Hoy, el Gobierno austriaco ha publicado un folleto en el que se indica a los refugiados unas sencillas reglas para hacer más cómoda su estancia en Austria.
19 de Diciembre.- En los años setenta, el ambiente planetario era de que estaba todo el pescado vendido y de que, el día menos pensado, a alguno de los dos locos (el de la Casa Blanca o el del Kremlin) agarraría un día un calentón y le daría al botón rojo y !Pumba! Todo el planeta quedaría, en pocos minutos, convertido en confetti cósmico. Así las cosas, en una especie de gesto romántico (o por si acaso) la NASA mandó al espacio un satélite, el Voyager, dentro del cual puso una explicación de quiénes éramos, de qué lugar ocupaba nuestro planeta en el sistema solar, y un disco en el que estaban guardadas imágenes, voces y músicas de nuestro hermoso planeta.
Aquello podía interpretarse, también, como una especie de „instrucciones de uso“ para la Tierra, en el caso de que los extraterrestres decidieran, algún día, relacionarse con nosotros.
Hoy, el Gobierno austriaco también ha publicado una especie de „Instrucciones de Uso“ para los refugiados, criaturicas que, después de pasar todo tipo de peligros y sortear la muerte en forma de guerras, mafias y gente de mal vivir variada, alcanzan este rincón de Centroeuropa.
La iniciativa se enmarca en esto que decíamos el otro día de explicarles a los refugiados cuáles son nuestros valores.
El Folleto empieza con estas bonitas palabras, impresas en el mismo tipo arial, agradable y amigable, en el que yo escribo los artículos de este blog. Dicen así:
Está usted en la República de Austria
Eso está en medio de Europa.
Está usted en un lugar seguro!
Para añadir después:
En este folleto encontrará usted algunas reglas que son importantes para los austriacos.
El folleto está dividido en diferentes partes. La primera se refiere a los derechos generales de las personas.
Con unos dibujos muy elocuentes, se dice que, en Austria, todas las personas son iguales, se anima a los refugiados a actuar en el caso de que presencien alguna injusticia (se dice que el coraje civil es muy importante para los austriacos) y también se indica, cosa nada curiosa, que los austriacos valoran la buena educación (esto es, su versión de la buena educación) y se pone el ejemplo de que, para saludar a las personas, generalmente, se les da la mano (esto vale desde que los niños tienen la edad de entender lo que es darle la mano a alguien).
Se dice también expresamente que la violencia está totalmente prohibida (ilustración de un hombre levantándole la mano a su santa, tachada, claro).
El siguiente capítulo es el dedicado a libertades. Se consagra en este folleto la libertad de expresar la opinión ajena, siempre que dicha opinión y su expresión no resulte ofensiva para los sentimientos de otros y el resto del capítulo se consagra al papel de la religión (las religiones) en la sociedad. Se dice, por un lado, que la religión es un asunto privado de cada persona, por lo que cada cual puede vivir de acuerdo con los preceptos de su religión y también se dice que, en Austria (a Dios gracias) la ley está por encima de la religión y que, en caso de conflicto, los funcionarios están obligados a atenerse a lo que dice la ley y no a lo que dice la religión.
En el capítulo dedicado a la democracia, el folleto dice que los austriacos pueden votar a sus gobernantes, que todos los austriacos son iguales ante la ley y luego se explica el papel de la policía, con un dibujo, por cierto, en el que figura llamativamente una mujer policía. Se anima a los refugiados a que, en caso de peligro, se dirijan a la Polizei para explicar qué pasa.
Igualdad: se informa a los refugiados que mujeres y hombres, en Austria y, por lo menos teóricamente, son iguales. Que los hombres pueden elegir a sus esposas libremente y que las mujeres pueden elegir a sus compañeros en pie de la misma igualdad. También se explica que, en Austria, la homosexualidad está permitida y se muestra a dos hombres uno frente a otro, se diría que rozándose la nariz al estilo esquimal, y a dos mujeres que, ellas sí, ponen boquita como para besarse en los labios.
En el último capítulo, el dedicado a la infancia, se indica que el Estado austriaco protege a los niños de manera especial, que todos los niños, independientemente de su sexo, tienen derecho a la educación y que esa educación incluye clases de gimnasia y de natación, en donde niños y niñas están juntos en la misma piscina. También se ve a una niña estudiando y se anima a los padres a colaborar e incentivar la educación de los niños, la cual, se aclara, es un deber general. O sea, que todos los niños deben ir al colegio.
Dejo aquí el folleto, al que no se le puede poner ninguna pega, pero que lleva a acordarse de lo que decía Bertold Brecht : „Cómo estarán los tiempos, cuando hay que ponerse a defender lo obvio“.
Para aquellos de mis lectores que tengan curiosidad de ver el folleto por ellos mismos, aquí les dejo el link (sirve también para aquellos que estén empezando con el alemán, para practicar).
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