Best seller por accidente

El único libro (por suerte) de un escritor austriaco, fallecido hace más de setenta años, se ha convertido, de pronto, en un Best Seller.

9 de Enero.- A principios de la primavera de 1945 (demasiado tarde, en cualquier caso) Adolf Hitler se suicidó junto con su mujer, Eva (Frau H.,la pobre, debió de tener una de las lunas de miel más cortas de la Historia de la Humanidad).

Hitler siempre se creyó más artista que político (otra cosa que Nerón y él tenían en común, mira tú por dónde); En los años 20 del siglo pasado, durante una estancia en la cárcel (demasiado corta) Hitler se las arregló para combinar sus dos pasiones: o sea, la política y el arte (o así) y escribió un libro, Mi Lucha, Mein Kampf. Un panfleto autolaudatorio e indigesto a la medida de la escasa cultura de su autor. Cuando Hitler murió, por fortuna sin descendencia (afortunadamente para el mundo y afortunadamente para la hipotética descendencia) el Estado bávaro resultó heredero de los derechos de autor del libro (cuando terminó la guerra mundial, Hitler, nacido en Austria, residía legalmente en Munich). El cual Estado bávaro a partir de entonces fue, para muchos, El Libro y en ciertos ambientes en donde se llevan las Doc Martens y el pelado al cero, la gente debía de pasárselo bomba comentándolo como cuando, siendo yo mocito, se publicó Historias del Kronen (nada que ver con el apestoso periódico austriaco) y, las niñas, en mi universidad, se lo pasaban por debajo de los pupitres como si fuera una novela guarrindonga de las que ponían a nuestros abuelos con el corazón a cien.

Dichas regalías (las de Mi Lucha) caducaron en 2015, o sea setenta años después del afortunado paso del autor a mejor vida, y el texto de Mi Lucha pasó a ser de dominio público. O sea, que lo puede reproducir quien quiera sin tener que pagar dinero como sucede con libros mucho más entretenidos, pongamos por caso, Los doce Césares (de Suetonio, esa portera de la antigüedad), La Isla del Tesoro o Las Aventuras de Josephine Mutzenbacher (esa chica –casi- decente).

Quizá convenga aclarar que el texto es reproducible, pero que su contenido sigue siendo igual de delictivo que siempre.

Dicho esto: un poco para estirar los beneficios y otro poco para intentar moderar un poco la carga criminal del volumen –tarados influenciables por desaprensivos hay, desgraciadamente, demasiados, como demuestran las últimas elecciones americanas– el Estado bávaro produjo una edición relativamente modesta de Mi Lucha -4000 ejemplares- anotada por historiadores..

Pues bien: esta edición de Mi Lucha, quizá por el morbo, se ha convertido en un pequeño best seller y lleva ya tirados 80.000 ejemplares (el último disco de Isabel Pantoja, por poner las cosas un poco en perspectiva, ha vendido 20.000). Todo a pesar de que un editor un poco naz…Digoooo, amante de la literalidad del texto desnudo, rechazó publicar la versión anotada argumentando que nadie iba a leer las incordiantes (lästig) notas de unos Gutmenschen (la traducción sería “buenas personas” pero yo creo que “pánfilos” se acerca más al significado de lo que el andoba quería decir). Errores de negocio hay en todos los gremios.

El argumento del Estado bávaro para anotar Mi Lucha era, básicamente, que el libro (o partes de él convenientemente contextualizadas) pudiera ser utilizado en la enseñanza, precisamente para poder evitar que se repitiese lo que el libro (El Libro) preconiza.

Servidor, que ya es un caballero de cierta edad, piensa que es un poco perder el tiempo, porque los tarados, como todo el mundo sabe, no se leen las notas a pie de página y tienen especial propensión a tropezarse con el lado más inconveniente de la realidad (de nuevo, las elecciones norteamericanas nos sirven de ejemplo: si a cualquiera de mis lectores, gentes a las que yo considero normales, tuvieran que elegir entre Ronald McDonald Trump y, pongamos, Meryl Streep para cualquier puesto de trabajo, yo creo que la respuesta estaría clara ¿No? Bueno, salvo si el puesto de trabajo fuera el de sucesor de Darth Vader al frente de las tropas imperiales). En cualquier caso, no creo que haya muchos que tengan la paciencia de terminar Mi Lucha (yo no pasé de la página 3). Por el bien de los estudiantes bávaros spero que El Rincón del Vago exista también en alemán.

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