Adios amigo, goodbye mein Freund

Puertas!Quién me lo iba a decir! Todos los días digo en alemán una palabra española sin saberlo…

25 de Agosto.- Hay una canción de un grupo austriaco que dice que “Das Böse ist immer und überall” y lo mismo puede decirse de las palabras españolas que están escondidas por el alemán.

Hoy, he aprendido una nueva ¡Quién me iba a decir a mí que llevaba once años despidiéndome de la gente en español sin saberlo!

Pues sí: Tschüs (Lampreave) es, junto con Baba, la manera más normal de despedirse en alemán.

(Por cierto, antes de seguir, hagamos un inciso: la mayoría de los españoles, de una edad parecida a la mía, al oír en alemán “Bis Bald” pensamos inmediatamente en…Pues claro: en David “Bis Bald”. Hay santos y santas que hablan muy bien español y que conocen al ruiseñor de Almería; intente el sufrido lector hacerle a su santito/a el chiste de decirle:

-Pues bueno, que digo yo que…David!

-Cómo que David.

-Pues eso que “Bis bald” –descojónese de la risa y podrá comprobar la cara de palo que, incomprensiblemente, se le queda a su pareja sentisexual, la cual no pilla el chiste. Lo digo por lo de Tschüs (Lampreave)).

Revenons á nos moutons.

Tschüs es, junto con Baba, la manera más normal de despedirse en alemán y viene, aunque parezca mentira (me pongo colorada) del español.

Como mis lectores más cultos (o sea, todos) saben, España tuvo en épocas de más lustre que esta, posesiones en los Países Bajos. Limítrofes estas con Alemania. Parece que en el siglo XVII, el tráfico entre España y sus colonias tenía un nodo importante en los puertos alemanes de Bremen –de dónde venían los famosos músicos animales- y Altona.

Españoles y portugueses, entonces súbditos de su majestad católica (y de su majestad gotosa también) cuando salían de copas y de mozas por las ciudades alemanas al objeto de mojar el churro proverbial y, eventualmente, de aumentar la variedad genética del pueblo alemán, se despedían diciéndose “adiós” (o sea, con Dios), la cual despedida venía a su vez del latín “ad deum” (que venía a significar lo mismo).

Los lugareños empezaron a escuchar la despedida y, como los españoles somos como la cerveza San Miguel, que allá donde vamos, triunfamos, debió de caerles en gracia a los alemanes la despedida nuestra, porque la alemanizaron (u “holandizaron”, ya la frontera idiomática tardó en estar clara) como atjüss o similar. Debió sin embargo de ser siempre una despedida popular, porque hasta mediados del siglo XIX no aparece escrita en ningún papel. Unos de los primeros, por cierto, en consignarla fueron los hermanos Grimm, protéicos lexicólogos y no menos enérgicos nacionalistas alemanes (por eso compilaron los cuentos por toda Alemania, recogiéndolos de la tradición oral, para dar testimonio de que las tradiciones comunes existían y de que Alemania, como dijo aquel, “era una unidad de destino en lo Universal”).

Ya a finales del siglo XX, el territorio Tschüss se amplió al norte de Alemania y la palabra primigénia se transformó también en Tschüssi (adiosito, que dirían los cursis) y por influencia de la tele Tschüssikowski (esta es piefke y no se usa en Austria).

En fin: el libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y el libro gordo te dice, hasta el post que viene.

Un comentario en «Adios amigo, goodbye mein Freund»

  • el agosto 26, 2016 a las 8:14 am
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    Me ha encantado tu post. Me gusta mucho saber el origen de las palabras que utilizo. Para cuándo la de “baba”?

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