Una frase que se oye más de lo que podría suponerse y que es falsa. Un fotógrafo profesional (vienés) da el consejo definitivo e imbatible para salir bien en las fotos.
13 de Julio.- Ayer, comiendo con una compañera de (mi otro) trabajo, surgió el tema de las fotos y, como casi siempre que la gente se entera de que hago retratos, no tardó en surgir también la pregunta:
-¿Por qué hay gente que no es fotogénica?
En realidad, como casi siempre, la pregunta era:
-Yo encuentro que soy muy poco fotogénica ¿Por qué piensas que es?
Como siempre, le contesté honradadamente lo que pienso: o sea, que la pregunta es una tontería y que todo el mundo es fotogénico. Lo que pasa es que no todos podemos dedicarnos a ser modelos de manera profesional, porque no tenemos el tipo de belleza “comercial” que se precisa. Y la sociedad nos bombardea constantemente con que esa belleza “comercial”, la que hace falta para vender cremas de l´Oreal, o lejía Conejo, es la que todo el mundo deberíamos tener. Y como salta a la vista en el momento en que se analiza la cuestión con un poco de calma, en ese tipo físico encaja, en cada época, un 2% de la población, y eso tirando por lo alto. Los demás tenemos otras bellezas, igualmente válidas. Lo que pasa es que son menos evidentes.
Para explicarle mejor lo que quería decir, le puse el caso de las voces de los actores de doblaje. En mi opinión, el doblaje debería ser desterrado de la faz de la tierra a partir del tramo de edad en que los niños saben leer. Que las películas se doblen me parece fundamentalmente dañino y fomenta solo la pereza mental y la incultura. No solo porque impide que la gente aprenda idiomas y que se ejercite en el sano hábito de la lectura, sino porque ha creado unos estándares de voz absolutamente imbéciles, porque parece que la gente que no tiene la voz de Ramón Langa o de Gloria Cámara (la señora que doblaba a Cybill Sheperd en Luz de Luna o a Juliette en Dartacán y los Tres Mosqueperros) tengan voces “feas”. Y no es verdad. Solo tienen voces normales.
Llegados a este punto, mi interlocutora, nada convencida, me dijo que a ella todo le parecía muy bien, pero que no era su caso y empezó a hablarme de un defecto físico que ella dice que tiene, una supuesta asimetría en la cara, y del que yo, tras una observación atenta (y créame el lector que tengo el ojo entrenado, que son ya cientos de miles de fotos) no encontré ningún rastro, porque solo existía en su imaginación.
Para demostrarle que no tenía razón y que esto de la fotogenia es, en gran parte, una cuestión de actitud y que todos, afortunadamente, podemos ser retratados de manera interesante, le puse el ejemplo de Heinz Fischer, el ex presidente (ays) de la República Austriaca. Y una foto concreta en la exposición que le está dedicando la galería Westlicht. Se trata de una imagen de una visita que Fischer hizo a una exrepública soviética terminada en “istán” (pongamos Chiquitistán).
En la foto, el presidente que la preside está ya colocado en lo que se llama un Photocall (banderas de Chiquitistán al fondo). Va vestido con un traje obviamente caro pero que le está fatal (porque es nuevecito, pecado que nunca se le ocurrirá a un elegante: ponerse un traje nuevo). Fischer y su señora, “la Margit”, vestidos de personas normales se aproximan al Photocall. Los dos son bajitos y se parecen poco a Selena Gómez (afortunadamente). Junto a ellos, camina la primera dama de Chiquitistán. Pierna kilométrica, minifalda minúscula, taconazos, maquillaje como de jequesa de un reino alauita, morritos siliconados. Pues bien: tú solo miras a Fischer y de la jequesa pasas completamente porque es una belleza random, como hay miles, artificial, como hay miles, operada (ídem) destinada a caducar. Y miras a Fischer, porque Fischer se limita a ser él mismo o, lo que es igual, diferente y, por lo tanto, atractivo y simpático. Nada mejor para salir en las fotos.
Como fotógrafo, para ser fotogénico mis consejos son dos: el primero, relajarse y no obsesionarse; y el segundo, cuidar el interior porque, aunque parezca mentira, salir “guapo” es fácil, pero salir bien en las fotos (que es una cosa que mola mucho más) es una cuestión de actitud ante la vida, de que en el fondo de los ojos haya la chispa de la curiosidad, de la simpatía, de la sabiduría. Y eso, solo se consigue acumulando cosas que merezcan la pena entre los parietales.
NATURALMENTE: Este post, como todos los de Viena Directo, es servicio público, pero también es publicidad. Si necesitas los servicios de un fotógrafo. O sea, DE ESTE fotógrafo, bien sea para darte cuenta de lo fotogénico que eres, o para dejar constancia de lo guapos que son tus seres queridos, o de lo bien que te lo pasaste en cualquier momento importante de tu vida, no tienes más que escribirme un mail a vienadirecto (arroba)gmail. Com, o de ponerte en contacto conmigo vía Facebook. Soy fiable, puntual, rápido y sobre todo, a un precio que merece mucho la pena ¿Qué más se puede pedir? Pues eso.

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