No se enfade, que es peor

paz-y-amorEl ministro de asuntos exteriores austriaco, Sr. Kurz, velando por la paz entre los mandatarios europeos. Es tanto como decir que vela por su salud.

14 de Septiembre.- internet, los medios informativos (los blogs también) son como una especie de Tamagochi insaciable que al que hay que alimentar constantemente de contenidos. Esos contenidos vienen de lo que pasa y en verano, qué vamos a hacerle, no pasa nada. Es en estos momentos en donde se nota el oficio del periodista fajado en mil batallas. Los malos, se dedican al inflado de noticias que, en otros contextos (con más abrigos encima) no pasarían el filtro de lo publicable; los buenos, rebañan y rebañan y, al final, dan con algo que echarse a las teclas.

Entre los periodistas del primer grupo ha tenido mucho éxito un estudio de una universidad americana en donde los galenos han encontrado que existe una relación estrecha entre ser un troll en internet (o en la vida) y las enfermedades cardiovasculares. Los esaboríos, por lo visto, no ponen en práctica la canción aquella de la revista Las Leandras, cuyo estribillo decía (y, por lo visto, es ciencia pura) que “tomar la vida en serio, es una tontería pues de un berrinche puedes morir”. La utilización frecuente de insultos, los estados crónicos de cólera e impaciencia provocan un “estado de excepción emocional” que hace que las paredes de los vasos sanguíneos engorden y se hagan menos elásticas y, por lo tanto, se sea más propenso a que se produzcan trombos y demás desperfectos coronarios potencialmente fatales. Así que, en bien de su salud, ruego a mis lectores que se tomen la vida con calma y, cuando tengan a un troll (en internet o en la vida) que les dé la tabarra no se me encolericen y traten de pensar que bastante tiene el pobre con lo que tiene, y que siendo un individuo macarra, faltón y negativo, es muy probable que pronto nos dé la alegría de hacer de este mundo un lugar muchísimo más habitable.

Paciencia, pues, piojos, que la noche es larga.

Recordaba este estudio al hilo del conflicto número n entre el Gobierno húngaro y la Unión Europea. Los componentes del ejecutivo de Budapest, con Viktor Orbán, su presidente, a la cabeza, son candidatos perfectos a padecer enfermedades coronarias y es que, señora, los vecinos de Esta Pequeña República siempre están de mal humor y siempre están diciendo “de que no” a todo (no en vano son uña y mierda de uña con la ultraderecha austriaca, miembros todos de lo que no hay más remedio que llamar “la cofradía de la familia tradicional”).

El Gobierno austriaco ya ha tenido experiencia de cómo se las gastan los de Budapest cuando, a cuenta de la crisis migratoria de los refugiados, el anterior canciller, Sr. Werner Faymann dijo de Orbán que estaba tratando a los pobreticos que vienen de Oriente Medio lo mismo que cierto austriaco con bigotito, nacido en Braunau am Inn, cuyo apellido empezaba por Hit y terminaba por ler. Al enterarse de esto, el primer ministro húngaro Orbán puso en serio peligro el buen estado de sus arterias y, enojadísimo, después de declararse defensor de la cristiandad, la civilización, los valores tradicionales y qué sé yo qué más cosas, conminó a Faymann a pedirle perdón o a atenerse a las consecuencias (es que estas personas que terminan fatal del sistema circulatorio tienen un alma mafiosa con la que las personas normales tenemos dificultades para lidiar). Como Orbán tenía (hoy como entonces) el mango de la sartén bien agarrado, Werner Faymann no tuvo más remedio que tragarse el sapo y disculparse. Orbán siguió tratando a los refugiados fatal

Quizá por esto, y por el bien de la salud coronaria de los mandatarios europeos, en la actual crisis entre la UE y Hungría el Ministro de Asuntos Exteriores austriaco, Sr. Sebastian Kurz, ha optado por pedirle a todo el mundo que se tomen la vida con más calma, no vaya a ser que tengamos un disgusto. La cosa ha venido porque, ante el personalísimo concepto que el Gobierno húngaro tiene de las libertades públicas (se conoce que defender la “cristiandad, la familia tradicional” y demás es poco compatible con la democracia) varios mandatarios europeos encabezados por el mandatario que más mandata en Luxemburgo, han pedido que se expulse a Hungría de la Unión ya sea transitoria o definitivamente. Kurz ha pedido “respeto” por las posiciones húngaras (ya digo: no vaya a ser que a nadie se le engrosen las venas del cuello y vayamos a tener un disgusto) pero Orbán ha sacado a su rottweiler y este, en pleno ejercicio de la defensa de la cristiandad, la familia tradicional y todo lo demás, ha venido a decir que el mandatario que más mandata en Luxemuburgo es un abrazafarolas, o sea que es una persona “poco seria” ha sido suave, porque del primer ministro finlandés dijo que era un llorica (textual) y a otros también les llamó aprendices. Lo que pasa es que, de lo que Orbán es, hay poca gente que quiera llegar a “profesional” ¿Verdad?

Porque luego, claro. Vas, y la espichas.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.