sucede también que los sistemas parlamentarios, para que funcionen, necesitan obligatoriamente que el Parlamento se convierta en una casa de cristal y, naturalmente, como pasa en la de cada uno de nosotros, en los parlamentos no se ven siempre espectáculos ejemplares, precisamente.

Por eso, lo primero que hacen los gobiernos autoritarios cuando suben al poder (no señalaremos ninguno, porsiaca) es cerrar el grifo de la información, al objeto de que no se sepan los trapos sucios. Se intenta que, en la mente del ciudadano medio anide la idea de que, en la cima del aparato del Estado, hay un ser casi sobrehumano que sabe lo que se tiene entre manos.

Volviendo a la Alemania nazi: a mí el periodo que más me fascina no es el del apogeo del nazismo, sino ese en el que un movimiento marginal, compuesto en su mayoría por mastuerzos (Hitler, señora, era un paleto de Linz que no sabía hacer la o con un canuto)fue dinamitando todos los tabúes y, al fin, consiguió que su visión torcida e inhumana de la realidad fuera la que la sociedad alemana en su conjunto adoptó como “el canon”.

Fuencarral

Durante este periodo, aparte del desprestigio de las instituciones que yo mencionaba más arriba, se dio también otro ingrediente, muy peligroso, que también se da hoy: en las sociedades actuales hay un segmento de gente que siente un creciente rechazo a los cambios que la tecnificación, la globalización, en suma, que la modernidad, ha traido al mundo en que vivimos. La creciente complejidad de los conocimientos que se necesitan para tener un puesto de trabajo bien pagado o la (más o menos) libre circulación de personas dentro de la Unión Europea, pongamos por caso. Por eso la gente tiende a lo estable, al mundo blanco o negro que ofrecen los populismos de izquierda o de derecha.

Por la diestra, esos miedos a lo imprevisible, a lo desconocido, terminan siempre cristalizando en la demonización de nosotros, los extranjeros. Una demonización que, en Austria, adquiere formas burdas y xenófobas, como las que preconiza el FPÖ en toda su propaganda, pero también una demonización más sutil, en forma de la difusión del estereotipo del extranjero avaricioso, del extranjero vago y usurpador que se aprovecha de los recursos del Estado social para sacarlos de Austria con fines espúrios.

Retrato de familia

¿Qué hacían las personas normales, como usted y como yo, en los años treinta cuando Hitler y sus mamporreros difundían desde todas las tribunas lo que yo acabo de decir pero referido a los judíos? Supongo que la mayoría pensaba que una ideología tan salvaje no triunfaría nunca pero el hecho es que, poco a poco, la visión enfermiza del judío como un parásito, caló en la sociedad y se produjo un terrible efecto anestesiante que ocasionó que muy poca de la llamada “gente decente” terminara rebelándose contra lo que, a todas luces, era una manipulación.

Es más: estoy convencido de que los nazis consiguieron terminar marcando la agenda de los políticos que no eran nazis, llevando el agua a su molino para que, al final, se terminasen aceptando cosas que, quizá poco tiempo antes, hubieran provocado el estupor de la gente biempensante.

Como saben todos los lectores de Viena Directo, los partidos “tradicionales” del arco político austriaco, están muy preocupados por la subida de la ultraderecha en las últimas elecciones regionales austriacas. Uno de los caballos de batalla de la ultraderecha es la oposición “extranjero vs nacional” (lo mismo que, en tiempos, era “judío contra ario”); para que la ultraderecha no les coma terreno, los partidos tradicionales, especialmente el Partido Popular austriaco, han empezado a hacerle guiños a los electores de la ultraderecha.

El último han sido las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores y Secretario de Estado de Integración, Señor Sebastian Kurz, en el sentido de que habría que recortar la ayuda social a aquellos trabajadores comunitarios en Austria que la perciben por tener hijos, pero cuyos hijos no viven en Austria ¿Ven mis lectores? El extranjero visto como avaricioso usurpador, como parásito que roba a los Sigfridos rubios que trabajan de sol a sol para sostener el Estado de Bienestar austriaco para llevarse el producto de su robo a un país pobre que, así financia su pereza.

Se dice que esto iría, principalmente, por los trabajadores rumanos. Veamos: según Statistik Austria, en EPR viven 73.374 ciudadanos rumanos (de todas las edades) ¿Cuántas de estas personas trabajan solas aquí? Sería muy interesante saber cuántos están en la situación de la que habla el Secretario de Estado de Inmigración. Por poner las cifras en su contexto, los alemanes que viven en Austria representan más del doble que esa cifra.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Una respuesta a «Los hijos de los rumanos que trabajan en Austria»

  1. Avatar de Jorge
    Jorge

    Hola Paco. Muy buena reflexión. Creo que estamos viviendo una época donde se busca distraer (con programas y noticias basura) a la población, a fin que no reflexione (ni razone) sobre los problemas que aquejan a la sociedad, y esto es un fenómeno a nivel mundial. Espero que no prospere esta propuesta de recorte, claramente xenófoba. Saludos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.