Los chicos somos unos «cagaos» (y se tiene que acabar)

bigoteHoy, primer día del penúltimo mes de cada año, la Iglesia piensa en los muertos. En Viena Directo nos parece fenomenal, pero vamos a dedicar este post a algo más práctico.

1 de Noviembre.- Hoy, primer día del penúltimo mes de cada año, la Iglesia Católica celebra el día de los fieles difuntos, esto es, de aquellos por los que se pide en la liturgia utilizando la más bella frase de toda la ceremonia “aquellos que durmieron en la esperanza de la resurrección”.

Francamente: está bien que la iglesia se acuerde de los muertos, que todos nos acordemos de nuestros muertos, incluso está bien que nos acordemos de que nosotros también, en algún momento, seremos los muertos de alguien. Eso sí, procuremos que no sea antes de tiempo, caramba. Así que de evitar que nos vayamos a jugar al mus con San Pedro antes de tiempo va el post de hoy.

Matt Damon con bigoteYo siempre digo que el machismo nos perjudica a los hombres casi tanto como a las mujeres. Y si a ellas, en entornos de tontería extrema, el machismo les prescribe que sean el ángel del hogar, las madres perfectas o los objetos de deseo de los hombres, además de que se dejen guiar por un machote fuerte que siempre sepa lo que hay que hacer; a nosotros, los hombres, nos cae la jodienda, con perdón, de ser ese hombre fuerte, infalible y matamamuts, un semidiós agresivo, combativo y fuerte al que nunca le pasa nada.  

Desgraciadamente, a los hombre sí que nos pasan cosas pero parece como si a los hombres no nos estuviera permitido ponernos nunca enfermos y, por lo tanto, hacer uso de las campañas de prevención, especialmente de las enfermedades “típicamente masculinas” (las señoras, como es sabido, no tienen próstata ni pueden padecer cáncer de testículos) parece que nos restaran una parte de nuestra masculinidad o como si estuvieran asociadas a una fragilidad, por otra parte inherente a todos los seres humanos, que nos hiciera menos hombres. Bigotes

Así pues hoy, día de los muertos, empieza un mes que tiene muchísimo que ver con los vivos, a través de la fundación Movember (aquí, la versión austriaca de su página web).

Todos los años hago un post sobre ello, porque creo que es importante que, aunque no hagamos el jueguecillo hipster (hamster, como decía ayer un amigo mío) de dejarnos bigote, sí que es bueno que nos concienciemos de que tanto nosotros como nuestros amigos estamos hechos de carne y hueso y tenemos que utilizar los, por otra parte, estupendos servicios de prevención (Vorsorge) que ofrece el sistema de salud austriaco.

Hombre con barba

¿Cómo funciona Movember? Pues si uno se decide a realizar el “reto” (qué poco me gusta la palabra, pero bueno, respetemos la terminología) lo único que tiene que hacer es dejarse bigote durante los treinta días de este mes. O sea, no afeitarse. Y, si tiene barba, como es mi caso últimamente, terminar el mes de noviembre afeitándosela y dejándose solo el bigote. La gracia del asunto es que, cuando a uno le pregunten por qué va por la vida disfrazado de Burt Reynolds o del Barón Munchausen, pues uno dice:

-Llevo semejante mostacho porque estoy haciendo el reto de Movember –y luego, con más o menos gracia o más o menos tonillo de Testigo de Jehová- ¿Sabías que los hombres muchas veces solo detectamos nuestras enfermedades cuando ya no tienen remedio porque no las prevenimos? Pues hale, ya te estás haciendo un chequeo. Hazme caso, que ya verás lo tranquilo que te quedas. La prevención salva vidas.

La fundación Movember, que tuvo su origen en los Estados Unidos también recauda dinero para concienciar a los hombres de todo el mundo de que se tienen que cuidar. Así que lo dicho: está bien pensar en los que nos dejaron, pero el vivo al bollo, así que id al médico, chicos, que quiero que me sigáis leyendo muchos años más.


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